Actualizado 18/05/2022 19:07

No, las muertes cardiovasculares entre atletas profesionales no se han duplicado cada tres meses en 2021 por la vacuna

Archivo - Flato, dolor, deportista, atleta
Archivo - Flato, dolor, deportista, atleta - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ANNA BIZON

MADRID, 3 Mar. (Verificat/EUROPA PRESS) -

Un artículo defiende que ha habido un aumento de muertes de deportistas profesionales en 2021 y que dicho incremento es consecuencia de la vacunación contra el COVID-19. El texto repite una teoría que incluso fue recogida por el experto en farmacología Joan-Ramón Laporte en su sonada intervención en el Congreso hace algunas semanas y que ya se ha vuelto viral antes, con vídeos de personas haciendo deporte y cayendo desplomadas al suelo acompañados de textos que describen la escena como un "evidente caso de 'repentinitis". ¿Qué hay de cierto en ella?

EL MENSAJE QUE ESTAMOS VERIFICANDO

Las muertes cardiovasculares entre los atletas profesionales se duplican cada tres meses a lo largo de 2021. [...] Estos futbolistas son 'una advertencia' sobre la vacunación.

CONCLUSIÓN

Los datos del artículo son FALSOS, según una verificación llevada a cabo por Verificat. Hasta el momento no hay evidencia científica de que las vacunas contra el COVID-19 provoquen más muertes cardiovasculares entre deportistas. De lo que sí que hay evidencias es de que hacer ejercicio cuando uno tiene fiebre --por una infección viral o por una vacuna, ya sea ésta contra el coronavirus o no-- aumenta el riesgo de deshidratación, lo que a su vez puede afectar al correcto funcionamiento de los órganos y contribuir a que uno sufra eventos cardiovaculares.

JUSTIFICACIÓN

La Fundación Cardiac Risk in the Young (CRY) publicó en 2018 los resultados de un estudio de diez años que concluyó que la muerte súbita cardiaca en futbolistas de élite era más común de lo que se había creído previamente. El organismo informa de que cada semana mueren en Reino Unido 12 jóvenes en forma y sanos menores de 35 años por problemas cardíacos no diagnosticados previamente. Este artículo de 2014 en The British Medical Journal señala directamente que la muerte súbita es la principal causa médica de muerte en atletas.

Sin embargo, no hay informes oficiales que hayan detectado un aumento de muertes por problemas cardiovasculares entre los deportistas de élite, y tampoco otras organizaciones dedicadas al seguimiento de este tipo de profesionales han detectado un incremento de problemas cardíacos en deportistas derivados de la vacuna.

"En el Consejo Superior del Deporte hemos estado siguiendo a todos los deportistas que fueron a competir (que tenían que estar vacunados para ello) en los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020 [celebrados en realidad en 2021], y no hemos observado complicaciones", ha señalado a Verificat Araceli Boraita, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cardiología del Deporte de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). "Algunos sufrieron alguna reacción, sobre todo tras la segunda dosis, del estilo de malestar general, dolores musculares, febrícula, etcétera... Pero ha durado dos o tres días y se ha resuelto", ha concluido. Por su parte, la FIFA ya explicó a Reuters que no tenía "conocimiento de un aumento en los episodios de paros cardíacos" y que tampoco "se han señalado casos en relación con personas que reciben una vacuna covid".

LA MIOCARDITIS COMO EFECTO ADVERSO

La pericarditis y la miocarditis son las únicas dos afecciones cardíacas que pueden producir las vacunas contra el COVID-19 de ARN mensajero (es decir, la de Pfizer y la de Moderna), según lo encontrado hasta el momento por los organismos encargados de la farmacovigilancia de las mismas.

Ambas constituyen eventos adversos muy raros (se dan entre 1 y 10 vacunados por cada 100.000), que se producen con más frecuencia en hombres jóvenes menores de 30 años y sobre todo tras haber recibido la segunda dosis. De entre estos casos ya de por sí raros de miocarditis, la inmensa mayoría cursan de forma leve: "Lo habitual es que el paciente se recupere pronto y sin secuelas", ha explicado en este artículo José Alberto García Lledó, portavoz de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Si el pericardio (la capa protectora externa del corazón) del paciente también se ve afectado con la miocarditis --algo más fácil de diagnosticar, pero todavía menos habitual dentro de lo infrecuente del evento adverso-- "el paciente tiene un dolor parecido a la angina de pecho", pero incluso aún así "tampoco suele tener complicaciones mayores y se trata con antinflamatorios".

Además, la miocarditis se puede producir por otros motivos ajenos a las vacunas. Su origen está vinculado a una reacción del sistema inmunitario, que se revuelve contra el agente infeccioso de forma descontrolada dando lugar a daños en los tejidos del cuerpo (entre ellos, el miocardio), así que las infecciones en general pueden dar lugar a este tipo de eventos cardíacos.

De todos modos, el riesgo de desarrollar miocarditis es mayor cuando uno se contagia de COVID-19 que cuando uno se vacuna con una inyección de ARNm. De hecho, lo que sí han constatado los expertos es que "los casos que ha habido de complicación en el Centro de Medicina del Deporte han sido de deportistas que han sufrido el coronavirus, independientemente de si estaban vacunados o no", tal y como ha resumido Boraita.

Y es que al contagiarse de un virus --ya sea el SARS-CoV-2 o de cualquier otro-- "se produce un cuadro de infección que hace que, como reactivo", que uno tenga fiebre, ha añadido Boraita. Y la fiebre y el ejercicio son malos compañeros, como han constatado expertos y estudios consultados por Verificat.

"El ejercicio extenuante durante la infección y la fiebre en curso puede ser peligroso y siempre debe evitarse", defendieron ya en el año 2000 los autores de un análisis publicado en Immunology & Cell Biology. "la fiebre afecta la capacidad del cuerpo para regular la temperatura corporal y aumenta las pérdidas insensibles de líquidos", efectos que "se agravan si un atleta hace ejercicio en un clima cálido, y pueden ponerle en mayor riesgo de sufrir lesiones por calor (golpe de calor y agotamiento por calor) y deshidratación si hacen ejercicio con fiebre", indicó este otro estudio más raciente.

"Aunque sí se puede hacer ejercicio cuando tenemos fiebre, no es lo más recomendable", ha indicado a Verificat César Bustos, licenciado en Ciencias del Deporte, y vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). "La fiebre puede causar deshidratación por el aumento de calor corporal, y el ejercicio también. Por lo tanto, hacer ejercicio con fiebre es darle al cuerpo una doble dosis de posible deshidratación".

La deshidratación "puede afectar negativamente a órganos y funciones corporales, incluidos el corazón y el sistema cardiovascular", explican desde The Heart Foundation. "Cuando se está deshidratado, el volumen de sangre, o la cantidad de sangre que circula por su cuerpo, disminuye. Para compensar, el corazón late más rápido, aumentando su frecuencia cardíaca y su presión arterial", concluyen.

FUENTES

- Verificat
- Sociedad Española de Urgencias de Pediatría
- Sociedad Española de Cardiología https://secardiologia.es/etiquetas/araceli-boraita-perez
- Reuters
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios
- CDC
- Nature
- Biblioteca Nacional Estadounidense de Medicina
- The Heart Foundation
- Cardiac Risk in the Young
- BMJ