El alma de Seychelles se cocina a fuego lento: un viaje sensorial por el legado criollo del Índico

Sabores de Seychelles: la cocina criolla que define las experiencias de los hoteles de Seychelles Authentic Hotels Collection
Sabores de Seychelles: la cocina criolla que define las experiencias de los hoteles de Seychelles Authentic Hotels Collection - SEYCHELLES AUTHENTIC HOTELS COLLECTION
Europa Press Turismo
Publicado: jueves, 29 enero 2026 14:08

MADRID 29 Ene. (EUROPA PRESS) -

El archipiélago de Seychelles esconde un tesoro que no se ve, pero se saborea más allá de sus playas de postal. La cocina criolla, una alquimia de técnica francesa, especias exóticas y la frescura radical del océano, se ha convertido en el verdadero motor de un turismo que busca la autenticidad.

Seychelles no solo se visita; se degusta. En un rincón del mundo donde el mar y la tierra dictan el menú, la gastronomía ha dejado de ser un complemento del alojamiento para transformarse en el corazón de la experiencia.

Bajo el paraguas de Seychelles Authentic Hotels Collection (SAHC), una serie de enclaves en las islas está liderando una revolución silenciosa: la vuelta a los orígenes a través del producto de proximidad y la soberanía alimentaria.

La máxima expresión de este respeto por el entorno se encuentra en Denis Private Island. Aquí, el concepto farm-to-table (de la granja a la mesa) alcanza dimensiones casi olvidadas en la hotelería moderna. La isla es un ecosistema vivo que alberga más de 200 reses, 150 cabras y extensos invernaderos hidropónicos.

El resultado es una gastronomía sin menús fijos, donde la disponibilidad de la tierra dicta la cena. La famosa 'Noche Criolla' en el histórico cobertizo de barcos La Pirogue es el ejemplo perfecto: un festín bajo las estrellas donde el yogur, la carne y los vegetales han sido producidos a escasos metros de la mesa, reduciendo la huella de carbono al mínimo y recuperando el valor de la subsistencia tradicional.

RECETAS QUE SON HERENCIA: ESPECIAS Y COCCIÓN LENTA

En Praslin, la tradición se protege con celo. Establecimientos como Le Duc de Praslin han logrado que el 80% de su propuesta sea estrictamente local. Aquí, el Cari Poisson (curry de pescado con coco) o el Cari Zourit (pulpo) no son solo platos, sino documentos históricos.

Se cocinan con métodos de cocción lenta y mezclas de especias que han pasado de generación en generación, utilizando pargo rojo capturado el mismo día por pescadores locales. Los visitantes suelen sorprenderse con los chatini (chutneys) de frutas como el bilimbi o la papaya, que aportan el contrapunto ácido y dulce a la intensidad de las especias.

Esta filosofía de frescura se extiende a otros rincones como Carana Beach Hotel e Indian Ocean Lodge. Bajo el mando de los chefs Marcus Freminot y Dave Fostel, estos espacios renuncian a la rigidez de las cartas internacionales para abrazar menús de temporada (table d'hôte) que cambian según lo que el mercado y la granja de Denis Island ofrecen cada mañana.

EL DIÁLOGO ENTRE LA TÉCNICA FRANCESA Y EL PRODUCTO ISLEÑO

El legado francocriollo encuentra su punto más sofisticado en la isla de Silhouette. En el restaurante La Table d'Eva, ubicado en La Belle Tortue, la cocina se eleva a la categoría de arte.

El chef Benjamin Cassé propone menús gourmet de cuatro tiempos donde el ceviche de fruta de la pasión o la sopa de coco y jengibre demuestran que la herencia criolla puede dialogar perfectamente con la alta cocina contemporánea. Es un lujo íntimo que no necesita importar ingredientes, sino reinterpretar los que ofrece el Índico.

Pero la experiencia criolla no se limita a tierra firme. La esencia de las islas se vive también a bordo de los catamaranes que surcan sus aguas turquesas. En las excursiones de Mason's Travel, la gastronomía es el hilo conductor.

Entre ensaladas de pescado ahumado y lentejas tradicionales, destaca un nombre propio: Madame Alice Pool. Esta figura emblemática colabora desde hace 40 años preparando su legendario gateux banan (pastel de plátano) siguiendo una receta secreta que se ha convertido en el sabor oficial de las travesías por el archipiélago.

Seychelles demuestra así que el verdadero viaje comienza en el paladar. Es un destino donde el acto de comer es una celebración de la identidad, un apoyo a la economía local y, sobre todo, un homenaje a una tierra que sigue alimentando el alma de quien la visita.

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