Sevilla en su semana grande: un viaje al corazón del folclore y la luz

Muelle de Nueva York (Sevilla)
Muelle de Nueva York (Sevilla) - OUIGO
Europa Press Turismo
Publicado: viernes, 10 abril 2026 15:29

MADRID 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

Cuando llega abril, Sevilla se desprende de la rutina para sacar al sol sus mejores galas. El 'alumbrao' de la portada marca el inicio de una semana mágica donde la ciudad se convierte en un lienzo de volantes, caballos y guitarras.

Es el momento en el que el folclore andaluz alcanza su expresión máxima, con sevillanos y sevillanas luciendo trajes que han planificado durante meses. Por las calles de Triana descienden los carros tradicionales mientras el eco de las palmas resuena en cada esquina, invitando a todo el que llega a fundirse con una cultura que celebra la vida y la buena compañía por encima de todo.

Llegar al corazón de esta fiesta primaveral es hoy más sencillo gracias a la apuesta de OUIGO por conectar Madrid y Sevilla mediante la alta velocidad. Con la previsión de trasladar a 35.000 viajeros durante la festividad, la compañía ferroviaria ofrece plazas desde solo 9 euros, transformando la experiencia de la Feria de Abril en una escapada al alcance de todos donde la sencillez del trayecto compite con la comodidad de pasear por el propio Real.

Para iniciar esta inmersión en la capital hispalense, existen rincones que permiten saborear la ciudad desde ángulos inesperados. En el Casco Antiguo, Heladerías Bolas desafía los paladares más clásicos con propuestas extravagantes que capturan la esencia local, ofreciendo helados con sabor a incienso, a feria o incluso a "boda".

Sus creaciones, que incluyen delicias inspiradas en la gastronomía regional como el queso payoyo con mermelada de tomate o el aceite con pan, suponen una oferta gastronómica única que cambia con las estaciones, ofreciendo desde mantecados hasta torrijas según el calendario.

La historia sevillana también se cuenta a través de sus leyendas urbanas, como las que rodean al restaurante La Casa del Tigre. Ubicado en un edificio histórico, este local debe su nombre a la mascota que un excéntrico director de zoo mantenía en su balcón en los años 70.

Hoy, el restaurante apuesta por una cocina andaluza reinventada, donde los platos típicos reciben un giro de tuerca original, sorprendiendo a los comensales con opciones como los tacos de ropa vieja o su hot dog de corvina empanada. Es el lugar ideal para quienes buscan una experiencia culinaria con alma y relato.

El patrimonio arquitectónico de la ciudad ofrece paradas obligatorias que a menudo pasan desapercibidas. El Pabellón de Marruecos, legado de la Expo 92 y actual sede de la Fundación Tres Culturas, es una maravilla de cúpulas, yeserías y fuentes inspiradas en la Mezquita de Casablanca.

Asimismo, el Palacio de la Condesa de Lebrija esconde tras su modesta fachada una de las colecciones de mosaicos romanos más importantes de Europa, pavimentando un patio interior donde la arquitectura árabe y romana se abrazan. Para terminar el día de forma auténtica, la taberna Casa Vizcaíno ofrece el tapeo más puro desde 1936, con la cuenta apuntada a tiza en la barra, mientras que los cruceros por el Guadalquivir desde el Muelle de Nueva York permiten contemplar la Torre del Oro y Triana desde la serenidad del río.

En definitiva, Sevilla en abril es una cita con la historia y el disfrute que ahora se vuelve más irrechazable que nunca con los trenes de alta velocidad. Así, entre la comodidad del tren y el aroma a azahar, la distancia entre Madrid y el corazón de la Feria se acorta, dejando el folclore andaluz a tan solo un paso de distancia.

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