Provenza, arte de lujo en el Mediterráneo

Imagen de la Provenza Francesa
BEGOÑA MARCO
Europa Press Turismo
Actualizado: miércoles, 31 julio 2013 17:48

Por Begoña Marco

El azul de las ventanas, la luz y el arte son tres elementos icónicos de la Provenza, un rincón del mediterráneo que parece que vive por y para el disfrute de sus visitantes, que acuden a esta zona de Francia en busca de buena gastronomía, lavanda, viñedos e inspiración.

Provenza es un lugar de contrastes donde conviven las personas que se dedican a cultivar los vastos campos de la región y destacadas celebridades que han encontrado en este enclave el lugar ideal para ubicar sus 'châteaux'. Tiene todo el encanto de Francia, pero se rige por el ritmo de vida de los pueblos del Mare Nostrum.

Sin embargo, lo que hace especial a Provenza es que sus campos de lavanda, su magnífico vino rosé y el delicado encanto de todas sus casas y jardines no han logrado empañar el arte y la cultura que esconden sus pintorescos pueblos, que complementan a la perfección el lado canalla de su capital, Marsella.

En el interior y dejando atrás el mítico pastis y las bellas calanques de la zona de Cassis, destaca Aix en Provence, una villa burguesa llena de boutiques de moda que vio crecer a Paul Cézanne, gran exponente del postimpresionismo.

El artista ha dejado su huella en la ciudad. Se puede contemplar en el Museo Ganett, que conserva algunas de su obras, o en el Jas de Bouffan, un 'château' que perteneció a su familia y que aparece en varios de sus lienzos. Además, Aix conserva el estudio al que se mudó posteriormente y en el que aún se pueden ver sus pinceles, su escalera e incluso, una botella de ron.

Sin embargo, Aix no sólo destaca por su célebre vecino, sino que son famosos su mercado, su universidad y su Cour Mirabeau, un paseo lleno de cafés donde se puede disfrutar de uno de los mayores pasatiempos de las terrazas francesas: ver la vida pasar.

CAFÉS DE PROVENZA

Si eres de los que prefiere un plan más económico y local, lo tuyo es la Place des Cardeurs, donde también hay múltiples terrazas en las que comer o tomar una copa. Además, en una de sus bocacalles se encuentra 'L'épicerie' (http://www.unechambreenville.eu/ ) un pequeño 'bed and breakfast' perfecto como base para recorrer la zona.

En el lado más occidental y dentro de la región de la Camarga no se puede olvidar Arles, una localidad con importantes restos romanos, pero que, sobre todo, atrae al visitante por el Café de la Luz de la Place du Forum, que Van Gogh plasmó en uno de sus lienzos.

De vuelta en los alrededores de Aix se esconde Saint Remy en Provence, un pueblo gourmet cien por cien 'chic', que con su espíritu provenzal y sus tiendas con encanto, fue lugar de residencia de personajes tan dispares como Nostradamus o Carolina de Mónaco.

Los amantes de los brocantes no pueden dejar de lado L'Ile sur la Sorgue, una localidad conocida como la Venecia de la Provenza que alberga dentro de ella una ciudad de las antigüedades con cientos de puestos perennes de fantásticas obras de arte y un pequeño café en el comer si se quiere huir de las masas que llenan la ciudad, sobre todo, si es día de mercado.

EL LUBERON Y LA LAVANDA

El empinado Gordes y el rojo Rousillon son pueblos que nadie puede dejar de lado si hace una visita a Provenza, como tampoco puede eludir el coqueto Lourmarin.

El Luberon esconde pueblos diminutos pero absolutamente deseables como Ménerbes o Bonnieux en los se pueden probar delicias gastronómicas, y muy cerca de ellos se encuentra Lacoste, enclave elegido por el Marqués de Sade para celebrar sus conocidas orgías.

Los amantes de la lavanda tienen una parada obligatoria en el museo de la Lavanda que la empresa Le Château du Bois creó en Coustellet y en el caso de que lo tuyo sean los jabones, la marca L'Occitane en Provence tiene su fábrica en la localidad de Manosque, por lo que si lo que buscas es disfrutar, la Provenza te lo pone fácil.

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