Actualizado 16/04/2014 11:32 CET

Pirineos, destino estrella del turismo de aventura

Rafting en Lleida
Foto: DIPUTACIÓN DE LLEIDA
Senderismo en Lleida Excursión por la nieve, Lleida Congost de Mont Rebel Deporte de aventura

Por Marina García

   Ya se ha abierto la veda. Toca preparar las botas de trekking, la piragua, el parapente, las cuerdas, el traje de neopreno, en definitiva todo lo que quepa en la mochila de un aventurero. En el mes de abril comienza la temporada en los principales destinos de turismo activo o de aventura, donde el deporte y la naturaleza se unen para hacer disfrutar al viajero de la adrenalina y un bello paisaje.

   En España, la cordillera de los Pirineos, y por extensión la zona norte de Cataluña, Aragón y Navarra, es el destino principal para todos aquellos que quieran practicar deportes de aventura.

   Son 450 kilómetros, desde el Cantábrico al Mediterráneo, donde la naturaleza extrema y abrupta se convierte en el escenario perfecto para hacer senderismo, escalada o alpinismo, rafting, parapente y excursiones tanto en bicicleta de montaña como a caballo.

UNAS BUENAS BOTAS PARA EL SENDERO.

   El senderismo es, según Turespaña, una de las actividades más practicadas por aquellos que visitan los Pirineos, ya que toda la cordillera está atravesada por multitud de sendas tanto de pequeño (PR) como de gran (GR) recorrido. Y las hay para marcarse retos: si dispone de tiempo y ganas, enfréntese a la GR 11, más conocida como la Senda Pirenaica, que recorre todo el macizo montañoso de un extremo al otro.

   A parte de las grandes rutas, también hay multitud de senderos señalizados y de menor dificultad que parten desde los pueblos. Este tipo de turismo está disponible todo el año (excepto en invierno cuando la nieve lo cubre todo), lo que ayuda al sector a desestacionalizar la oferta.

   Y es que según un estudio de seguros Intermundial, existen en nuestro país cerca de 1.300 empresas dedicadas a este tipo que actividad, que cada año atrae a más de 7 millones de personas.

UNA REGIÓN, UN DEPORTE.

   Pirineos ofrece, gracias a la variedad de sus paisajes, multitud de actividades diferentes. En la zona de Posets-Maladeta, en Huesca y presidido por el Aneto, es donde se localizan las mayores alturas, por lo que es el destino perfecto para practicar la escalada y el alpinismo.

   En la Sierra de Guara, el descenso de cañones se convierte en el paraíso del barranquismo. El viaje en canoa por las aguas del Cinca y Ara en Aragón, así como el tramo navarro del río Bidasoa, es un clásico y una experiencia única, al ritmo del agua. Rafting y piragüismo, espeleología o ala delta, todas las opciones posibles.

LLEIDA, EL REINO DE LAS AGUAS RÁPIDAS.

   Con más de 500 lagos y multitud de caudaloso ríos por conocer, el Pirineo de Lleida es uno de los puntos estrella para practicar deportes de aventura. Más de 150 empresas especializadas, según el Patronato de Turismo de la Diputación de Lleida, hacen que la región sea líder en este tipo de turismo activo. Asimismo, es el punto de celebración de varios campeonatos del mundo de esta modalidad deportiva.

   Pero si hay algo que destaca en Lleida, por la bravura de sus ríos, son los deportes de agua. Luchar contra rápidos o remolinos, o practicar con la piragua, el kayak o la canoa, son los deportes estrella de la región.

   Además, este año la temporada empieza de la mejor manera gracias a unas excelentes previsiones. Según la Asociación de Deportes de Aventura las reservas de agua son un 30% superior, gracias al deshielo y la buena temporada de nieve.

   Y es que tiene que haber mucha agua para dar cabida a toda la oferta disponible. Están los clásicos de aguas tranquilas como el piragüismo, las motos acuáticas, el submarinismo, esquí náutico, la vela, o el windsurf.

   En las aguas más bravas el rey es el rafting sin duda, seguido del descenso de barrancos, kayak y piragüismo, según un estudio del Patronato de Turismo leridano. Pero como en todas partes la novedad manda, quizás se anime a probar el bus-bob o hidrobo, hidrotrineo o 'hidrospeed'.

DEPORTE POR CIELO Y TIERRA.

   Otras de las actividades más apreciadas son aquellas que permiten surcar el cielo y elevarse. Por ejemplo, el parapente tiene una gran tradición en el valle de Àger (escenario de un buen número de Campeonatos del Mundo de Parapente y Ala Delta), en la Noguera, y en los valles de Organyà, en Alt Urgell.

   Lanzarse al vacío desde la pendiente de una montaña y dejar que las corrientes de aire hagan el resto. Pero hay multitud de opciones, además del parapente: Ala delta, Ultraligeros, Helicópteros, Globos aerostáticos, Vela, Vuelo sin motor.

   Por tierra, una alternativa a los senderos a pie son los recorridos en bicicleta de montaña (BBT). En los Pirineos leridanos existen, aparte de multitud de rutas, cuatro Centros BBT, que ofrecen diferentes servicios. Son un mínimo de 100 km de circuitos pensados para todos los niveles, cartografiados y señalizados según el grado de dificultad.

   Además también poseen un punto de acogida que da servicios para la bicicleta, y funciona también como minioficina de turismo. Entre ellos: alquiler de bicicletas, zona de aparcamiento exclusivo, puntos de lavado, duchas y servicios, etc. Todo lo necesario para la aventura, el deporte, el turismo y sobre todo, el disfrute.