Un viaje milenario por la Ruta Moche en el norte de Perú - PROMPERÚ
MADRID 13 Abr. (EUROPA PRESS) -
La costa norte de Perú, bañada por el océano Pacífico, despliega desiertos, valles y bosques de algarrobo donde huacas (lugares sagrados) y museos revelan la grandeza de culturas preincaicas como los Moche, Chimú y Sicán.
Este territorio conserva algunos de los conjuntos arqueológicos más destacados del país, integrados en paisajes que mantienen su carácter ancestral. Concretamente, la Ruta Moche recorre las regiones de La Libertad y Lambayeque.
A lo largo del recorrido, los visitantes pueden conocer la vida ceremonial, las creencias y la organización de civilizaciones desarrolladas entre los siglos I y XV, y comprender su evolución histórica e influencia en el país sudamericano.
LA LIBERTAD: TRUJILLO, HUANCHACO Y LA HERENCIA DE LOS MOCHE Y CHIMÚ
Una parada esencial de la Ruta Moche es Trujillo, conocida como la 'Ciudad de la Eterna Primavera', a poco más de una hora de Lima en avión.
Su centro histórico, con casonas de colores, balcones de hierro y la famosa catedral amarilla, refleja la arquitectura colonial y la riqueza cultural de la región, convirtiéndose en el punto de partida ideal para sumergirse en la historia del norte peruano.
A pocos minutos de la ciudad, se encuentra Chan Chan, la ciudad prehispánica de adobe más grande del mundo y corazón de la cultura Chimú.
Sus palacios independientes, muros de hasta 13 metros y frisos que representan la vida marítima y la iconografía religiosa revelan la planificación urbana y la sofisticación social de esta civilización, cuyo legado fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986.
A pocos kilómetros de la ciudad de Trujillo, se encuentra el Complejo arqueológico Huacas de Moche, que alberga las Huacas del Sol y de la Luna, las cuales permiten revivir el poder de la civilización Moche. Sus murales policromos y espacios sagrados ofrecen una ventana al mundo ceremonial y artístico de los Moche.
Al noroeste, en dirección a Lambayeque, el Complejo Arqueológico El Brujo alberga la historia de la Señora de Cao, la primera gobernante femenina de esta cultura.
Este hallazgo, junto con los restos momificados y murales del museo de sitio, permite al visitante experimentar la historia desde la perspectiva de la arqueología y comprender cómo la mujer participaba activamente en los sistemas de poder prehispánicos.
Finalmente, el balneario de Huanchaco resguarda tradiciones vivas como los caballitos de totora, embarcaciones hechas de totora (un tipo de junco), utilizadas desde tiempos precolombinos.
Gracias a estas embarcaciones, los moche se convirtieron en grandes pescadores capaces de conseguir suficiente pescado y marisco, el cual es la base del Ceviche.
Este emblemático plato cuenta con más de 2.000 años de antigüedad, lo que lo convierte no solo en una exquisitez gastronómica, sino también en un legado cultural que ha perdurado a lo largo de los siglos.
LAMBAYEQUE: REINO DEL SEÑOR DE SIPÁN ENTRE PIRÁMIDES Y TESOROS NATURALES
Tras dejar la Libertad, la ruta Moche adentra al visitante por la región de Lambayeque. Su capital, Chiclayo, conocida como la 'Capital de la Amistad', es la puerta de entrada a los principales atractivos culturales y arqueológicos de la zona.
Uno de ellos es Huaca Rajada, donde en 1987 se descubrió la tumba del Señor de Sipán, considerado uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de América.
En el Museo Tumbas Reales de Sipán se exhibe el ajuar funerario original del gobernante mochica, incluyendo ornamentos de oro, plata y cerámica.
La experiencia permite sumergirse en la arqueología de un pueblo histórico y entender la sofisticación de sus sistemas políticos y ceremoniales.
El recorrido continúa en el Valle de las Pirámides de Túcume, un complejo de 26 pirámides de adobe, que se remontan a los 700 d. C.
y que fueron utilizadas como templos, palacios residenciales y centros administrativos.
Este complejo refleja la planificación urbana avanzada y la conexión de estas culturas con su entorno natural. Según la leyenda, el fundador del valle fue Naylamp, personaje mítico de la civilización Sicán, que consolidó el poder regional antes de la llegada de los Chimú y los Incas.
Para los amantes de la naturaleza, el Santuario Histórico Bosque de Pómac es una parada imprescindible. En sus más de 5.800 hectáreas, se encuentra el bosque de algarrobos más grande del mundo, junto a especies endémicas y pirámides prehispánicas ocultas entre la vegetación.
Senderos para caminar y realizar recorridos en bicicleta, observación de aves y picnics con vista panorámica al santuario permiten conectar con la biodiversidad del lugar mientras se aprecia la armonía entre la herencia cultural y la naturaleza.
Lambayeque también resalta por su gastronomía, con platos que reflejan una perfecta fusión de ingredientes locales y técnicas ancestrales.
El cabrito a la norteña, un guiso de carne de cabrito sazonado con especias; el arroz con pato, preparado con cerveza negra y cilantro; el chiringuito, un ceviche de carne seca de pez guitarra; y la tortilla de raya son emblemáticos de la cocina regional.
La combinación de sabores autóctonos y la frescura de sus productos hacen de estos una auténtica experiencia de la riqueza gastronómica de la región.