Estatua de la Libertad con niños: Guía paso a paso para descubrir sus misterios y coleccionar recuerdos en Nueva York

Estatua de la Libertad en Liberty Island.- New York (Estados Unidos)
Estatua de la Libertad en Liberty Island.- New York (Estados Unidos)- SANDRA BLASCO
     
Europa Press Turismo
Actualizado: miércoles, 12 agosto 2026 14:25

MADRID 12 Ago. (EUROPA PRESS) -

¿Sabías que la Estatua de la Libertad viajó desde París desmontada en más de 200 cajas? ¿O que en realidad era de color cobrizo y se volvió verde con los años? ¿Y que la cara de este gigante de cobre está inspirada en la madre de su creador?

Si quieres dejar a los peques con la boca abierta cruzar el río Hudson en ferry es solo la primera parada de un viaje repleto de secretos, barcos e historia viva. Desvelamos las mejores curiosidades y los trucos clave para organizar un día perfecto en familia en la Gran Dama Verde.

Prepárate para vivir una aventura inolvidable cruzando la majestuosa bahía del río Hudson en familia. Desde el agua, disfrutarás de unas vistas panorámicas espectaculares del horizonte urbano antes de desembarcar para descubrir todos los secretos y la historia de este icono mundial aún tiene por contarte.

Si vas a viajar a Nueva York con la familia y quieres vivir una de las experiencias más míticas del planeta, el combo de la Estatua de la Libertad y Ellis Island es una parada obligatoria. Pero no te limites a verla de lejos desde el paseo marítimo: la auténtica magia empieza al subir al ferry, sentir el viento marino y desembarcar en las islas donde se ha escrito parte de la historia moderna. Es una excursión completa y repleta de sorpresas tanto para los niños como para los adultos.

Visita a la Estatua de la Libertad

EL VIAJE EN FERRY: ¡EMPIEZA LA AVENTURA!

La única forma de llegar a Liberty Island y Ellis Island es a bordo de los barcos de Statue City Cruises, el operador oficial. Puedes zarpas desde Battery Park (en el extremo sur de Manhattan) o desde Liberty State Park (en Nueva Jersey). El viaje dura apenas 15 minutos, pero las vistas del skyline y de Manhattan flotando sobre el río Hudson son de postal. Los peques alucinarán viendo cómo la figura gigante de la 'Señora Libertad' se va haciendo cada vez más grande a medida que os acercáis.

El mejor consejo para familias es elegir el primer ferry de la mañana (sobre las 9:00 horas) para evitar aglomeraciones y disfrutar del día sin prisas. No olvides llevar gorra, protección solar y agua: el sol y la brisa marina en el puerto no perdonan.

Estatua de la Libertad

Transformar la visita a la Estatua de la Libertad en un juego de detectives revelará a los más pequeños detalles fascinantes que convertirán el paseo en una aventura inolvidable. Los niños descubrirán que el monumento es en realidad un gigantesco rompecabezas transatlántico que se construyó en París --donde su escultor, Frédéric Auguste Bartholdi, moldeó el rostro a imagen de su propia madre y Gustave Eiffel (el creador de la famosa torre de París) diseñó el entramado interior de hierro- antes de viajar a Nueva York desmontado en 214 cajas.

Además, les sorprenderá saber que el icónico tono verde de sus más de 28 toneladas de cobre es producto de una oxidación natural, pues originalmente brillaba como una moneda de céntimo porque su color era cobrizo radiante.

Aunque sus 93 metros de altura la convirtieron en el gigante de la ciudad durante su inauguración, el vertiginoso crecimiento de los rascacielos neoyorquinos la ha dejado hoy fuera de los 250 edificios más altos de la metrópoli.

Museo Estatua Libertad

EN LIBERTY ISLAND: PASEOS, MUSEOS E HISTORIAS

Al bajar del barco, la mejor opción para las familias es pasear tranquilamente por los jardines perimetrales. Si queréis saber lo que sostiene en su mano izquierda, fijaos bien: es una tabla con la fecha del Día de la Independencia grabado en números romanos (JULY IV MDCCLXXVI).

No os podéis perder el Museo de la Estatua de la Libertad (inaugurado en 2019). Es ultramoderno, interactivo y perfecto para ir con niños. Allí podréis ver de cerca la antorcha original de 1886, tocar réplicas a escala, jugar con pantallas táctiles y subir a la terraza de la azotea para disfrutar de una vista panorámica excepcional.

Estatua de la Libertad

Y si reserváis con tiempo la entrada para el Pedestal, podeis subir a unos 47 metros de altura. La subida a la Corona es bastante más exigente (hay que subir entre 146 y 162 escalones en una escalera de caracol muy estrecha y sin ascensor), por lo que solo se recomienda para niños mayores y sin miedo a los espacios cerrados.

Otra bonita lección que podéis enseñar a los niños durante la visita es cómo se pagó este gran monumento. Francia regaló la estatua, pero los estadounidenses debían pagar el enorme pedestal de piedra, y al principio no tenían suficiente dinero.

El periodista Joseph Pulitzer (el de los famosos premios) organizó una campaña desde su periódico, el New York World, pidiendo la colaboración de la gente común. Más de 120.000 ciudadanos --muchos de ellos niños que donaron apenas unos centavos de sus ahorros-- consiguieron reunir el dinero necesario.

Además, para lograr fondos se utilizó el célebre poema de Emma Lazarus, 'El nuevo coloso', cuyos conmovedores versos de bienvenida a los inmigrantes terminaron grabados en una placa de bronce en la base de la estatua.

Museo Estatua de la Libertad

ELLIS ISLAND: EL VIAJE DE LA ESPERANZA

La misma entrada del ferry os llevará hasta la vecina Ellis Island, la histórica puerta de entrada por la que pasaron más de 12 millones de inmigrantes entre 1892 y 1954.

El Museo Nacional de la Inmigración que alberga es sumamente didáctico. Podréis recorrer las inmensas salas de registro, contemplar equipajes de la época y ver fotografías llenas de emoción. Además, en el American Family Immigration History Center, podréis buscar en la base de datos si algún antepasado vuestro desembarcó allí.

En el centro de visitantes de cualquiera de las dos islas, solicitad el cuadernillo gratuito del programa Junior Ranger. Si los niños completan los pasatiempos y preguntas educativas sobre la visita, un ranger oficial del parque les tomará juramento y les entregará una insignia de madera oficial como recuerdo.

Estatua de la Libertad

GUÍA PRÁCTICA PARA PADRES ORGANIZADOS.

Para aprovechar al máximo la visita, lo ideal es reservar entre cuatro y seis horas, un margen de tiempo perfecto para explorar tanto Liberty Island como Ellis Island sin prisas. Las entradas deben comprarse siempre a través de la web oficial (statuecruises.com) con la mayor antelación posible, sobre todo si el objetivo es subir al pedestal o a la corona.

El billete básico ronda los 26 dólares (22,5 euros) para adultos y los 17 dólares (14,75 euros) para niños de entre 4 y 12 años (los menores de 4 años acceden gratis) e incluye la travesía en ferry, el acceso a los terrenos de ambas islas y las audioguías para sus respectivos museos.

En cuanto a la logística, la clave está en viajar ligero. Es imprescindible llevar calzado muy cómodo, agua, snacks sencillos y una mochila pequeña, teniendo en cuenta que antes de embarcar hay que superar un control de seguridad muy similar al de los aeropuertos donde no se permite el paso con equipaje grande.

Estatua de la Libertad

Tras el desembarco de vuelta en Manhattan, el broche de oro al recorrido se puede poner paseando tranquilamente por Battery Park, disfrutando de un viaje en el deslumbrante tiovivo acuático SeaGlass Carousel o buscando un rincón para comer en la animada Stone Street.

Para las familias que estén planificando un itinerario más amplio por la ciudad, conviene recordar que esta experiencia está incluida dentro de la tarjeta turística New York CityPASS, una opción muy conveniente que permite ahorrar tiempo y hasta un 40% en el precio de las entradas.

Battery Park

Este pase incluye el billete oficial de ferry de Statue City Cruises hasta Liberty Island y Ellis Island, además de otras atracciones emblemáticas de la Gran Manzana como el Empire State Building o el Museo Americano de Historia Natural. De este modo, solo tendréis que reservar con antelación la fecha y hora de vuestra travesía a través de la propia plataforma de CityPASS para asegurar la plaza y acceder directamente sin necesidad de pasar por taquilla.

Visitar la Estatua de la Libertad en familia es mucho más que hacer una excursión: es una lección de historia al aire libre, un paseo marítimo inolvidable y la oportunidad de ver brillar los ojos de los más pequeños ante uno de los grandes símbolos del mundo.

Y es que la Estatua de la Libertad es mucho más que esa famosa silueta que ves en las películas: es una aventura repleta de misterios esperando a ser descubiertos. Sube a bordo en familia, cruza el puerto de Nueva York y prepárate para ver este gigante histórico con unos ojos totalmente diferentes.

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