MADRID, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -
Cada Jueves Santo "prácticamente no hay una familia o una casa que no esté involucrada de alguna manera" en la Pasión Viviente de Cristo que se celebra en Morata de Tajuña desde hace 22 años, en total, unas 400 personas que representan 10 escenarios a lo largo de casi tres horas entre "actores, pueblo judío, servicio técnico, ayudantes, protección civil y voluntarios", según explicó hoy el director de la obra, Fernando Villalaín.
En declaraciones a Europa Press Televisión, señaló que "para Morata, sin lugar a dudas, es lo más importante que se hace en todo el año", por lo que el ambiente en el pueblo se nota desde dos meses antes, cuando ya se comienza a ensayar en unas calles que se llenan de escenarios y medios técnicos.
Además, esta Pasión viviente es la única en el mundo "que cuenta con la bendición apostólica" para todos los que participan como actores o como público. "Una manera de poder hacer una catequesis a lo grande para toda aquella familia que quiera venir", apuntó.
El lado más humano de la escenografía lo representa Fernando Mora, en el papel de Jesús desde hace ya 17 años, y que tiene un pelo y barbas largas que para él, no son más que "un pequeño sacrificio pero que se hace con gusto". "Son muchas emociones juntas, el ver a la gente que nos está mirando y creyendo que vive los últimos días de Jesús es muy emocionante", valoró.
Al final, en el momento de la crucifixión, cuando se pone "el vello de punta y las lágrimas corren a chorros", se registra la escena más espectacular "por el ambiente que se crea en la plaza todo a oscuras, todo el mundo en silencio".
Justo ahí, comienza lo más duro para este vecino de Tajuña, que llega a estar colgado en la cruz durante "media hora en una postura un poco incómoda". Así, cuestionado por la posición fetal que en los últimos días se ha descubierto podría encontrarse Jesús en la cruz, aclaró que ellos no tienen "posibilidad de hacer posturitas". "Me pongo como más cómodo estoy", concluyó sonriendo.