La adicción a la tecnología: conciencia interrumpida

 
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La adicción a la tecnología: conciencia interrumpida

Tecnología
EUROPA PRESS
Actualizado 06/10/2016 14:34:57 CET

MADRID, 6 Oct. (Álvaro Picazo, psicólogo) -

Domingo

10:20 - "Llegó el día, mañana tengo el examen y no me he mirado nada... Bueno, no hay que agobiarse, aún tengo tiempo de sobra. ¡Incluso para ver el partidazo de esta tarde! Sé que si lo aprovecho puedo optar incluso al sobresaliente. Venga, desayuno y me pongo como un campeón. A ver qué mensajes tengo..."

10:45 - "Desayunando como un marqués. En el periódico no hay nada interesante... ¡Ahí va! ¿En serio nos va a caer un meteorito?"

11:50 - "Vaya, 130 mensajes en el grupo del equipo de fútbol* ¿Qué será tan importante?"

12:35 - "Dicen por el grupo de la clase que si quedamos. La verdad es que hace un día estupendo para tomar algo, pero no debería, todavía no me he puesto a estudiar. Aunque ya poco voy a hacer de aquí a la hora de comer..."

15:15 - "No tenía que haber quedado..."

16:40 - "A ver si encuentro algún vídeo en internet que explique esto porque no lo entiendo. ¡Anda! Esta es la banda que le gusta a Jorge, van a tocar el próximo viernes. Voy a avisarle..."

17:30 - "Voy bien, creo que me está cundiendo, voy a hacer una mini pausa y ver qué pasa por Facebook".

17:50 - "¡Pero bueno! Ahora me escribe mi hermana y me pide que le deje el proyector y se lo lleve a su casa. Se lo llevaré después, ahora estoy concentrado".

18:10 - "Ufff qué plasta. Que deje de enviarme mensajes, le he dicho que se lo llevaré luego. Me está poniendo nervioso".

18:30 - "Ya no me concentro por la tonta ésta. Voy a llevárselo ya y que se calle".

21:00 - "Ha estado genial, ¡qué partidazo! Y con polémica, el grupo de WhatsApp está que arde..."

22:25 - "Tengo que repasar de nuevo lo que he estudiado a la tarde, si no, no voy a comprender lo siguiente. Voy a preguntarle una duda a María antes de que se acueste".

22:55 - "¿Qué vídeo he visto esta tarde que explicaba esto muy bien?".

23:45 - "¡Maldita sea! Voy a tardar más de lo que esperaba. Adiós al sobresaliente. Pero tengo que luchar por aprobar, no me puede caer esta asignatura".

Lunes

00:15 - "¡Vaya! Aún siguen discutiendo sobre el partido* Bueno, mañana contesto, ahora tengo que seguir estudiando... ¿Fuera de juego? ¿Dónde? ¿En qué jugada?".

01:20 - "No lo entiendo, he tenido todo el día para preparar el examen y sigo aquí a estas horas. Soy un desastre. No valgo para los estudios".

Estos son los pensamientos de Julio durante un día reciente de su vida de estudiante. Él es uno de mis pacientes con dificultades para organizar sus tareas en el tiempo y concentrarse.

Julio dice que su principal motivación hoy en día son los estudios. Pelea por sacar el bachillerato y le ilusiona la idea de estudiar la carrera de ingeniería aeronáutica. Su problema es que lleva años sin tener un buen hábito de estudio, lo que hasta ahora ha compensado con su gran inteligencia.

Cuando sus padres vieron que empezó a suspender asignaturas de manera alarmante decidieron acudir a mi consulta. Estaban muy preocupados por el futuro de su hijo y se sentían impotentes. Su principal demanda era quitarle la tremenda adicción al móvil. Algo que, según ellos, era la fuente de todos sus problemas.


¿QUÉ LE PASA A JULIO?

Tras conocer a Julio y su familia, empaparme de su historia de vida, y hacerle pruebas específicas, corroboré que la tesis de sus padres iba bien encaminada: Julio sufría una gran dependencia del móvil y el ordenador.

Sus síntomas mostraban claramente una adicción a Internet:

- Excesiva preocupación por el uso de los servicios de mensajería online.

- Abuso en la utilización de Internet, frecuentemente asociado a la pérdida de consciencia del paso del tiempo o negligencia de las motivaciones básicas.

- Síndrome de abstinencia: sentimientos de rabia, tensión y/o depresión cuando conectarse a la red no es accesible.

- Tolerancia: necesidad de adquirir cada vez más accesorios tecnológicos, más software o más horas de uso.

- Repercusiones negativas como la tendencia a mentir, poner excusas, una pobre capacidad para lograr objetivos, aislamiento social o fatiga.

Además, Julio presentaba desorden en el sueño y rutinas diarias y carece de un hábito de estudio, consecuencia del uso descontrolado de los dispositivos electrónicos.

También se encontraba desmotivado por sus fracasos en el instituto y triste por no rendir por debajo de sus posibilidades. según sus expectativas y las de sus padres.

Tenía ideas que fomentaban su adicción, como por ejemplo: "los demás necesitan saber que estoy conectado", "mis amigos esperan que responda en el momento a sus mensajes", "en los grupos se comentan cosas muy interesantes", "no puedo apagar el móvil, ¿y si hay una urgencia?", "tengo que estar al tanto de lo que se dice hoy, si no, mañana estaré desfasado", "necesito sentir la vibración del móvil en mis piernas".

Y también respecto al ordenador: "lo tengo siempre encendido, así soy más rápido cuando lo tengo que usar", "me gusta ponerme música para dormirme", "cualquier cosa la busco en Youtube, hay vídeos muy buenos", "tengo siempre abierto Facebook y Skype, al igual que mis amigos".


SUPERAR O EVITAR CAER EN UNA ADICCIÓN A INTERNET

La tecnología es una herramienta muy potente si se usa adecuadamente, pero igualmente dañina si se utiliza sin control. Sin darnos cuenta, poco a poco puede interferir en nuestro rendimiento cotidiano, en los estudios o el trabajo.

Aquí te dejo unas claves que te pueden servir para no caer en una peligrosa espiral de dependencia como la de Julio:

- Ten claros tus objetivos y establece prioridades. DedicaGastar un poco de tiempo aen la planificación diaria, así en el estudio y el trabajo, supondrá a la larga ahorrar tiempo al acometer las tareas concretas que te has propuesto.

- ¿Necesitas utilizar el móvil o el ordenador para tus tareas? Si no es así, APÁRTALOS DE TU VISTA, pues suponen una fuente constante de preocupaciones y distracción.

- ¡Ahorra energía! Los dispositivos encendidos no sólo consumen electricidad, también consumen recursos atencionales. Acostúmbrate a apagarlos mientras no los estés usando, ¡sobre todo para dormir!

- Establece un período concreto del día para conectarte a las redes sociales, leer y contestar emails, mirar los grupos del WhatsApp* Propóntelo como una tarea más, no como algo superficial que puedes hacer en cualquier "ratillo", ya que esto hará que interrumpas tareas más importantes y te desconcentres.

- Cuidado al entrar en internet a buscar información, ya que puedes perderte entre la inmensa cantidad de estimulación que se te presenta (anuncios, noticias, etc.). Ve al grano: ten localizadas webs fiables de búsqueda de información, encuentra lo que quieres y vuelve a tu tarea. Cuanto más tiempo pases desconectado de tu actividad principal, más te costará recuperar un nivel de concentración óptimo.

- No te dejes llevar por lo que hagan otros. Tú decides lo que te interesa y cómo gestionar adecuadamente el tiempo y la tecnología.


¿CÓMO DESENGANCHARSE?

En el caso de Julio, fue necesario un arduo trabajo de desmitificación respecto a sus creencias sobre el uso del móvil y el ordenador, y sobre lo que los demás esperan de él y de su aportación a las redes virtuales. Ha tomado conciencia de cuáles son realmente sus prioridades y cómo jerarquizar las tareas del día a día, separando lo importante, lo urgente, y lo que realmente no lo es y, por lo tanto, puede esperar.

“Es verdad que no es tan importante estar conectado todo el tiempo. Me entero de todo igualmente al conectarme sólo en algunos ratos. Mis amigos lo han aceptado, al principio se sorprendieron de mi cambio de actitud, pero entienden que tengo que estudiar y no puedo estar chateando continuamente".

Actualmente, Julio se está esforzando mucho para volver a rendir como antaño. Le está costando horrores, algo que era de esperar, dado el profundo arraigo de sus malos hábitos, forjados durante años.

Aun así, poco a poco ve cómo sus esfuerzos están dando sus frutos. Se siente mejor, de nuevo motivado de cara a los estudios, y más liberado, aunque sabe que no puede dejarse llevar por la tentación que aún se le presenta a veces y debe seguir trabajando para afianzar sus logros.

Julio lo está consiguiendo y, al igual que él, tú también puedes generar hábitos sanos que te ayuden a ser más eficaz en tu vida. Si consideras que estás realmente enganchado a la tecnología y no lo puedes controlar, no dudes en pedir ayuda a un especialista.

Álvaro Picazo Ortega

Psicólogo

www.doctorcarloschiclana.com

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