Actualizado 13/08/2015 16:34

Filónov, el secreto mejor guardado del vanguardismo ruso, se descubre en Málaga

La exposición 'Testigo de lo invisible', la primera del pintor en España, reúne 66 obras, entre dibujos, acuarelas y objetos

Exposición de Pável Filónov en el Museo Ruso
EUROPA PRESS/AYTO. MÁLAGA

MÁLAGA, 13 Ago. (EUROPA PRESS) -

El arte del pintor Pável Filónov (1883-1941), el secreto mejor guardado del vanguardismo ruso, llega a la capital malagueña con la exposición 'Testigo de lo invisible', que podrá visitarse hasta enero de 2016 en el Centro Colecciones del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo, situado en la antigua Tabacalera.

Un total de 66 obras del artista, entre las que se encuentran pinturas, acuarelas, dibujos y diversos objetos serán la ventana a la que se asomen los asistentes a la muestra de uno de los pintores más desconocidos en Occidente. A su redescubrimiento ayuda esta exposición comisariada por Yevguenia Petrova y Joseph Kiblitsky.

La muestra, que ha sido presentada este jueves por el alcalde, Francisco de la Torre, y el director general del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo, Vladimir Gusev, es la primera que se realiza en España del artista y una de las pocas en Europa occidental, aparte de las que tuvieron lugar en el Centre Pompidou de París y en Düsseldorf (Alemania) en los años 90.

Durante la presentación, Gusev ha reconocido que Filónov es uno de sus artistas favoritos y ha manifestado su convicción de que la exposición será bien recibida por los malagueños y los visitantes que acudan al museo.

Por su parte, De la Torre ha destacado "el importante enriquecimiento" que supone esta muestra para "la vida cultural de Málaga, Andalucía y España". La inauguración tendrá lugar a las 20.00 horas de este jueves.

La obra de Filónov es poco conocida a nivel internacional porque el 90 por ciento de sus trabajos se encuentran en Rusia. No obstante, hasta hace poco era también un desconocido en su propio país, en parte como consecuencia de la prohibición de su obra por las autoridades comunistas, que se prolongó durante casi cinco décadas. También ha contribuido a su olvido el hecho de que jamás salió de Rusia y que se resistió a vender sus cuadros a compradores extranjeros.

El artista tuvo una vida marcada por penurias económicas y falleció, marginado y olvidado en 1941 durante el sitio de Leningrado por inanición. Nunca vendió sus cuadros, por considerar que debían ser patrimonio del pueblo y su voluntad fue donarlos al Museo del Arte Analítico con el fin de "hacer una exposición de sus obras por la Unión y en el extranjero", según dejó escrito. Fue su hermana Yevdokía Glébova quien, finalmente, entregó en 1977 al Museo Ruso casi toda la producción de Filónov, compuesta por alrededor de 400 obras.

UN ARTISTA QUE SE FIJABA EN EL DETALLE

'Testigo de lo invisible' constituye un acercamiento a un artista peculiar, que fue maestro del vanguardismo ruso, pero no tan conocido como Chagall, Kandinsky o Malévich. Un pintor apegado a la naturaleza y al folclore, que detestaba las ciudades.

Ya en sus primeras obras, que datan de la década de 1910, puede observarse que tiene una teoría diferente a la de otros artistas. Filónov rechaza la influencia de las ciudades, a las que considera molestas para el ser humano, y se decanta por el campo y la naturaleza. Muestra de ello son sus cuadros que representan escenas de la vida campesina, que beben directamente del folclore ruso.

Su estilo es muy detallado, partiendo de pinceladas precisas, y una composición mediante fragmentos hasta completar el cuadro. El pintor basa este método en la naturaleza, con la pretensión de recrear el crecimiento de los objetos naturales. Así, un cuadro crece como lo hacen los árboles.

Las composiciones de Filónov poseen un carácter enigmático, y más en concreto sus títulos. Aún hoy muchos historiadores no saben a ciencia cierta qué significado tienen. Esto sucede con obras como 'Tres comensales' o 'El banquete de los reyes'.

También es destacable el compromiso del pintor con la realidad de su tiempo, que dejó plasmado en sus obras. Filónov se consideraba comunista, pero en su vertiente más romántica e idealista. Estaba en contra de la guerra, aunque no se opuso a la Revolución de 1917, en tanto que creía que conllevaría a un mundo más igualitario.

Los acontecimientos históricos que le tocaron vivir, como la Primera Guerra Mundial, quedaron reflejados en algunas de sus composiciones, como 'El banquete de los reyes' o 'La guerra alemana', que remiten a circunstancias bélicas relacionadas con esta contienda.

Por último, también sobresale un conjunto de obras en las que dibujó cabezas humanas a modo de retratos. Aunque realizó varios retratos, casi todos ellos de parientes suyos y algunos encargos, Filónov prefirió plasmar la fisonomía de las personas de un modo peculiar y muy abstracto, en el que las cabezas están rodeadas por los pensamientos.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

Alrededor de la exposición se irán sucediendo diversas actividades complementarias, como conferencias y proyecciones cinematográficas. De este modo, el próximo 10 de septiembre la directora de Exposiciones del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCB) y gran experta en las vanguardias rusas, Rosa Ferré, dirigirá una visita guiada a la exposición, seguida de una conferencia.

El 25 de septiembre el escritor Ismael Belda hablará de la relación entre Pável Filónov y William Blake, como artistas volcados al mundo del espíritu y lo invisible.

Dos proyecciones estarán relacionadas biográfica y artísticamente con Filónov: 'Leningrado', de Alexander Buravskiy, el 13 de septiembre, y 'El hombre de la cámara', de Dziga Vértov, el 27 del mismo mes.

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