Feijóo se muestra "avergonzado" por el "despilfarro" del bipartito y propone "recuperar" la imagen de Galicia

Actualizado 21/02/2009 0:31:50 CET

Compara con "jeques" la actitud de Touriño y Quintana y pide "una oportunidad" para demostrar que "no todos los políticos son iguales"

VIVEIRO (LUGO), 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

El líder del PP gallego y candidato a la Presidencia de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se mostró hoy "avergonzado" por la "falta de mesura" de socialistas y nacionalistas, a los que erigió en "referente nacional del despilfarro" y, por eso, se marcó como objetivo "recuperar" la imagen de Galicia.

Durante un mitin en la localidad lucense de Viveiro ante más de 200 personas, Feijóo habló del "deterioro" de la imagen de la comunidad gallega y consideró "lamentable" que Galicia esté "en todos los periódicos y tertulias" por casos de despilfarro, como que el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, comprase un coche oficial "más caro que el de Obama" o sillas "mejores que las de los Reyes Católicos", así como que amueblase su despacho "a través de un catálogo vip" y "pagando con la Visa de todos los gallegos".

También detectó "faltas de respeto" en la parte nacionalista del Gobierno gallego y, como ejemplo, puso el "enchufismo" en la empresa pública Seaga --dependiente de la Consellería de Medio Rural-- y que, sugirió, "debería llamarse BNG Sociedad Anónima".

El candidato popular aseguró que no quiere que a Galicia "se la conozca" por esto o por el resto de acontecimientos con los que caracterizó al bipartito, como la ola de incendios del verano de 2006, la contratación de 2.000 personas "en plena época electoral" para limpiar cunetas y cauces fluviales o por "ideas peregrinas", como cambiar el huso horario.

"TAREA COMÚN"

"Que hagan lo que quieran, pero que no se metan con Galicia", recriminó, y a este comportamiento atribuyó que la sociedad piense que "todos los políticos son iguales". Tras lamentarlo, ofreció un gobierno que "resuelva los "problemas cotidianos" y que está "a la altura de la imagen de Galicia". "Creed en la política", instó al auditorio, y pidió al electorado "no confianza ciega, pero sí una oportunidad".

Convencido de que el 1-M el PP conseguirá una "victoria limpia y democrática", se marcó como objetivo que Galicia "vuelva a ser una marca de las cosas bien hechas". "Somos un pueblo trabajador", proclamó, y tras afirmar que es la hora de "sumar y multiplicar", en lugar de "restar y dividir", llamó a iniciar la "tarea común" de recuperar "la imagen del país".

Acabar con el despilfarro y el clientelismo será una de sus prioridades si se impone el domingo electoral ya que, en su opinión, para ello "sólo" se necesita voluntad. "El que no lo hizo no tiene disculpa", reflexionó, y comparó el comportamiento de los socios de la Xunta con "jeques" y "secuestradores de la opinión pública", adjetivo que utilizó en alusión al mitin del líder del BNG, Anxo Quintana, con personas mayores sin ser informados previamente.

"¿Alguien ha venido aquí sin saber que era un mitin de Feijóo?", preguntó a modo de comparación y, tras recordar esto, dio a los socios la "clave" para entender por qué la mayoría de Galicia está "decepcionada" con el bipartito. Para encontrar la explicación, sugirió a Touriño que "mire su coche oficial", a Quintana que "vuelva a Oia para ver el bus que secuestró" y ambos que vean la TVG, a la que se refirió como "el NO-DO del siglo XXI".

"Lo que está ocurriendo no es razonable", resolvió, y abogó por trabajar para "parar la sangría del paro" y de la crisis económica y, así, se marcó como objetivo "devolver la sonrisa" a la ciudadanía. En el ecuador de la campaña, Feijóo apuntó a la ciudadanía como la "materia prima" para cambiar el país y, por eso, rechazó hacer un gobierno "como el del bipartito", pero también un gobierno del PP". Frente a esto, prometió un ejecutivo "a imagen y semejanza de los hombres y mujeres de Galicia".

Al igual que en las visitas a Viveiro del vicesecretario general del PSOE, José Blanco; y del líder el BNG, Anxo Quintana, Feijóo se encontró a la entrada del mitin con una protesta de una quincena de afectados por la Ley de Costas, que culpan al ex alcalde popular César Aja de que sobre las casas de unas 118 familias pese una orden de derribo tras la aplicación de la normativa. Al respecto, Aja asumió su responsabilidad, pero matizó que el Ayuntamiento otorgó las licencias "con todos los informes favorables de los técnicos".

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