Valle de Arlanza - TURISMO DE BURGOS
MADRID 29 (EUROPA PRESS)
La primavera modifica los paisajes y logra que cada pequeño rincón tenga algo especial digno de admirar. En el sur de Burgos son los gamones con sus flores blancas y las sabinas de verde eterno los que dan color a esta ruta.
El nombre de Arlanza suena a vino (con una D.O. cada día más potente) a pueblos llenos de historia y a naturaleza extrema, pero en primavera, esta comarca del sur de Burgos dobla su apuesta gracias a los colores que brillan más en su cuidado paisaje.
Entre finales de mayo y principios de junio tiene lugar la floración de los gamones, por lo que el horizonte se llena de pequeños ramos de flores blancas. Un color que contrasta con la intensidad del verde de sus sabinas, árbol protagonista de los densos bosques de la zona.
DOS PLANTAS CON MUCHA PERSONALIDAD
El Asphodelus albus, más conocido como gamón, es una esbelta planta herbácea que puede superar el metro de altura y se caracteriza por una llamativa inflorescencia simple de flores blancas con líneas marrones. Crece en los claros de los bosques y en zonas de praderas pastoreadas y es muy abundante dentro del Parque Natural Sabinares del Arlanza - La Yecla.
Por su parte, el sabinar albar o Juniperus thurifera es un árbol de hoja perenne, con hojas escamosas, que puede alcanzar hasta 12 metros de altura. Prospera en suelos calizos y se adapta perfectamente al clima continental extremo, el mismo que tiene gran parte de la provincia de Burgos. Es tan resistente que puede considerarse una auténtica reliquia del Cenozoico (época posterior a la extinción de los dinosaurios). Los sabinares del Arlanza están considerados como los más extensos y mejor conservados del planeta.
Uno de los mejores lugares para admirar la belleza de esta floración y mezcla de colores es el Desfiladero de la Yecla. En pleno Parque Natural, destaca esta profunda y estrecha garganta excavada en los espesos bancos de caliza que caracterizan el relieve de las Peñas de Cervera. Una serie de puentes y pasarelas colgantes permiten recorrer andando esta maravilla de la naturaleza y disfrutar de vistas impresionantes.
UN RECORRIDO CON UNA LARGA HISTORIA
Gamones, sabinas, encinas, quejigos, hayas, fresnos, rebollos y arces forman un verdadero paraíso de la biodiversidad, pero, además, esta comarca es rica en historia y patrimonio. Habitada desde la prehistoria, son muchos los restos arqueológicos que hoy se pueden visitar, así como pueblos que son hoy un libro abierto de historia.
Tras empaparse de naturaleza en la zona de La Yecla, el recorrido puede continuar hacia Santo Domingo de Silos, un lugar reconocido mundialmente gracias a la belleza de su abadía benedictina, su claustro del siglo XI y, como no, por los cantos gregorianos de sus monjes.
Atravesando bellos paisajes y en muy pocos kilómetros se llega a Covarrubias, otro de los puntos destacados de la zona. Considerado uno de los pueblos más bonitos de nuestro país, Covarrubias enamora por sus casas con fachadas de entramado de madera, sus coquetas plazas y la historia que relaciona a este pequeño pueblo burgalés con una princesa noruega.
Para terminar la ruta y cerrar el conocido Triángulo de Arlanza, toca visitar Lerma. Un cambio de estilo y de época que se refleja en su Palacio Ducal, de líneas sobrias y elegantes, así como en el resto del trazado de la localidad.
Terminar junto al convento de Santa Clara, con unos dulces en la mano, admirando las vistas del valle, es el broche de oro a este recorrido perfecto para repetir cada primavera.