Actualizado 23/07/2013 14:54

La CIAIAC teme que la política de combustible de Ryanair se convierta en una práctica habitual en el sector

Un Avión De La Compañía
RYANAIR

Apunta que en los aterrizajes de emergencia la compañía cumplía con la reserva mínima, pero alerta de que tiende a minimizar la cantidad

MADRID, 23 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) teme que la política de combustible de Ryanair, cuestionada tras los aterrizajes de emergencia de diversos aviones de la 'low cost' irlandesa, se convierta en una práctica habitual ante la competencia existente en el sector aéreo.

En el informe final sobre el incidente registrado por una aeronave de la compañía de bajo coste en mayo de 2010 por el la tripulación se vio obligada a declarar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Alicante, y al que ha tenido acceso Europa Press, el organismo insiste en que estos métodos suponen una "ventaja competitiva" frente a otros operadores que emplean mayores cantidades de combustible de reserva.

Por ello, considera que es "motivo de reflexión" que la fuerte competencia empuje a otros operadores a abaratar sus costes adoptando una política de combustible similar a la de Ryanair y, en consecuencia, se generalice que los aviones lleguen a sus destinos con el combustible mínimo reglamentario.

Asimismo, advierte de que la coincidencia de varios tráficos en un mismo aeropuerto con combustible mínimo puede dar lugar a la declaración de emergencia por escasez de combustible de forma simultánea en varios de ellos, sobre todo si las circunstancias obligan a desviarse al alternativo.

También insiste en que las autoridades aeronáuticas deberían establecer unos valores de tiempo medio de demora esperado en los distintos aeropuertos acordes a las circunstancias de cada uno de ellos.

RYANAIR CUMPLÍA CON LA RESERVA DE COMBUSTIBLE.

Respecto al incidente registrado en 2010, el análisis apunta que pese a que Ryanair cumplía con las reservas mínimas legales de combustible, tiende a minimizar esta cantidad, sin contemplar futuras contingencias.

De igual forma, señala que la toma de decisiones de la tripulación fue "inadecuada", a la vez que critica su incapacidad para comunicarse con los controladores aéreos porque hablaban en inglés demasiado rápido y no vocalizaban.

Por último, asegura que las recomendaciones son extensivas a los incidentes ocurridos en julio de 2012 en el aeropuerto de Valencia, cuando tres aviones de Ryanair pidieron aterrizaje de emergencia tras ser desviados al aeródromo valenciano por las condiciones climatológicas de Madrid-Barajas.