Crucero por el Nilo, un viaje a la cuna de la civilización

Asuán.
JCG
Europa Press Turismo
Actualizado: martes, 26 junio 2012 12:00

Por Javier Carrión

Los templos y las pirámides de las orillas del río Nilo constituyen un indiscutible atractivo que sigue emocionando a los visitantes fascinados por la civilización egipcia. Y ahora, tras la "primavera árabe", el destino turístico más antiguo del mundo propone viajes más económicos que incluyen un placentero crucero por el río más largo del planeta y una visita a la capital, El Cairo.

Luxor, la antigua Tebas, suele constituir el punto de partida habitual y el primer encuentro con el Nilo, a 670 kilómetros de El Cairo. En el centro se erige el gran templo dedicado al dios Amón, a su esposa Mut y a su hijo Khonsu, conectado con el más descomunal de Karnak a través de la histórica avenida de las Esfinges que ha sido ampliada gracias a los trabajos de excavación coordinados por Mansourk Boriek, director general de antigüedades en esta región. "La avenida tiene casi una longitud de tres kilómetros -comenta Boriek- y en abril de este año hemos abierto tres sectores de los seis previstos con entradas de acceso cada seiscientos metros. En total hemos recuperado casi mil cuatrocientas esfinges". Estas figuras, que han mantenido gran parte de su viejo esplendor por haber estado bajo tierra, poseen cuerpo de león, siendo su cabeza la representación del faraón Nectanebo I, quien ordenó construir la vía durante su reinado en el 380-362 a.C.

Ya en Karnak, antes de cruzar el primer pilono, hay que atravesar una vía con 40 esfinges con cabeza de carnero que da paso al viejo recinto compuesto por tres templos principales. Todo el conjunto ocupa una extensión de dos kilómetros cuadrados, pero impresiona fundamentalmente el bosque de gigantescas columnas que preside a la entrada la estatua gigante de Ramsés II. Estamos en el santuario central del dios Amón bajo una columnata que podría haber albergado casi una docena de catedrales góticas, para Mohamed, nuestro guía, "algo parecido a El Escorial en mi país por sus dimensiones y su significado". Y, sobre todo para la mayoría, un mágico escenario que por la noche se transforma en uno de los espectáculos de luz y sonido más famosos de Egipto.

Frente a Luxor, en la orilla occidental, se encuentran las tumbas de los faraones más importantes de Egipto. La cita es en el Valle de los Reyes, austero en el exterior pero rico en su interior gracias a los 62 enterramientos subterráneos de faraones reales que lo convierten en una necrópolis con secretos escondidos aún por descubrir. Con la entrada al recinto, donde está prohibido el uso de cámaras de fotos, sólo se pueden ver tres -las de Sety I con un pasillo interrumpido en el interior de la montaña, Ramsés I, Tutankamón y Ramsés IV son las más espectaculares- y no todas están abiertas cuando se realiza la visita a este sagrado y, sin duda, intrigante lugar. Sólo hay una excepción en la visita: para entrar en la tumba de Tutankamón hay que pagar un suplemento adicional. Vale la pena pero sus tesoros principales se exhiben en el Museo Egipcio de El Cairo.

Antes de regresar a la motonave, una última recomendación. Hay que darse una vuelta por el templo de Hatshepsut que recuerda a la única "reina-faraón". El histórico edificio inmerso en la roca presenta una forma muy original pues fue diseñado según la estructura clásica con una terraza repleta de columnas que alcanzan en algunos casos los 30 metros. Muy próximos a este templo siguen en pie los dos colosos de Memnón que flanqueaban la entrada al templo funerario de Amenofis III y justo detrás de estas dos estatuas gigantescas se puede observar los restos de un tercer Coloso que ha aparecido en recientes excavaciones si bien no está completo.

Asuán, la ciudad más meridional de Egipto, presume de ser considerada la "perla del Nilo" por sus paisajes, islas (Agilkia con el templo de Philae, Elefantina, Kitchener o de las Flores*), islotes y fauna avícola en este punto donde se unen el desierto oriental y occidental. Aquí se rodó el célebre filme "Muerte en el Nilo", basado en la novela de Agata Christie, la escritora británica que se alojaba en el Hotel Old Cataract cada vez que pisaba estas tierras. Su suite puede ser ocupada por cualquier visitante que esté dispuesto a pagar diez mil dólares por noche. Igual de espectacular es el restaurante 1902, apto para 172 comensales, que también corta la respiración por su ambiente que nos traslada a "las mil y una noches", pero los menos pudientes deben conformarse con tomar un café en la terraza del estratégico hotel. Al menos desde esa posición se disfruta de un magnífico atardecer sobre la Isla Elefantina, rodeada por las clásicas falúas que navegan en el curso del río. Otra de las estampas clásicas de Asuán.

Existen muchas posibilidades más para el viajero que llega a Asuán. Las dos presas, el sorprendente jardín botánico, el mausoleo del Aga Khan, el obelisco inacabado, los museos de Asuán o de Nubia no defraudan, incluso los aficionados a los cruceros pueden seguir la ruta a través del Lago Nasser y degustar su afamada y sabrosa perca (algunos ejemplares pesan 70 kilos), aunque la excursión a Abu Simbel, ya sea en convoy por carretera o en avión, resulta imprescindible y es la favorita sin discusión entre los visitantes.

Situada a 280 kilómetros de Asuán y a 70 de la frontera con Sudán, Abu Simbel alcanzó gran fama por sus dos magníficos templos que originalmente habían sido excavados en la sólida roca de una montaña hacia el siglo XIII antes de Cristo. Conocidos también como "los monumentos nubios" fueron dedicados a las deidades de la época con el gran faraón Ramsés II a la cabeza y su mujer Nefertari y, como es sabido, su espectacular traslado organizado por la UNESCO permitió salvarlos de las aguas del Lago Nasser después de la construcción de la gran presa de Asuán. Hoy, los cuatro famosos colosos sedentes de Ramsés II en la fachada exterior impresionan, pero tanto como los grabados y relieves que adornan con los colores originales su interior.

Hay que saborear la guinda final del viaje por Egipto en El Cairo. En la caótica capital se encuentra la única de las siete maravillas de la antigüedad que queda en pie. Hablamos de las pirámides, casi atenazadas por la misma ciudad que las "asfixia" cada día más, sobresaliendo en la gran meseta de Gizeh. Fueron durante casi 4.000 años las construcciones más altas del planeta y siguen constituyendo hoy el principal reclamo del turista. Keops, Kefren y Micerinos, unidas a la Gran Esfinge, la imponente figura con cabeza humana y cuerpo de león, merecen una visita sosegada a ser posible madrugando (a las 8 horas abre el recinto) e intentando sortear a los camelleros y vendedores que atosigan al turista. A esa temprana hora resulta más fácil empaparse de la atmósfera de un histórico lugar que todavía oculta en su interior grandes secretos y hallazgos por desvelar.

Ya en El Cairo, la visita al Museo Egipcio con sus más de 100.000 piezas, entre las que destaca el tesoro de Tutankamón, resulta apetecible para entender todavía más la civilización faraónica. Ese desplazamiento permite pisar la plaza Tahrir o de la Liberación, escenario y símbolo de las protestas revolucionarias de 2011, aunque la visita al Barrio Islámico, menos habitual en los recorridos turísticos de esta ciudad llena de contrastes con 20 millones de habitantes, puede sorprender a más de uno. Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979, el barrio se localiza en el este de la ciudad junto a la Ciudadela de Saladino y la célebre mezquita de alabastro de Mohamed Alí, copia de la de Santa Sofía en Estambul.

Guía práctica

Cruceros por el Nilo

M.S Nile Premium Cinco Estrellas.

El barco tiene 60 cabinas exteriores (4 suites y 56 junior suites dobles).Inf: http://www.mapatours.com - www.nilepremium.com

Más información: http://www.egypt.travel/

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