MADRID 9 Jul. (OTR/PRESS) -
Los reporteros de 'Callejeros' han acercado a los espectadores miles de historias que muestran lugares y personas con algo que contar o denunciar. Esta vez, el programa de Cuatro, que se emite este viernes, a partir de las 22.30 horas, se mete en una boda gitana y muestra todos los preparativos que rodean el enlace nupcial. Pero esto no es todo, los espectadores podrán disfrutar de otros dos reportajes en los que se verán las casas más caras de España y visitarán las viviendas que se han convertido en casas de cine.
En el reportaje 'Boda gitana', los espectadores verán la boda entre Ismael, de 18 años y Raquel, de 16. Desde hace 15 meses le guarda 'la honra', o virginidad, a su futuro esposo. Dentro de unas horas, en el salón de bodas le van a hacer la prueba del pañuelo, por la cual una persona cercana a la familia comprueba si la mujer sigue sexualmente intacta. Si sale manchado, es virgen. Previamente, en la calle, una juerga flamenca espera a la novia antes de montar en coche de caballos, 600 euros el alquiler de una hora. Callejeros asiste al ancestral rito, junto al yeli, las almendras, la rotura de camisas del novio y de los amigos.
A continuación, en el reportaje titulado 'Más de un millón', del reportero José Miguel Almagro, las cámaras de Callejeros se cuelan en algunas de las casas más caras de España. Son casas al alcance de muy pocos bolsillos, como una de 2.500 metros cuadrados, situada en Alcudia, Mallorca, a la venta por 8.000 millones de las antiguas pesetas o 50 millones de euros. Por un 1,2 millones de euros no compras un palacio, sino un piso en el centro de Madrid. La crisis también llega a los grandes propietarios. En Plentzia, País Vasco, un chalet en el campo valorado en más de 1 millón de euros está de oferta por sólo 660.000 euros.
La última entrega de 'Callejeros' para este viernes llega de la mano del reportero Nacho Medina, se adentra, con el reportaje 'Casas de cine', en el apasionante mundo de las viviendas que han servido como plató de películas, programas de televisión o anuncios. Los precios de estas casas particulares alquiladas por sus dueños oscilan entre los 400 y los 6.000 euros por día de rodaje. En el Palacio de Partarriú en Llanes, por ejemplo, se filmó parte de El orfanato y hoy se ha convertido en un santuario de peregrinación para los cinéfilos.