Luchando contra el ébola con cubos de agua y jabón

Voluntario de Oxfam Intermón se lava las manos
Foto: OXFAM INTERMÓN
  
Actualizado 07/11/2014 11:50:47 CET

MADRID, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los voluntarios que informan sobre el ébola, su contagio y prevención, así como un cubo de agua y una pastilla de jabón se han convertido en la mejor herramienta que Oxfam Intermón ha encontrado para ayudar a frenar la propagación del mortífero virus en Monrovia, la capital de Liberia, el país más afectado.

"El trabajo preventivo es fundamental", explica desde Monrovia Pablo Tosco, fotoperiodista de Oxfam Intermón, que acompaña a los grupos de voluntarios formados por la ONG en sus visitas a los barrios más desfavorecidos de la capital con cuya población, "los más pobres y vulnerables, se ha cebado" especialmente el virus.

En barrios como West Point o Clara Town, donde los habitantes viven en chabolas, no hay agua potable y ya de antemano había "muchas carencias", la labor que están realizando los alrededor de 300 voluntarios formados por la ONG resulta clave ante "el desconocimiento total" que tienen los liberianos del ébola.

Según explica a Europa Press, los voluntarios que se dedican a "ir casa por casa" para informar sobre qué es el ébola, cómo se transmite y la forma de prevenir el contagio y de atender a los enfermos en caso de que éste se produzca "son personas de estos barrios, que conocen bien el entorno y sus necesidades".

Esto, ha precisado, facilita hacer llegar la información puesto que al ser "sus vecinos" es más fácil que la gente confíe en ellos y abra sus puertas. Además, resalta Tosco, "todos se han visto afectados de alguna manera" por el ébola, bien de forma directa por la pérdida de algún familiar o amigo, o por la muerte de personas de su comunidad.

VOLUNTARIOS JÓVENES

Intermón Oxfam

Foto: OXFAM INTERMÓN

La gran mayoría son jóvenes y adolescentes que ante el cierre decretado por el Gobierno de escuelas y universidades, se encontraban sin ninguna actividad que hacer y han visto en el voluntariado una manera de ayudar a sus comunidades.

En este sentido, Tosco ha resaltado el "altruismo y la solidaridad" de estos jóvenes y su deseo de "luchar contra esta enfermedad todos juntos". "A la espera de la actuación del Estado, de la comunidad internacional, de las diferentes organizaciones, ellos tienen muy claro que la fuerza está en las personas de la comunidad y ven casi como una obligación" el ayudar a informar sobre el ébola "casa por casa" para evitar que se siga propagando.

La labor de los voluntarios es esencial para concienciar a las personas de que hay que cambiar algunas de sus costumbres, como por ejemplo la forma de cocinar o la forma de enterrar a sus familiares, puesto que al fallecer el ébola es especialmente virulento, lo que les obliga a romper con "tradiciones culturales muy arraigadas", resalta el fotoperiodista.

También ha obligado a "modificar el día a día" y a evitar el "contacto físico, el apretón de manos, el abrazo, la caricia, el acompañamiento a las personas mayores", algo que "nos afecta a todos", reconoce.

Para poder llevar a cabo su labor, los voluntarios siguen "las mismas precauciones que se enseñan a la comunidad". La más básica de todas ellas, además de no tocarse y llevar material de protección cuando se está con personas infectadas, es "lavarse las manos con agua y jabón al entrar y salir de casa", explica.

EL CUBO DE AGUA "CENTINELA"

Intermón Oxfam

Foto: OXFAM INTERMÓN

Oxfam Intermón, que trabaja especialmente en cuestiones de agua y saneamiento, ha procedido al reparto de cubos para agua que tienen un pequeño grifo. "Las familias lo han asumido como un centinela en la puerta de sus casas. En cada casa que se visita hay a la puerta un cubo de agua con una pastilla de jabón y al entrar y al salir se lava las manos", aclara.

Tosco admite que la "atención médica es lo que puede salvar vidas" pero la prevención también puede ser clave y más en una "amenaza" como el ébola que no se puede ver como otras, por mucho que en Monrovia haya carteles en toda la ciudad recordando que "el ébola es real, no es una maldición divina".

Es una enfermedad que "mata, pero también hay cosas que se pueden hacer para prevenirla y cuidados con lo que se puede luchar contra ella". Además, ayudar a los ciudadanos a entender los síntomas y cómo se transmite el virus puede ser vital a la hora de diagnosticar que se está ante el ébola y no ante otras enfermedades como "el paludismo o la malaria" a las que los liberianos ya están acostumbrados.

Tosco reconoce que es "conmovedor que un grupo de jóvenes sean capaces de salir a informar puerta por puerta a sus vecinos". En particular, ha relatado el caso de Kollie, una joven voluntaria que perdió a su madre hace tiempo y que ahora "tiene claro que cuando esto acabe su futuro está siendo enfermera". "Quiere estudiar y dedicarse al cuidado de las personas", precisa.

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