El personal sanitario que atiende a Haidar afirma que la salud de la activista "se agota"

Actualizado 06/12/2009 12:45:30 CET

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 6 Dic. (EUROPA PRESS) -

El personal sanitario que atiende a Aminetu Haidar en el aeropuerto de Guacimeta, en Arrecife (Lanzarote), donde la activista lleva desde el 15 de noviembre en huelga de hambre, ha afirmado que la reserva física de la pacifista saharaui "se agota", por lo que solicitaron una solución "cuanto antes".

"Esta situación sólo se puede revertir con la reintroducción hídrica y nutricional adecuada. Rogamos a las partes que tienen en su mano una solución, aceleren la misma y la lleven a cabo cuanto antes, pues la salud de Haidar se deteriora por momentos, su reserva física se agota y existe la certeza de un riesgo de deterioro irreversible de su salud, que se aproxima y que es incompatible con la vida", apuntan.

Además, el equipo médico ha dado a conocer el informe sobre la evolución del estado de Haidar, de 42 años de edad, y que afronta ahora su tercera semana en huelga de hambre, ingiriendo "sólo" agua azucarada.

En dicho informe, se recoge que la activista cuenta con visita médica y de enfermería a diario. Haidar había sufrido anteriormente una hemorragia digestiva como complicación de una úlcera péptica y, además, tiene anemia crónica. Asimismo, presentaba "múltiples molestias articulares, musculares y óseas como secuelas de las pésimas" condiciones de sus años de encarcelamiento.

Respecto al estado con el que afronta la tercera semana de huelga de hambre recoge que Haidar sufre hipotensión ortostática, cefalea, desvanecimientos "frecuentes", dolor ocular, fotofobia, perdida ponderal, dolor muscular, articular y óseo en diferentes localizaciones. Además, tiene cólicos intestinales, lesiones en mucosa orofaríngea, dificultad para mantener el equilibrio y la postura, con la "consiguiente imposibilidad" de realizar una marcha normal por lo que los desplazamientos debe realizarlos en silla de ruedas.

A ello hay que unir que desde hace varios días "ha dejado voluntariamente de tomar la medicación para la úlcera péptica que padece". Asimismo, sus condiciones de vida en el aeropuerto son "poco confortables", por lo que "todas estas secuelas producen un gran" sufrimiento físico en Haidar.

En lo que se refiere al estado psíquico de la activista, según los médicos, ella presenta una "gran fortaleza moral y fuertes convicciones que le motivan una gran determinación en los propósitos asumidos voluntariamente" por ella, a pesar de la "fuerte presión psicológica y el desgaste" físico que supuso su retorno "frustrado" a El Aaiún el pasado viernes.