El presidente de Sudán del Sur hace un llamamiento a la apertura de un diálogo nacional

 

El presidente de Sudán del Sur hace un llamamiento a la apertura de un diálogo nacional

Salva Kiir
STRINGER . / REUTERS
Publicado 15/12/2016 4:53:00CET

MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, ha hecho este miércoles un llamamiento a la apertura de un diálogo nacional para poner fin a los tres años de guerra civil en el país.

En un discurso ante el Parlamento de transición en la capital, Yuba, Kiir ha desvelado un plan de diez puntos para el desarrollo del mismo, resaltando que estaría encabezado por "personalidades eminentes" del país.

En sus declaraciones, el mandatario ha asegurado "estar muy preocupado por la dirección actual del país", y "especialmente por las informaciones sobre las crecientes tensiones, divisiones y odio".

"Tenemos la responsabilidad moral y constitucional de proteger y preservar la unidad de nuestro pueblo, poner fin al sufrimiento, recuperar la economía y centrarse en la construcción del Estado y la nación", ha agregado.

Por ello, ha defendido que "es necesaria la participación del pueblo sursudanés para restaurar la paz y la tranquilidad en el país", destacando la importancia de la unidad nacional a tal fin.

"Esta oportunidad permitirá al pueblo de Sudán del Sur discutir asuntos relacionados con la estructura del Estado, renegociar el contrato social y revitalizar sus aspiraciones para el desarrollo", ha indicado.

"El proceso de diálogo nacional debe ser visto como creíble, genuino y abierto para toda la población, y debe tener garantías de que sus resultados serán aceptados e implementados", ha recalcado Kiir.

Así, ha dicho que su Gobierno "garantizará la seguridad y libertad de todos los que participen en el mismo, incluidos los que están en la actualidad en el extranjero, algunos de ellos opositores al Ejecutivo".

Kiir no ha mencionado sin embargo a su exvicepresidente y líder rebelde, Riek Machar, quien en la actualidad se encuentra en Sudáfrica, tras resultar herido en los combates que estallaron en julio en Yuba, que se saldaron con 300 muertos.

OBJETIVOS Y PROCEDIMIENTO

El presidente sursudanés ha enumerado diez objetivos del diálogo, entre los que ha destacado "poner fin a la violencia", "redefinir o reestablecer una unidad nacional más fuerte" y "tratar los asuntos de diversisdad".

Asimismo, ha dicho que otros objetivos serán "fortalecer el contrato social", "acordar un mecanismo para el reparto de recursos", "poner fin a las disputas históricas entre comunidades" y "acordar un plan de desarrollo nacional inclusivo y recuperación económica".

Los otros puntos citados son "acordar pasos y garantías para garantizar unas elecciones libres, justas, seguras y pacíficas y una transición después de 2018", "pactar una vía para el retorno seguro y rápido de desplazados y refugiados" y "fomentar la paz y la reconciliación nacional".

Para ello, Kiir ha detallado que se establecerá "un comité nacional de personalidades eminentes" que estará encargado de desarrollar la agenda y facilitar el proceso.

"Una vez la agenda sea desarrollada y aceptada por las partes, el comité deberá establecer un calendario para el proceso", ha añadido, resaltando que "una vez aprobadas, las resoluciones deberán ser vinculantes".

LLAMAMIENTO AL PERDÓN

Por último, Kiir ha pedido a los ciudadanos sursudaneses "que se perdonen unos a otros, entren en el diálogo y se consideren como ciudadanos iguales de un gran país".

"En el espíritu de unidad nacional, perdón y diálogo, pido al pueblo de Sudán del Sur que me perdone por cualquier error que haya podido cometer", ha manifestado.

Asimismo, se ha comprometido a "no dejar piedra sin mover en la búsqueda de la paz, la reconciliación y la unidad", reclamando a los grupos armados que pongan fin a sus actividades.

"Pido además que se ponga fin a la propaganda contra la comunidad internacional, especialmente Estados Unidos y Naciones Unidas", ha dicho, recalcando que "la comunidad internacional siempre ha estado junto a Sudán del Sur".

EL REPUNTE DEL CONFLICTO

La violencia ha ido en aumento en el que es el país más joven de África desde julio de 2016, cuando se retomaron los combates entre las fuerzas leales al presidente y los combatientes leales a Machar.

La rivalidad entre Kiir, de etnia dinka, y Machar, que es nuer, se tradujo en un primer conflicto en diciembre de 2013, cuando el presidente del país decidió cesar a Machar como su 'número dos'.

El conflicto entre los dos bandos terminó con un acuerdo de paz firmado en agosto de 2015 y que implicaba el regreso de Machar a para que volviera a ser nombrado vicepresidente del país, nombramiento que llegó en abril de 2016.

Sin embargo, las continuas violaciones del pacto y los graves combates de julio llevaron al cese de Machar, que fue relevado en el cargo por el general Taban Deng Gai.

ADVERTENCIA SOBRE UNA GUERRA ÉTNICA GENERALIZADA

Este mismo miércoles, la ONU ha alertado de que el país está al borde de una guerra étnica generalizada a menos que la comunidad internacional intervenga y convenza a las partes enfrentadas de entablar un diálogo que lleve de forma definitiva a la paz.

Durante una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Hussein, ha subrayado que "con el inicio de la estación seca, Sudán del Sur está al borde de un desastre".

Así, ha argumentado que las condiciones meteorológicas hacen que sea más probable que haya "enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los combatientes de grupos armados en múltiples frentes".

"Las informaciones desde el terreno indican un creciente proceso de armamento, reclutamiento y entrenamiento de sus fuerzas por ambas partes" en varias zonas y "muchos temen que se dan las condiciones para que el conflicto tome una mayor dimensión étnica y escale a una violencia masiva y generalizada", ha advertido.

En la misma línea se ha expresado la responsable de la comisión de la ONU sobre Derechos Humanos en Sudán del Sur, Yasmin Sooka, quien ha defendido que la comunidad internacional aún puede evitar un genocidio "como el de Ruanda" en el país si se despliega una fuerza de protección de 4.000 efectivos y se establece un tribunal para juzgar las atrocidades cometidas durante el conflicto.

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