El Gobierno de Portugal ha acordado con los accionistas privados de la aerolínea de bandera del país TAP el aumento de la participación del Estado en la compañía hasta el 72,5%, lo que permite que siga adelante el plan de rescate diseñado por el Ejecutivo luso, que incluye una inyección de 1.200 millones de euros y un proyecto de viabilidad para la compañía.