Comer, cenar o tomar el aperitivo: restaurantes de Madrid abiertos en agosto

Restaurantes de Madrid abiertos en agosto
Restaurantes de Madrid abiertos en agosto- UNSPLASH
Europa Press Turismo
Actualizado: viernes, 31 julio 2026 14:32

MADRID 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

Mientras la capital se vacía en agosto, Madrid esconde su secreto mejor guardado: una apetecible selección de restaurantes que no bajan el cierre por vacaciones. Lejos del letargo veraniego, los templos gastronómicos de la ciudad proponen opciones frescas para convertirse en el oasis perfecto donde refugiarse del calor. Ya sea para prolongar el aperitivo tras la jornada laboral, disfrutar de una cena relajada o descubrir terrazas llenas de encanto, quedarse en Madrid en agosto es una excusa ideal para 'comerse' la ciudad sin aglomeraciones ni prisas.

No baja la persiana en agosto Kuoco, que ofrece en estas semanas una alternativa para disfrutar del verano a través de platos fríos, ácidos, picantes y sobre todo viajeros, con el sabor como principal destino. Así, crudos, cítricos, ajíes, hierbas frescas y salsas vibrantes que recorren Asia, Latinoamérica y el Mediterráneo y que protagonizan la propuesta estival del restaurante liderado por Rafa Bergamo, que cumple 10 años. Una parada estival donde degustar propuestas como el Hiramasa on Tour, una elaboración en dos paradas que utiliza el pez hiramasa de The Kingfish Company como punto de partida para recorrer distintos paisajes gastronómicos o el sashimi de gamba blanca de Ayamonte, acompañada de salsa roja tatemada Bangkok style, nieve de gambas, aceite de lima kaffir, arroz crujiente y microcilantro. Para cerrar, el Taco Mochi, una propuesta dulce divertida y fresca que combina helado thai de leche merengada, caviar de miel picante, polen crujiente, chipotle y fresitas sobre una masa de mochi.

También para paladares viajeros, Em Sherif es una parada para estos días que invita a descubrir la esencia de la alta gastronomía libanesa en Madrid, con una propuesta que combina cocina refinada, hospitalidad y el ritual de compartir. Además, cuenta con una terraza abierta para cenas, ideal para disfrutar de estas noches estivales. La propuesta gastronómica, liderada por la chef Yasmina Hayek, reúne algunas de las recetas más emblemáticas del recetario libanés, especialmente apetecibles durante los meses más cálidos. Los clásicos mezze, como el hummus, el fattoush o el Habra Nayyeh Caviar, conviven con elaboraciones como el Samak Tajin, una lubina entera acompañada de tahini cítrico y arroz con cebolla caramelizada, además de una cuidada selección de parrillas y postres tradicionales como el Muhallabiyeh o el Riz Bi Halib, aromatizado con agua de rosas y flor de azahar.

Mientras que los que prefieran la cocina japonesa en un formato diferente, Kaito Hand Roll Bar mantiene abiertas sus dos ubicaciones madrileñas en agosto. Inspirado en las barras especializadas de Tokio, el concepto gira en torno a una experiencia donde la barra, la técnica, el producto y la elaboración al momento son los verdaderos protagonistas, ya que cada hand roll se prepara frente al comensal y se sirve en el instante preciso para conservar el equilibrio perfecto entre el arroz templado y el alga crujiente, convirtiendo cada bocado en una experiencia efímera.

Agosto también es el mes de las verbenas y fiestas castizas por el centro de Madrid, donde se encuentra Marmitón, que celebra su sexto aniversario y se perfila como una parada para los que busquen buen comer entre chotis y verbena. El proyecto de Pablo Sánchez y Lalo Zarcero recupera algunos platos mas representativos de su trayectoria, acompañados por una selección de más de cien referencias de vino. Así, entre sus clásicos destacan elaboraciones como el 'steak tartar', los tortelini de boniato o la gelete de atun rojo, propuestas que reflejan identidad gastronómica de la casa. Y para los más vermuteros, no olvidéis pedir el vermut que ellos mismos elaboran, ideal para un aperitivo más que castizo.

En Barra Alta el aperitivo se vive y sabe como en la Barceloneta. El cocinero Dani Roca trae en agosto al barrio de Salamanca su bocado favorito: la bomba, pero rellena de bogavante, crujiente por fuera y acompañada de salsa brava y mayonesa de kimchi. Un plan perfecto para acompañar un tapeo de agosto con una caña o un vermut, acompañando a sus patatas bravas, calamares a la romana o la ensaladilla de gambas cristal y otros 'must' de la carta como el tartar de vieira y bogavante sobre tortilla crujiente, croqueta de carne rustida o los buñuelos de bacalao, el gallo frito y la crema catalana.

Para los que busquen un lugar para disfrutar o compartir un aperitivo, Hermanos Vinagre mantiene abiertos también todos sus locales para seguir disfrutando de una de las barras más castizas de la ciudad, con una propuesta donde no faltan las gildas, las conservas de elaboración propia, los boquerones en vinagre, las anchoas sobre mantequilla o su ya mítico bocadillo de calamares con toque de lima. Todo ello acompañado de un vermú bien frío o una caña perfectamente tirada, en cualquiera de sus barras repartidas por la ciudad, el plan perfecto para combatir el calor de la capital.

Ditaly, la enseña que traslada la elegancia milanesa a la mesa, recupera este verano el auténtico ritual del aperitivo italiano con un guiño muy mediterráneo. Pensada para disfrutar sin prisas y compartir, su nueva propuesta estival une tradición y vanguardia a través de dos novedades como son el Vinojito Bianco -su particular reinterpretación del rebujito con vino blanco, lima, menta fresca y una ligera espuma de cítricos- y el Duetto di Mare, un elegante matrimonio de anchoas y boquerones con vinagreta de encurtidos que rinde homenaje a la cultura del salazón.

Para quienes buscan refrescar agosto sin salir de la capital, El Jardín de Arzábal, ubicado en el emblemático oasis urbano del Museo Reina Sofía, refuerza su propuesta estival con una nueva carta de coctelería y una barra con identidad propia pensada para coronar sus noches y tardes de verano. Concebida para maridar con su cocina de producto, esta barra rodeada de vegetación invita a alargar el tardeo o la sobremesa a través de una cuidada selección que va desde clásicos atemporales como el Manhattan-Martínez hasta creaciones refrescantes pensadas para combatir las altas temperaturas, entre las que destacan la Paloma Frozen o la exótica e hipnótica Tropicana.

Para los que busquen una velada romántica, la terraza de Cornamusa, en la sexta planta del Palacio de Cibeles, acoge las Noches en Vela(s). Un ciclo de veladas estivales (6 y 20 de agosto) en las que la música en directo y la gastronomía se unen en un entorno mágico iluminado por cientos de velas y con vistas a la ciudad. Una experiencia que se completa con un menú diseñado en exclusiva por el chef Manuel Berganza, donde degustar un cóctel de bienvenida St. Petroni Spritz, una selección de entrantes y un principal para cerrar con una tarta tibia de almendra y cítricos con helado de nata fresca.

Agosto es también un buen momento para conocer algunas de las novedades del año, como Nômade Temple Madrid, el nuevo hotel ubicado en plena Gran Vía, que esconde una de las mejores terrazas y una piscina para disfrutar de los atardeceres. Así, Rooftop Pool & Terrace, concebido como un refugio urbano donde la arquitectura, el diseño y la gastronomía dialogan con naturalidad, propone 'Sunset Sips', un ciclo de encuentros con diferentes marcas (Aperol, Campari o Hendrick's Gin) para disfrutar del aperitivo al caer el sol con algunas de sus propuestas y acompañadas por una selección gastronómica pensada para disfrutar de la mejor luz de Madrid.

Para una cena diferente, Desborre, el proyecto de la chef riojana Lucía Grávalos, ofrece su cocina regenerativa y sostenible en pleno Madrid de los Austrias, donde se apuesta por el producto 100% sostenible con las verduras como eje central a través de un enfoque de 'doble pase' que trabaja cada ingrediente en dos versiones. Entre sus platos destacan la cebolla en dos pasos, la coliflor bechamel y la vaca de angus pastoreada, mientras que su propuesta líquida incluye fermentados propios - kombuchas, shrubs, kéfires- y coctelería artesanal a cargo del sumiller Javier Pozo, junto a una bodega centrada en pequeños productores.

   Igualmente, viajar a la Costa Amalfitana a través del paladar en agosto en la capital es posible visitando Dolce Positano con las propuestas diseñadas por Roberto Castellano donde no faltan los limones de Amalfi -en distintas texturas-, sus pizzas y recetas como el Facc o ricottar, el conejo a la ischitana, la bella mbriana o el sorprendente babà pie y todo acompañado con una bodega con un 80% de vinos italianos cuidadosamente seleccionados y una coctelería de espíritu mediterráneo.

   Otra novedad gastro donde poder disfrutar este agosto es Picona, el nuevo restaurante de cocina tradicional española de Mario Céspedes y Conchi Álvarez (Ronda 14), que dan un giro hacia el recetario español más clásico, con guiños puntuales a la despensa peruana y un fuerte peso de las raíces asturianas de Conchi. Entre sus platos destacan las tortillas -desde la de patata hasta versiones más elaboradas como la de gambas con cebolla caramelizada-, el cachopo de ternera, jamón y queso como homenaje a Asturias, y guisos como las carrilleras o el estofado de ternera con salsa criolla, además de entrantes pensados para compartir como la ensaladilla de bonito, las croquetas de jamón o las patatas con tres salsas.

   Y para aquellos que quieran evitar el centro de la capital y sus fiestas, Mala Flama, ubicado en el barrio de Valdebebas, es una propuesta novedosa con su restaurante participativo que reinventa la experiencia de la barbacoa desde una perspectiva social y al más alto nivel. Así, aúna la esencia de disfrutar una barbacoa en casa, pero con todas las comodidades de un restaurante. Un espacio donde reunirse en alguna de sus cinco salas privadas equipadas con parrillas profesionales y con una carta que combina aperitivos a base de productos gourmet artesanos, carnes y cortes premium de vacuno para cocinar en formato 'do it yourself' o acompañado por el equipo y una escogida oferta líquida que incluye más de 50 referencias de vinos nacionales.

   La Lonja del Mar, ubicada en la histórica residencia del músico Giuseppe Verdi y frente al Palacio Real, también se presenta como uno de esos sitios donde la gastronomía y el entorno convierten cualquier comida en un plan imprescindible del verano madrileño. Su propuesta gira en torno a una cuidada selección de pescados y mariscos de primera calidad, con una carta que rinde homenaje al producto y al sabor del mar a través de elaboraciones que van desde los aperitivos hasta sus ya clásicos arroces y pescados. Sus espacios de Taberna y la terraza, abiertos durante todo agosto, invitan a disfrutar de una comida o una cena sin prisas antes o después de recorrer el Madrid más monumental, haciendo de cada visita una experiencia perfecta para saborear la ciudad en verano. 

PUESTOS DE MERCADO ABIERTOS

   Y para aquellos que prefieran disfrutar de la buena gastronomía que se hacen en los mercados de abastos madrileños, en el de Vallehermoso no bajan la persiana de sus puestos este mes la cocina viajera de Roberto Martínez Foronda en Tripea, donde degustar su taco de lengua, con sabores que van de Perú a México, con lengua guisada con ají panca y ají amarillo, cilantro y cerveza, sobre una salsa de tomatillo verde con tuétano. Miga Cana despliega la cocina contemporánea de Fran Vicente, muy ligada al recetario español, el producto y las combinaciones con un punto inesperado como su ajoblanco de pistacho con foie y cerezas, una crema fría que combina la untuosidad del pistacho y el foie a la plancha con la acidez y el frescor de la fruta.
 

   Nokoribi tampoco interrumpe su actividad durante agosto, lleva la taberna asiática al terreno de la brasa como su yakitori de atún toro, cocinado al fuego y acompañado de salsa teriyaki, mayonesa de aceituna y crujiente de puerro o los sabores viajeros y picantes de Kitchen 154, donde degustar, además de sus icónicas costillas coreanas, sus chipirones salteados con curry Surthai. Mientras que el 'raw bar' Krudo, que sólo cierra la última semana de agosto, hacer una parada estival para probar, por ejemplo, su tartar de hiramasa con sorbete de lichi, ideal para los calores del verano.  

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