48 Horas En Doha: Qué Hacer, Ver Y Comer En La Perla Del Golfo- VISIT QATAR
MADRID 28 Jul. (EUROPA PRESS) -
Las escalas se han convertido en una forma diferente de conocer un destino. En el caso de Doha, la ciudad reúne en una misma escapada museos de referencia internacional, arquitectura contemporánea, mercados tradicionales y barrios frente al mar, además de una escena gastronómica con propuestas llegadas de todo el mundo.
Una ciudad fácil de recorrer y que deja ver su historia, probar sus sabores, apreciar el skyline desde el agua o simplemente sentarse a tomar un café mientras la ciudad sigue su ritmo.
Día 1 - Del pasado de Qatar al atardecer sobre la bahía
Antes incluso de abandonar el Aeropuerto Internacional Hamad, merece la pena detenerse unos minutos. Considerado uno de los mejores aeropuertos del mundo, sorprende con instalaciones de arte repartidas por toda la terminal -entre ellas, el famoso Lamp Bear de Urs Fischer- y con The Orchard, un jardín tropical cubierto con cientos de árboles y plantas que se convierten en refugio para aquellos que hacen escala.
Ya en la ciudad, el Museo Nacional de Qatar es el mejor punto de partida para entender el país. Su edificio, diseñado por Jean Nouvel e inspirado en la forma de una rosa del desierto, es uno de los grandes iconos arquitectónicos de Doha. En su interior, el recorrido explica cómo un territorio ligado durante siglos a la pesca de perlas y la vida beduina ha evolucionado hasta convertirse en uno de los países más dinámicos del golfo.
Muy cerca se encuentra el Museo de Arte Islámico. Diseñado por el arquitecto I. M. Pei, además de albergar una de las colecciones más importantes del mundo dedicadas al arte islámico, desde sus jardines se obtiene una de las mejores panorámicas del skyline de West Bay.

A la hora de comer, Doha deja ver otra de sus fortalezas. Restaurantes como Jiwan o IDAM reinterpretan la cocina qatarí desde una mirada contemporánea, mientras que en propuestas como SMAT se pueden degustar recetas tradicionales elaboradas con ingredientes locales.
El machboos, un arroz especiado que suele acompañarse de carne o pescado; el regag, una fina torta crujiente; los pescados y mariscos del golfo, o los dulces elaborados con dátiles acercan al viajero a la identidad gastronómica del país.
La tarde continúa en Msheireb Downtown Doha, un barrio que ha recuperado el antiguo centro de la ciudad con calles peatonales, plazas, galerías y edificios diseñados siguiendo criterios de sostenibilidad. Desde aquí basta con caminar unos minutos para llegar a la Corniche, el paseo marítimo que bordea la bahía y donde muchos habitantes de Doha salen a caminar cuando baja el calor.
Cuando el sol empieza a esconderse tras los rascacielos, una de las mejores formas de contemplar la ciudad es desde un dhow, las tradicionales embarcaciones de madera que durante generaciones navegaron las aguas del golfo en busca de perlas. Ver cómo el skyline se ilumina poco a poco desde el mar ofrece una perspectiva completamente distinta de Doha.
Ya de regreso a tierra, el Souq Waqif cambia de ritmo. El mercado cobra vida al caer la noche: las terrazas se llenan, los puestos de especias y perfumes permanecen abiertos hasta tarde y el aroma del té karak recién preparado se mezcla con el de las parrillas. Es un buen momento para cenar sin prisas y probar platos como la fahsa, un guiso tradicional de carne cocinada lentamente con especias.

Día 2 - Cultura, cafés junto al mar y la Doha del futuro
El segundo día comienza en Education City, uno de los proyectos urbanísticos más innovadores de la capital. Universidades internacionales, espacios verdes, la espectacular Biblioteca Nacional de Qatar y una mezquita de arquitectura contemporánea convierten este distrito en una visita diferente.
La siguiente parada es Katara Cultural Village. Con sus galerías, teatros, obras de arte urbano, pequeñas tiendas de artesanía y una programación de exposiciones, espectáculos y eventos culturales durante todo el año, este barrio concentra buena parte de la vida cultural de Doha. También aquí se encuentran algunas de las obras de arte público más reconocibles de la ciudad, como The Force of Nature II, de Lorenzo Quinn.
Después del paseo, nada mejor que alargar la sobremesa frente al golfo Arábigo. Restaurantes como Marsa Katara o Bayt El Talleh combinan cocina mediterránea y de Oriente Medio con vistas al mar, mientras que Lwazaar es una excelente opción para quienes prefieren pescado y marisco fresco.
La tarde invita a vivir una Doha más relajada. En The Pearl, la isla construida sobre antiguos bancos de perlas, el plan consiste en pasear sin prisa entre el puerto deportivo, boutiques y terrazas. Un café frente al agua o un helado mientras se recorren los canales y las fachadas de colores de Qanat Quartier permiten descubrir un lado mucho más pausado de la ciudad.
Si aún queda tiempo antes del vuelo, merece la pena acercarse al Mina District, el antiguo puerto de Doha reconvertido en uno de los barrios más fotogénicos de la capital. Sus edificios de colores pastel, cafeterías de especialidad y restaurantes de pescado se han convertido en uno de los lugares favoritos tanto para locales como para viajeros.
El recorrido termina en Lusail, la ciudad más nueva de Qatar. Sus edificios de arquitectura futurista, nuevos espacios de ocio y una escena gastronómica en constante crecimiento reflejan hacia dónde mira el país. También aquí se encuentra el circuito internacional de Lusail, sede del Gran Premio de Qatar de Fórmula 1, ofreciendo al visitante otra cara del Qatar moderno, con su paseo marítimo, sus opciones de ocio, su oferta gastronómica y su arquitectura contemporánea.