Archivo - Vista de la Giralda desde la Calle Alemanes - MARÍA GUERRA - Archivo
MADRID 16 Mar. (EUROA PRESS) -
La ciudad de Sevilla se ha consolidado como uno de los principales referentes internacionales para el turismo de Semana Santa, logrando posicionarse en la séptima posición del 'Holafly Easter Sustainability Index 2026'.
El ranking identifica las ciudades que logran equilibrar una alta relevancia histórica y religiosa con indicadores de sostenibilidad urbana y movilidad verde.
El índice sitúa a la capital hispalense junto a otras grandes metrópolis europeas. El 'Top 7' mundial lo completan Roma/Ciudad del Vaticano, París, Viena, Florencia, Praga y Dublín.
Según el informe, estas ciudades destacan por transformar su patrimonio histórico y religioso en un activo turístico capaz de atraer flujos internacionales de peregrinos y visitantes sin comprometer sus políticas medioambientales.
SOSTENIBILIDAD Y PATRIMONIO RELIGIOSO
La metodología de Holafly cruza datos de relevancia cultural con indicadores del 'Global Destination Sustainability Index', que reconoce a capitales como Viena o Dublín por su gestión de residuos y promoción de eventos responsables.
En este sentido, el informe subraya que las celebraciones de Semana Santa en Sevilla se han convertido en un motor para la puesta en valor de la identidad cultural, alineándose con las recomendaciones de la UNESCO sobre turismo sostenible.
La directora de marca de Holafly, Daniela Prado, ha señalado que este índice es "la única herramienta internacional" que valida qué destinos lideran simultáneamente el turismo religioso-cultural y la sostenibilidad medioambiental. Según Prado, el objetivo es ofrecer una guía para el "viajero responsable" que busca el equilibrio entre la tradición y el compromiso con el entorno.
El informe destaca que el éxito de estos destinos radica en su capacidad para ofrecer experiencias únicas donde se entrelazan la fe, el arte y la historia.
Con este posicionamiento, Sevilla reafirma su papel como polo de atracción mundial, destacando no solo por la solemnidad de sus actos litúrgicos y procesiones, sino también por la gestión del impacto turístico en las comunidades locales y el entorno urbano, factores cada vez más determinantes en la elección del viajero contemporáneo.