Un joven andaluz afectado por el terremoto asegura que "si los japoneses no fueran tan fríos, Tokio sería un caos"

 

Un joven andaluz afectado por el terremoto asegura que "si los japoneses no fueran tan fríos, Tokio sería un caos"

Actualizado 16/03/2011 17:51:44 CET

Critica la actitud de la Embajada, que "no da señales de vida", y cree que "ningún país evacua a su personal por presiones" de Japón

SEVILLA, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

El joven andaluz Francisco Ayala, afectado por el terremoto de Japón, ha asegurado, ya de vuelta a su ciudad natal, Málaga, que "si los japoneses no tuvieran ese carácter tan frío, Tokio sería un caos, pero a pesar de lo ocurrido, no lo es y todo el mundo sigue haciendo vida normal", por lo que ha mostrado su "admiración increíble" hacia el pueblo japonés, toda vez que "esa forma de ser ha contribuido a que no vaya a más".

En declaraciones a Europa Press, Ayala, de 26 años y que llevaba un mes trabajando como becario en la Unidad de Promoción de Negocios (UPN) que Extenda-Agencia Andaluza de Promoción Exterior posee en Tokio y que ha regresado este miércoles a Málaga, ha explicado que los primeros temblores se habían producido varios días antes del viernes, aunque tuvieron un carácter leve, aunque fue a mediodía del viernes cuando se empezaron a registrar con mayor intensidad.

Ayala ha indicado que en el momento de los primeros movimientos del viernes pasado, estaba trabajando, después del almuerzo, por lo que se colocaron bajo la mesa y se colocaron los kits de emergencia para terremotos, con sus cascos, que todas las empresas, colegios e instituciones poseen". "Doy gracias a que estábamos con japoneses, que saben cómo comportarse en esos casos y que mantuvieron la calma, aunque reconocían que las sacudidas eran fuertes", agregó.

No obstante, posteriormente, cuando las sacudidas fueron más fuertes, sobre las 15,10 horas, hora local, todos se marcharon al patio del colegio que se halla tras la oficina y que constituye el 'punto de reunión' del barrio en caso de terremoto, ya que "todos los barrios tienen su punto de reunión en esos casos, está así establecido y todos los vecinos y trabajadores de la zona lo conocen". En el punto de reunión había niños, vecinos, trabajadores de las empresas y personal de embajadas.

"En ese momento me asuste muchísimo y pensé que no lo contaba", agregó Ayala, quien apuntó que en la oficina no hubo demasiados destrozos aunque en el baño la caída de los azulejos de la pared provocó la rotura de sanitarios.

Este joven, quien asegura que desde el viernes "no ha parado ni un instante de moverse el suelo", precisó que ha pasado esa primera noche en la oficina, como hicieron otros trabajadores de la zona, y aunque "hubo momento en que Tokio sufrió colapso de tráfico y que los supermercados de 24 horas no tenían comida porque estaba todo vendido", ha resaltado que en la capital japonesa "la gente ha mantenido la calma, aunque sea una calma tensa". "En absoluto se puede hablar ni de pánico ni de Tokio colapsado", ha agregado.

No obstante, reconoce que en cuanto a los incidentes en la central nuclear, los japoneses "están acostumbrados a los terremotos pero no a los problemas nucleares", pero ha apuntado que "la información que se está dando en Japón sobre el tema nuclear es retrasada con respecto a lo que se ha conocido en el exterior, supongo que para no crear alarma en la población".

"Creo que en Japón se ha sido transparente con la información pero intentan dar las noticias de manera que no se genere pánico", considera.

Para Ayala "el carácter japonés ha influido para bien, pues si no tuvieran la sangre tan fría, Tokio sería un caos", de forma que, a su juicio, "si esto pasa en España, no hubiera quedado nada de nosotros; ellos están preparadísimos, y aunque la gente tiene miedo, no tiene el alarmismo y tremendismo de España, donde se acciona de forma diferente; allí se intentan limitar las emociones a valorar lo que realmente pasa".

"Vuelvo a España con una admiración increíble hacia los japoneses porque esa forma de ser contribuye a que no vaya a más", ha agregado este joven, cuya intención es la de volver a Japón, aunque ello dependerá de la evolución de la situación.

POSICIÓN DE LA EMBAJADA

Ayala ha criticado la actitud de la Embajada española en Tokio, ya que "no ha dado señales de vida", puesto que "el domingo 13 intenté contactar con ellos incluso en un móvil de emergencia, sin éxito, y cuando llegue a la Embajada, nos dijeron que aunque había riesgos, no se estaba evacuando a nadie; no nos dieron mucha información ni tampoco se han preocupado por nosotros".

A juicio de este joven, "da la sensación de que ningún país está evacuando a su personal por presiones del Gobierno japonés".

"Me he vuelto a España con sentimientos encontrados, con el corazón compungido y preocupado por los que se quedan allí, aunque exuberante de alegría, porque ahora puedo descansar", ha agregado Ayala, quien pretende mantener el contacto y ha recordado que ha dejado "bastantes cosas allí", de forma que "incluso debo el último recibo de la luz".

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