Siete montañas que te recordarán lo bonita que es España y lo que merece ser cuidada

Actualizado 11/12/2017 11:58:49 CET
Día de las Montañas
EUROPA PRESS
              

   MADRID, 11 Dic. (EPTURISMO) -

   Las montañas son el corazón del mundo. Representan el 13% de la superficie terrestre y dan cobijo a unos 915 millones de personas. Pero su valor no queda ahí.

   Los montes y montañas son una de las principales fuentes de flora y fauna del planeta, además actúan como depósito natural de agua y protegen a las poblaciones de fuertes rachas de viento y otros fenómenos climatológicos que pueden resultar agresivos.

   Por eso, para recordar la importancia que tienen para el planeta y para sus pobladores, cada 11 de diciembre las Naciones Unidas promueven el Día Internacional de las Montañas, un día que pretende resaltar la importancia del desarrollo sostenible de estas.

   Desde EPTurismo queremos unirnos a la reivindicación de este día, y por eso, hemos recopilado imágenes de algunas de las montañas más bonitas del país para concienciar sobre el respeto a la naturaleza y la necesidad de la conservación de los montes.

1- SIERRA NEVADA

    Situada casi por completo en la provincia de Granada, Sierra Nevada es una cordillera de 90 kilómetro de longitud que alberga el pico más alto de la península, el Mulhacén, que alcanza los 3.478,6 metros.

   Sierra Nevada es un enclave natural inigualable y por eso, la mayor parte de su territorio son áreas protegidas. Además, en la cordillera se encuentran hasta 50 lagunas, que dan pie al nacimiento de múltiples ríos.

2. URRIELLU

    El pico Urriellu, o el Naranjo de Bulnes, por su nombre en castellano, está en el macizo central de los Picos de Europa, en Asturias. Su cumbre es una de las más conocidas de España por los amantes de la escalada ya que para llegar a ella, hay que atravesar 550 metros de una pared vertical que supone todo un reto para los más aventureros.

3. EL TEIDE

    La cima del Teide, en Tenerife, es el punto más alto de España con una altitud de 3.718 metros. Pero no sólo es un punto clave para los amantes del alpinismo. El que está considerado como el monumento natural más emblemático del archipiélago canario, es también el tercer volcán más grande del mundo y en sus laderas se encuentra el parque nacional que recibe su mismo nombre y que es el hogar de una gran cantidad de especies endémicas de flora y fauna que lo convierten en un lugar de gran valor ecológico.

4. MONTAÑAS DE FUEGO

    En el parque nacional de Timanfaya, en Lanzarote, se puede observar un espectáculo único en España, las montañas de Fuego. Estas formaciones montañosas forman parte de una amplia zona que fue afectada por las erupciones volcánicas acontecidas en la isla entre 1730 y 1736.

   Las condiciones climatológicas y la lava del volcán cambiaron drásticamente la morfología de la isla y proporcionaron a sus montañas un paisaje singular que sorprende a todo el que se acerca a contemplarlo.

5. MONTE PERDIDO

    El Monte Perdido, en el Pirineo oscense, es una de las montañas más majestuosas del país y una de las más importantes de los Pirineos tanto por la singularidad de su flora y fauna como por las posibilidades de senderismo y escalada que ofrece.

   Esta majestuosa montaña es patrimonio de la Humanidad desde 1997 y en su cara norte se halla uno de los pocos glaciares que siguen existiendo en el Pirineo, un fenómeno que, aunque se percibe muy lentamente a la vista, se encuentra en retroceso.

6. VALLE DE GUADALEST

    El valle de Guadalest, en Alicante, es otro de los sitios que cualquier amante de la naturaleza debería visitar. En él se puede admirar la flora y fauna mediterránea y disfrutar de la majestuosidad de las sierras que lo rodean entre las que destaca la de Aitana, un conjunto montañoso famoso por la calidad del agua de sus fuentes naturales.

   Además, los visitantes de valle pueden pasear por las calles de las localidades que lo forman y disfrutar de la comida y la arquitectura mediterránea.

7. LAS MÉDULAS

    Las Médulas forman un paisaje sin igual. En el Bierzo (León), junto al río Sil, se encuentran un curioso paisaje agreste provocado por el efecto de la mano humana sobre las rocas.

   En un ambiente rojizo que cubre con un halo de misterio la estampa, se presentan unas antiguas explotaciones de oro de la época romana que, declaradas como Patrimonio Mundial de la UNESCO, se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la región castellanoleonesa.