José Carlos Molina (ÑU): "Me parece absurdo que grupos tan malos como AC/DC o Iron Maiden llenen estadios"

JOSÉ CARLOS MOLINA, LÍDER DE ÑU
ESTANIS NUÑEZ
Actualizado 15/02/2018 18:10:27 CET

MADRID, 14 Feb. (EUROPA PRESS - David Gallardo) -

José Carlos Molina (Madrid, 1955) no tenía ni veinte años cuando fundó ÑU. Y no era ni su primera banda. Pero su empeño era tal que, tras vencer no pocas primeras batallas, consiguió debutar con el que sería el grupo de toda su vida en febrero de 1975 con un concierto en el capitalino Teatro Monumental.

Se cumplen, por tanto, 43 años de aquel comienzo y lo suyo es celebrarlo. Por eso, este sábado 17 de febrero ÑU harán un concierto especial en La Riviera madrileña, con las entradas ya agotadas y participación de antiguos miembros del grupo y diversos artistas invitados. Para la posteridad quedará el festejo registrado en CD y DVD.

"Haremos un repertorio variado y sin entrar en cosas raras de la discografía de ÑU", explica a Europa Press el músico madrileño, quien concede que "este es un concierto fiesta". "Yo metería algunos temas que me gustan más a mi que a la mayoría, más instrumentales y complicados, pero el público va a divertirse y esa es la idea", bromea.

Lo que sí promete es un show de dos horas, "que es mucho tiempo ya para mantener la atención de la gente", con amigos como Julio Castejón de Asfalto, Jero Ramiro y Tete Novoa (ambos de Saratoga, el primero también ex-ÑU), Youenn Le Berre de Gwendal, Judith Mateo, Carlos Kakutani y Álvaro Tenorio de Hamlet.

43 AÑOS DE LUCHA

Aunque recalca Molina que este no es un concierto de aniversario, sino de celebración de una carrera que continúa y continuará con su actividad habitual, sí que se permite echar un poco la vista atrás para recordar el camino recorrido. "He traído a Ñu hasta aquí por narices", admite con sorna, al tiempo que reconoce que él lo pasó "muy mal hace tiempo con toda la lucha" que tuvo que comandar.

Y apunta a este respecto: "Los ayuntamientos, los de la televisión, tal programa de radio, la prensa... Cuando eso dejó de preocuparme y seguí mi ritmo, empecé a estar mejor. Me lo paso bien tocando y la gente lo disfruta. Ha sido una lucha titánica, muy gorda y eso te agota. Yo me cansé".

Además, plantea que la generación rockera de ÑU, a la que pertenecen también grupos como Asfalto, Barón Rojo, Obús, Burning o los desaparecidos Leño, "no está muy reconocida", algo que, a su juicio, se debe a que la "gente que manejaba la televisión, la radio y la prensa no estaba involucrada con la música". "Ni cuando salían de marcha, y por eso les valía la música del pop facilón de los ochenta", apostilla.

Prosigue su relato Molina lamentando que "los típicos programas recordatorios de música en televisión siempre" den un "salto desde Los Bravos y Los Canarios hasta la movida madrileña". "Se saltan todo lo demás, grupos que llenaban pabellones como Asfalto, Leño... sacan si acaso a Obús y Barón Rojo pero en plan un poco friki. Es como si no hubiéramos existido, como si alguien quisiera borrar alguna época chunga de su vida, y eso me enfada", destaca.

Eso sí, subraya que a pesar de eso, "la gente se acuerda de todo aquello" y por eso sigue ahí y consigue llenar una sala como La Riviera en pleno 2018. Según explica, lo que pasó con el público de todas esas bandas del rock español de la transición es que muchos "se casaron y tuvieron hijos, por lo que durante muchos años no pudieron ir a determinados conciertos". "Ahora a lo mejor hemos vuelto a recuperar ese público, claro, al pasar el tiempo", lanza entre risas.

SE RELEGA A LOS GRUPOS ESPAÑOLES

Hilando con ese olvido al que hace referencia, también alerta Molina de lo pernicioso que es "traer nada más que grupos extranjeros por el negocio y dejar a los grupos nacionales como tercer plato". "Yo como soy muy patriota, no soporto todo eso", denuncia, al tiempo que aclara para ser "muy patriota no hay que ser de derechas, sino querer a la gente de tu país".

"Y me jode que el dinero de mi país se lo lleven AC/DC o Iron Maiden. No tengo nada en contra de ellos, pero me parece absurdo que esos grupos tan malos llenen estadios. Pero a la gente le gusta y de pronto se llena y ya los españoles no valemos nada, somos teloneros de teloneros. Es otra de las cosas que me cansan, pero por lo visto, aunque diga que no, aún sigo luchando, porque lo estoy diciendo", reflexiona.

Esto último le lleva a decir que si tuviera ahora mismo 100.000 euros él también podría montar un montaje brutal como el de las bandas internacionales, porque "en realidad está chupado, son cuatro cosas". "Pero cuesta mucho dinero coordinarlo", señala, aprovechando de paso para lanzar otra proclama: "Veo ridículo que en los conciertos grandes la gente vaya a ver una pantalla de vídeo en una pantalla gigante".

Sobre esto, agrega: "Me gusta mucho Alice Cooper y le vi recientemente en el Rock Fest y de repente me 'dije voy a mirar al escenario'. Es que el escenario ya no existe, lo que importa es todo el montaje alrededor. Antes decíamos 'vamos a ver qué botas o qué chaqueta lleva', pero eso ya da igual. Ahora no ves los gestos, si visten bien o mal, solo un concierto en una pantalla y eso es una mierda", sentencia.

EL ROCK SIGUE MOLESTANDO

Cambia de tercio entonces Molina para asegurar que, a su juicio, el rock sí que sigue molestando. Y argumenta esto fijándose en su nula presencia en televisión. "Si no sales en televisión estás muerto, eso de siempre, tu éxito depdende de si caes bien o mal al que lleva tal programa. Y excepto en las épocas de Tocata y A Tope, al rock siempre se le ha dado la espalda en televisión", rememora.

Critica en este punto a TVE por ser "la televisión en la que todos tienen que tener derecho a estar", a pesar de lo cual, ahora se han "empeñado en otro tipo de cosas". Y añade: "Están obsesionados con que Operación Triunfo vuelva a funcionar y es imposible, solo funcionó una vez porque pilló a la gente despistada. Con OT han hecho mucho daño porque han hecho cantantes de versiones, nadie con canciones propias. Eso a los profesionales nos ha perjudicado muchísimo".

"Esa es una batalla perdida, yo ya no lucho contra eso, me he cansado", insiste, para acto seguido recordar que él siempre ha sido "muy luchador y protestón". "Pero ya estoy harto", confiesa, al tiempo que concede que se un poco "milagroso" que ÑU siga existiendo. "Pero la verdad es que no he parado nunca. Hay que estar siempre ahí y evolucionar, sabiendo reconocer de verdad los errores cometidos", señala.

Por último, una mirada al futuro: "Me gustaría poder seguir tocando muchos años, el piano al menos, y seguir disfrutando de la música, del blues y de la cerveza. Me gustaría que me diera tiempo a sacar algo más de música que tengo por ahí guardada. Yo he seguido estudiando flauta, piano, tocando la batería, la guitarra, estudiando blues y música irlandesa. También mucha música clásica, partituras de Bach y Vivaldi. Y todo eso lo hago por mi".