Se trata de uno de los lugares más emblemáticos de Aragón. Situada a unos 85 km. de Zaragoza y en un entorno natural presidido por el Moncayo, Tarazona es el resultado de un cúmulo de culturas que se asentaron en su territorio a lo largo de la Historia: visigodos, musulmanes, judíos y cristianos. Su situación fronteriza y militar con Castilla y Navarra definió, desde tiempos medievales, su característico entramado urbano de barrios altos, caserones, callejas, arquillos y pasadizos. La riqueza histórica, cultural y artística hacen de su casco histórico un espacio perfecto en el que perderse, declarado Conjunto Histórico Artístico desde 1965.
Precisamente el legado mudéjar es uno de los atractivos turísticos más destacados de esta localidad. En el barrio del Cinto, con su urbanismo medieval, con calles empinadas, muy estrechas, arcos, escaleras y pasadizos, podemos encontrar algunas de las muestras más interesantes del pasado árabe de Tarazona.
El Barrio de la Judería, que ha sido rehabilitado el pasado año, está formado por dos núcleos diferenciados. Por un lado la Judería Vieja, asentada a los pies de la Zuda (actual Palacio Episcopal, del que hablaremos más adelante) y caracterizada por calles estrechas y sinuosas propias del urbanismo medieval, y la Judería Nueva, que data del siglo XV.
Las Casas Voladas o Colgantes (siglo XV) son edificaciones emblemáticas de Tarazona, ya que son únicas en España junto a las de Cuenca. Sus fachadas se encuentran sobre la Judería Vieja, y fueron edificadas aprovechando el adarve de la muralla del barrio del Cinto.
La Catedral de Nuestra Señora de la Huerta es símbolo por excelencia de Tarazona y se encuentra en la Plaza de la Seo. Esta majestuosa obra de estilo Gótico, de los siglos XIII-XVI, reúne un conjunto de estilos diversos; desde el primer gótico del siglo XIII hasta sus últimas manifestaciones del XV, para enlazar con el Renacimiento del XVI, ambos aderezados con la tradición arquitectónica del mudéjar aragonés. Declarada Monumento Histórico Artístico desde 1931, ha sido recientemente abierta al público tras un larguísimo período de restauración que empezó en 1985.
La Iglesia de Santa María Magdalena es el templo más antiguo de Tarazona y se encuentran en el barrio del Cinto. Comenzó a erigirse en el siglo XII, pero tras la Guerra de los Dos Pedros necesitó de una profunda reconstrucción que se prolongó durante los siglo XV y XVI.
La Mezquita de Tórtoles se sitúa en el barrio del que toma su nombre. Sin embargo el origen del barrio de Tórtoles está muy ligado al del Cinto, ya que el abandono obligado de la población musulmana de este último llevó a su reubicación en este nuevo enclave. Es uno de los restos mudéjares más interesantes que quedan en Tarazona, y la mezquita más tardía conservada en Aragón. A pesar de la modestia de los materiales utilizados, tapial, ladrillo y madera, es un monumento interesante. En los últimos años ha sufrido una restauración poco afortunada, que no ha llegado a terminarse.
Convento de Nuestra Señora de la Concepción: fue fundado en 1542 junto al recinto amurallado, y su iglesia fue consagrada en 1546. Es el único edificio que se conserva del antiguo convento, ya que el resto de las dependencias se hundieron a comienzos del siglo XX. De estilo mudéjar y renacentista, entre sus propiedades se encuentra un gran fragmento de muralla del recinto medieval.
El Palacio Episcopal fue un antiguo alcázar musulmán y residencia temporal de los monarcas aragoneses, para convertirse desde fines del siglo XIV en Palacio Episcopal. De estilo renacentista, destaca la cúpula de la escalera noble, el patio y el salón de retratos de obispos, obras de Pietro Morone, y la galería de arquillos de la fachada que da al río Queiles, además del retablo exterior de la fachada sur.
Como el Palacio Episcopal, otra obra renacentista que merece especial mención es el Palacio de Eguarás. Es obra de la familia Eguarás, nobles turiasonenses al servicio del emperador y del rey Felipe II. A lo largo de su historia, la vida de este edificio, uno de los palacios más importantes de Aragón, ha sido convulsa. Tanto que el deterioro fue tan acusado que hubo de estar apuntalado durante 15 años. A partir de 1999 se iniciaron unas excavaciones arqueológicas cuyo resultado fue el hallazgo de los restos más importantes de la época romana aparecidos en Tarazona. En la actualidad alberga la sede del
Centro de Estudios Turiasonenses.
Otros edificios civiles de relevancia son la Plaza de Toros Vieja, restaurada recientemente y declarada monumento de interés histórico, y la Casa Consistorial, que empezó a funcionar como tal en el siglo XVII pero que está datada en el XVI, situada en la Plaza Mayor.
Además de una riqueza patrimonial de primer orden, Tarazona se completa perfectamente con su entorno natural: la Sierra del Moncayo, protegida desde 1978 bajo la figura de Parque Natural, y el idílico paraje del Monasterio de Veruela.
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