NAVA DEL REY (VALLADOLID), 5 (EUROPA PRESS)
El Ayuntamiento de Nava del Rey (Valladolid) ha iniciado el proceso para obtener la Declaración de Interés Turístico Nacional de la 'Bajada y Subida de Nuestra Señora de la Concepción: Virgen de los Pegotes', fiesta que desde 1745 se celebra en honor a la Inmaculada Concepción los días 30 de noviembre (Bajada) y 8 de diciembre (subida).
La celebración fue catalogada de Interés Turístico Regional en agosto de 2008 y, una vez transcurridos los cinco años que establece la Ley del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el Ayuntamiento de Nava del Rey solicitará dentro de dos meses a la Junta de Castilla y León la Declaración Nacional, cuyo informe se remitirá al citado Ministerio para que la Secretaría de Estado de Turismo resuelva finalmente.
Para ello, además de la memoria descriptiva y otra serie de requisitos, el Ayuntamiento de Nava del Rey ha recibido las adhesiones por escrito de colectivos de la localidad, así como cerca de 40 ayuntamientos, mancomunidades, asociaciones de empresarios de Castilla y León o asociaciones madrileñas y nacionales de prensa turística.
En esta sentido, hoy se han añadido los apoyos académicos de antropólogos participantes en el 'Forum Viver Local, cidadania glocal', que se celebra en la localidad portuguesa de Fundao los días 5-6 de junio, evento al que asiste el alcalde de Nava, Guzmán Gómez Alonso, han informado a Europa Press fuentes municipales.
La 'Bajada y Subida de Nuestra Señora de la Concepción: Virgen de los Pegotes' (cuya bajada se celebra el 30 de noviembre a las 19.00 horas para el 8 de diciembre a la misma hora producirse la subida) cuenta con sus primeras referencias a mediados del siglo XVI, cuando se construye la homónima ermita en el altozano conocido como Pico Zarcero y donde poco después se asentará el convento de San Agustín.
Posteriormente, tras abandonar la ermita los agustinos, el templo retomará el culto público a la Virgen bajo la advocación de Ntra. Sra.
de la Cuesta o del Pico Zarcero, aumentando su devoción durante el siglo XVII con numerosas procesiones y rogativas a fin de encomendar las cosechas a la voluntad mariana.
Esta devoción culmina en el año 1745 cuando el Ayuntamiento le vota por Patrona y acuerda celebrar perpetuamente un novenario en su honor del 30 de noviembre al 8 de diciembre, descendiendo a la imagen hasta la parroquia el día 6 de diciembre en solemne procesión.
Momentos antes de esta primera celebración se declaró una tormenta que obligó a retrasar la procesión e iluminar el trayecto con hogueras y pegotes, que son unas antorchas realizadas a base de pez y de donde surge el apelativo de Virgen de los Pegotes. El resultado fue tan vistoso que el fuego perdurará en las calles de Nava del Rey a lo largo de los siglos, de ayer a hoy, han recordado las mismas fuentes.
CARRUAJE PARA SU DESPLAZAMIENTO
Inicialmente, la Virgen descendía en andas o en carruajes cedidos por los vecinos, hasta que en 1893 se fabricó ex profeso el actual coche de caballos -costeado por la familia Pino Rodríguez- que es tirado por mulas, animal habitual en los quehaceres agrícolas de Nava del Rey.
El ganado es conducido por un grupo de muleros que retan a la gélida noche con ponche y vino añejo ofrecido por algunos vecinos. Además, es habitual que fumen puros -obsequio del Ayuntamiento desde el siglo XIX- y que luzcan un pañuelo en la cabeza para protegerse de las flamantes morceñas.
Dentro del coche, igual que en centurias pasadas, la Patrona es escoltada por el párroco, el alcalde y un descendiente del donante.
La Bajada se celebra en la noche del 30 de noviembre cuando la Virgen abandona la ermita del Pico Zarcero, alcanzando el dosel del altar mayor de los Santos Juanes alentada por incesantes vítores, popularmente conocidos como vivas: "¡Viva la Pura y sin Mancha!", "¡Viva la Estrella de la mañana!", "¡Viva la Rosa de Jericó!". Como en el siglo XVIII, en las calles de la localidad no falta ni el calor de las hogueras ni la luz de los pegotes.
Durante el recorrido, la comitiva efectúa diferentes pausas para que los fieles dediquen sus mejores piropos a la Patrona. En la calle Manuel Salvador Carmona el fuego se acompasa al ritmo de la campana conventual de las Terciarias Franciscanas; mientras, los vecinos se agrupan en hogueras para contrarrestar el frío.
A la salida del casco urbano la comitiva se detendrá nuevamente para que el párroco dirija una breve alocución antes de cantar La Salve. A partir de aquí, el discurrir procesional se dirige al Pico Zarcero por la pedregosa cañada de Valdego, tras lo que se dispara el fervor con la llegada a la ermita, donde el eco de los vivas es más sonoro.
Después, la imagen es colocada en el altar mayor para que los fieles entonen su himno, compuesto en 1956.
Antiguamente, existía la costumbre de aprovechar las brasas de las hogueras para asar castañas, de donde nace la advocación de Virgen de las Castañas. Rememorando esta práctica, tanto La Bajada como La Subida finalizan en el patio barroco del Ayuntamiento con una degustación de productos típicos y castañas asadas.