Castells dice que el Gobierno catalán veía en Spanair un proyecto estratégico y no una "causa perdida"

Atribuye la quiebra principalmente a la crisis

A.Morillas, M.Carnicer y A.Castells en la comisión de Spanair
EUROPA PRESS
Europa Press Transportes
Actualizado: viernes, 10 abril 2015 15:36

BARCELONA, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

El conseller de Economía del tripartito Antoni Castells ha asegurado este viernes que la voluntad del Govern en la operación Spanair fue reforzar un proyecto estratégico y de país, "no poner dinero en una causa perdida".

Lo ha dicho en la comisión de investigación del Parlament sobre Spanair para dirimir si hubo responsabilidades políticas en la quiebra de la aerolínea, que cesó operaciones el 27 de enero de 2012 tras recibir inyecciones de recursos públicos por unos 200 millones de euros.

El exconseller atribuye principalmente a la crisis el hecho de que Spanair no acabara de despegar al no alcanzar nunca un acuerdo con un socio industrial que le permitiera vuelos de largo radio: "En 2009, incluso los peores escenarios que se preveían quedaron superados por la realidad".

Ha defendido que el objetivo de la Generalitat era que el Aeropuerto de Barcelona se colocara en el 'top 5' europeo, para lo que era necesario atraer vuelos transoceánicos y de conexión; un objetivo que, a su juicio, chocaba con los intereses del Gobierno central.

"La política aeroportuaria española hacía muy difícil conseguir este objetivo. Su objetivo era poner a Madrid en el 'top 5' a cualquier precio. Ésta es la realidad", ha dicho Castells, que ha enmarcado en esta voluntad que Iberia abandonara El Prat para centrarse en Madrid-Barajas.

NO ERA TIRAR EL DINERO

Ha apuntado que, desde el principio, el proyecto de Spanair estaba vinculado a la entrada de un socio industrial, un proceso que se complicó debido al cierre de los mercados financieros con la crisis, pero que era viable: "No se lanzó el dinero en un pozo sin fondo".

También se complicó por la denuncia de diversas 'low cost', como Vueling y Ryanair --los principales competidores de Spanair en El Prat-- para que la UE investigara si las inyecciones públicas podían considerarse ayudas de Estado: "Spanair sí, y otras no", ha dicho en alusión a los 2.400 millones que recibió Iberia.

EXSECRETARIO ANDREU MORILLAS

El exsecretario de Economía Andreu Morillas ha recordado que, cuando SAS ofreció a Turisme de Barcelona la compra de Spanair a finales de 2008 --SAS atravesaba una situación financiera delicada y estaba reestructurando su holding--, la aerolínea que más tarde presidió Ferran Soriano ofrecía "buenas oportunidades": era la segunda compañía de Barcelona, transportaba 11 millones de pasajeros y formaba parte de Star Alliance.

SAS se mantuvo como accionista de Spanair, con un 19,9%, y como socio industrial aportando conocimiento aeronáutico, y también se incorporaron los empresarios de Femcat, que crearon el vehículo Volcat para invertir en la aerolínea, además de Fira de Barcelona, Turisme de Barcelona, la Generalitat y el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.

VIABLE PERO SIN GARANTÍAS

Morillas ha defendido que todos los informes pedidos avalaban la viabilidad del proyecto y aconsejaban acometerlo, si bien --según ha recordado el exconsejero delegado del ICF Josep Maria Ayala-- era necesario un plan de saneamiento y sustituir a SAS por otro socio industrial.

Ayala ha indicado que Spanair renació sin deuda --se la quedó SAS-- y con una financiación de cerca de 300 millones de euros --100 de capital de fondos propios financiados por socios privados y públicos catalanes y acompañados por SAS; 140 adicionales de SAS y 36 de avales--: "Esto marca una viabilidad, aunque no garantizada, para dar los primeros pasos".

Ha agregado que la operación Spanair era "típica" de adquisición y saneamiento para posterior venta y que, por tanto, los accionistas privados no tiraron su dinero, y ha sostenido que el ICF nunca dejó de financiar otros proyectos por su contribución a la desaparecida aerolínea.

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