MADRID, 3 mar.
Siempre se ha dicho que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta... No es el caso de 'Castle', uno de los grandes éxitos de la cadena norteamericana ABC, que llega al prime time de Cuatro. Cientos de piezas conforman un puzle en torno a la escena del crimen. Puntos por los que sus brillantes guiones pasean al espectador, saltando de un sospechoso a otro, para desembocar siempre en finales inesperados.
La nueva serie policíaca protagonizada por un escritor de éxito y una detective de la policía obligados a trabajar juntos, llega a Cuatro de la mano de Rob Bowman, Andrew W. Marlowe y Barry Schindel, productores de reconocidos trabajos como 'Expediente X', 'El equipo A', 'Numb3rs', 'Ley y Orden' y 'Air Force One'.
'Castle' no disimula su admiración por genios del género como Agatha Christie, y así lo demuestra en sus tramas, proponiendo al espectador un juego de pistas y sospechosos, todos perfectamente capaces de haber cometido el crimen. Pero, como es lógico, las piezas del puzle sólo poseen una única combinación para encajar. 'Castle' ofrece al espectador una inteligente mezcla entre 'Luz de luna' y 'Se ha escrito un crimen', al enfrentar a su pareja protagonista a una serie de sórdidos casos, salpicando una disimulada tensión sexual entre sus protagonistas. Todo sin pasar por alto dosis de alta comedia, gracias a otra de las grandes bazas de la serie: su extraordinario reparto de secundarios.
Y para empezar por todo lo alto, la cadena de Prisa emite este jueves una doble sesión. En el primer episodio de la noche, Richard Castle (Nathan Fillion) es un afamado escritor de novelas de misterio. De repente, aparece un asesino dedicado a reproducir los crímenes que suceden en sus novelas, y Rick se une a la detective Kate Beckett (Stana Katia), del Departamento de Policía de Nueva York, para buscar al culpable. Desde el primer momento, los estilos de ambos para resolver los crímenes chocan. Sin embargo, también surgirá una atracción que marcará una especial relación entre ambos.
Cuando una serie de irrefutables pruebas apuntan hacia un evidente culpable, el novelista echará mano de sus amigos dentro del gremio de la novela negra para llegar a una conclusión: ni en los libros ni en la vida real las soluciones llegan tan rápido. Castle se empeñará en que el principal sospechoso está siendo víctima de una trampa.
Ya en el segundo episodio, una niñera aparece muerta dentro de la secadora de un bloque de viviendas. Castle y Beckett tendrán que trabajar juntos para resolver el asesinato. Y aunque al principio todos los indicios apuntaban a la familia con la que convivía, pronto Castle y Beckett se darán cuenta de que las pistas y detalles les llevan en otra dirección. Se trata de un caso en el que nada es lo que parece y todo el mundo tiene algo que esconder.