La familia y amigos del joven desaparecido el domingo continúan sin pistas

Actualizado 01/08/2007 20:34:22 CET

SANTANDER, 1 Ago. (EUROPA PRESS) -

Los familiares y amigos de Rubén Llamazares Ampudia, el joven santanderino de 28 años que permanece desaparecido desde la madrugada del pasado domingo, continúan sin pistas acerca de su paradero. Aunque en las últimas horas se han recibido varias llamadas con información, ninguna ha resultado fiable ni "cuadraba" con el atuendo o aspecto del joven, según explicó a Europa Press un amigo de éste.

Así, si bien ha habido gente que ha telefoneado a los números habilitados para recibir datos sobre el paradero de Rubén Llamazares (647.30.70.85 y 616.76.22.79), ninguna de las pistas que se han aportado han resultado válidas. Algunas lo situaban en Santander o en municipios cercanos a la capital, y aunque no han servido para encontrar al joven, sí se han hecho "con intención de ayudar".

Los familiares y amigos del desaparecido están distribuyendo carteles con su fotografía y con los números de teléfono con los que se puede contactar para dar información sobre el caso. Además están visitando centros sanitarios, y el pasado domingo denunciaron la desaparición a la policía.

Hasta el momento, "no coincide" ninguna persona que haya llegado al Hospital de Valdecilla ni a ningún centro de salud con una descripción que "concuerde" con la de Rubén Llamazares.

En el momento de la desaparición, el joven vestía una camiseta negra, pantalones vaqueros caídos y zapatillas de deporte. Lleva un 'piercing' en la ceja izquierda, mide aproximadamente 1,75 metros y pesa unos 70 kilos. Su tez es pálida, y tiene cabello negro y con flequillo.

Los amigos de Rubén Llamazares todavía no han decidido sobre la posibilidad de poner en marcha algún tipo de dispositivo de búsqueda organizado, ya que están esperando a "ver a la familia" para "reflexionar" a partir de ese momento "sobre qué más se puede hacer".

DESDE EL DOMINGO

El joven desapareció sobre las siete de la mañana del domingo. Había salido con un grupo de amigos a divertirse por Santander y, ya por la mañana, después de comerse un bocadillo juntos, se separó de ellos despidiéndose hasta el día siguiente y diciendo que se marchaba a casa, de la que tan sólo le separaba un corto trayecto.

Según indicó a Europa Press el amigo del joven, éste siempre volvía a dormir a su domicilio cuando salía, y no pasaba la noche fuera. "Era un chico normal, que siempre volvía a casa", sentenció.