Actualizado 24/03/2017 13:51 CET

¿Qué ha cambiado en la seguridad aérea tras el accidente de Germanwings?

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   MADRID, 24 Mar. (EPTurismo) -

   Este viernes se cumplen dos años del trágico accidente aéreo del vuelo 9525 de Germanwings procedente de Barcelona y con destino Düsseldorf (Alemania). Aquel 24 de marzo de 2015, el copiloto Andreas Lubitz a los mandos de un A320-211 decidía estrellar el avión contra el macizo de Estrop, en los Alpes franceses, causando la muerte de los 144 pasajeros, del otro piloto y de los cuatro tripulantes de cabina a bordo del avión.

   La Oficina de Investigación y Análisis francesa (BEA), encargada de llevar a cabo las pesquisas técnicas del accidente, concluyó en su informe final que "de forma definitiva", el copiloto Lubitz se encerró en la cabina del avión y estrelló el aparato voluntariamente contra los Alpes franceses.

   Lubitz sufría de depresión y fue diagnosticado un mes antes de este suicido de un trastorno psicosomático y de ansiedad. De hecho, días antes un psiquiatra le recomendó un tratamiento psiquiátrico hospitalario. Un médico privado también le aconsejó su internamiento en un hospital psiquiátrico dos semanas antes del trágico accidente.

   "En el día del accidente, el copiloto no debería haber volado debido a las recomendaciones de su doctor. Si hubiera seguido el reglamento, él mismo debería haberse declarado no competente y pedir el relevo", explicó entonces el investigador jefe de la BAE, Arnaud Desjardin.

   La investigación señalaba que ningún profesional médico contactó con las autoridades de aviación pertinentes para tratar de alertar sobre el estado mental de Lubitz. Los certificados de baja por enfermedad no fueron remitidos a Germanwings en su totalidad.

BLOQUEÓ LA CABINA

   Lubitz se encerró en la cabina de mando durante el descenso, sin permitir el acceso a pesar de los intentos del resto de la tripulación, que intentaron acceder a través del teclado numérico, el interfono de la cabina y las comunicaciones de radio al percatarse de la trayectoria del avión.

   La investigación de la BEA sobre el accidente de Germanwings recoge que el copiloto alemán se encontraba solo en la cabina de mando en el momento del siniestro y que, "de manera intencionada" modificó las instrucciones del piloto automático para hacer descender la aeronave hasta que impactase con el terreno.

   Desde el atentado terrorista del 11-S en 2001, se permitió bloquear el acceso desde el interior de la cabina, aunque se introdujese el código numérico desde fuera, así como contar con tres cámaras desde las que los pilotos pudiesen controlar lo que sucedía en la puerta de acceso de la misma.

¿QUÉ SE HA HECHO HASTA AHORA?

   Los detalles sobre la salud mental de Andreas Lubizt comenzaron a conocerse dos días después de producirse el accidente y pusieron de relieve la falta de control sobre el estado de salud de los pilotos y "las deficiencias en el ámbito de la aviación civil", según afirmó la comisaria de Transportes de la Comisión Europea, Violeta Bulc, en el primer aniversario de la tragedia.

   Como primera medida de seguridad, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA por sus siglas en inglés) adoptó una recomendación para que haya siempre al menos dos personas de la tripulación en la cabina del avión.

   Posteriormente, la Unión Europea puso en marcha un grupo de trabajo, liderado por la propia EASA, que hizo nuevas recomendaciones, como una vigilancia más estrecha de la salud de los pilotos de las compañías aéreas europeas o la creación de un programa de lucha contra la droga y el alcohol.

    Otra propuesta apuntaba a la necesidad de tener una base de datos que recoja la información médica de los pilotos y también de la existencia de un "sistema de apoyo" en las compañías aéreas para los pilotos.

PRUEBAS PSICOLÓGICAS

   En este sentido, en diciembre de 2016, la EASA proponía a la Comisión Europea nuevas reglas para el control de la salud mental de los pilotos. En el documento llamado 'Opinion 14/2016 recomienda que todos los pilotos tengan acceso a un programa de apoyo psicológico y que las compañías realicen de forma obligatoria un examen psicológico cuando se incorpore a la plantilla.

   La Comisión Europea debe evaluarlas e implementarlas, si todo va como lo esperado, en el reglamento europeo de operaciones aéreas en 2017. No obstante, las normas europeas en materia de seguridad aérea ya establecían antes del accidente un examen médico anual para los pilotos que permita certificar su capacidad para volar, lo que incluye una prueba psicológica.

   Lufthansa, matriz de Germanwings, adoptó la recomendación de la agencia europea sobre la presencia de un miembro de la tripulación ante la ausencia de cualquiera de los dos pilotos y creó un nuevo puesto de piloto de seguridad en el grupo. En Alemania se daban así los primeros pasos para evitar este tipo de incidentes.

    En abril de 2016, la cámara baja del Parlamento alemán aprobaba un borrador con medidas encaminadas a reforzar los controles médicos de pilotos. La norma impone mayores obligaciones de información sobre el estado de salud de los pilotos, crear una base de datos y aumentar las pruebas para detectar alcohol y drogas.

¿QUÉ PIDEN LAS VÍCTIMAS Y LAS ORGANIZACIONES PROFESIONALES?

   La Asociación de afectados del vuelo han pedido cambios legislativos para salvaguardar la seguridad de los pasajeros y que no se prime la privacidad de un individuo en perjuicio de la "seguridad global", pues la creación de una base de datos sobre la salud de los pilotos podría suponer una vulneración de la protección de datos personales.

   El Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (Copac) y el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) han pedido medidas para implantar sistemas de apoyo para los pilotos que hayan manifestado problemas de salud mental.

   Según estas organizaciones, existe una falta de formación unida a los nuevos modelos de contratación que "merman la capacidad" del piloto para tomar decisiones y conllevan "inestabilidad profesional, social y familiar", así como "precariedad profesional" que pueden causar "riesgos psicosociales y cargas de estrés".

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