Actualizado 26/03/2012 16:13

El anciano acusado de matar a su mujer enferma dice que ella le pedía morir y que se apuñaló

El Acusado Ante El Tribunal Que Le Juzga
Foto: EUROPA PRESS

Asegura que cogió el cuchillo para "matarnos los dos" y que él intentó cortarse las venas porque "quería morir con ella"

   MÁLAGA, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -

   El anciano acusado de quitar la vida a su esposa enferma de Parkinson, con la que llevaba 63 años de matrimonio, ha declarado que la mujer le pedía "que quería morir" y que el día de los hechos él cogió un cuchillo "para matarnos los dos", aunque ha insistido en que "no la maté, ella se mató". Posteriormente, ha dicho que intentó cortarse las venas con el mismo objeto, porque: "yo quería morir con ella", pero no lo consiguió.

   "Ese día sufría, lloraba, me decía mátame", ha relatado, apuntando que él no lo hizo. "Le di el cuchillo, se mató", ha añadido el procesado, al que la Fiscalía de Málaga, la Abogacía del Estado y la Junta de Andalucía acusan de un delito de asesinato, solicitando todos la misma pena de 18 años de prisión. La defensa pide la absolución por inimputabilidad y que se le ingrese en una residencia y no en la cárcel.

   Los hechos sucedieron en octubre de 2010. El acusado, con 84 años, ha señalado ante el jurado popular encargado de juzgarle que la mujer, también octogenaria, arrastraba desde hacía siete años la enfermedad de Parkinson, que la tenía en cama sin poder levantarse y la obligaba a tomar medicación fuerte dos veces al día, aunque ha apuntado que había ocasiones en las que estaba lúcida.

   Ha asegurado que nunca tuvo problemas con su esposa, que "era lo más bueno que había" y que él "quería estar con ella, siempre con ella", apuntando que la mujer "no quería vivir así" como estaba, "por eso decidimos eliminarnos". "Me pedía siempre eso, que nos matáramos", ha insistido, indicando que aunque se les había concedido plaza a ambos en una residencia, "no era vida para nosotros". Ha añadido que él intentó cortarse las venas, pero no lo consiguió.

   La representante de la Fiscalía de Violencia contra la Mujer ha sostenido en su exposición inicial que el acusado "premeditó" sus actos y que actuó "con frialdad", supuestamente propinándole dos puñaladas y tapándole la cara con una almohada para no oir los gritos. Ha recordado que en varias ocasiones desde que ocurrieron los hechos, el procesado ha reconocido los hechos y que no tenía disminuida su capacidad.

   La fiscal ha señalado que "nadie es titular de nuestros derechos" y que aún cuando la mujer hubiera autorizado su muerte, algo que no comparten las acusaciones, "ese pacto era ilegal". Así, ha considerado que el procesado actuó de forma "cobarde", porque "sabía que su mujer no podía moverse, sabía que no podía razonar". Según los informes médicos, las heridas que él se hizo no pusieron en peligro su vida.

   En su escrito inicial, al que tuvo acceso Europa Press, el ministerio público indica que el acusado no quería ir a una residencia y desde años atrás se lo expresó a sus familiares y a las cuidadoras, a los que también dijo que "un día la mato y yo me tiro por el balcón". Unos días antes de la fecha de ingreso prevista, "dispuso lo necesario para quedarse solo en el domicilio" y supuestamente cometer los hechos por los que se le acusa.

   La defensa ha expuesto, por contra, la situación "extrema" que existía por la enfermedad de ambos y ha insistido en la "ausencia de odio o de querer hacer daño por hacer daño". Considera que al conocer su cliente que tenían que irse a una residencia tuvo "miedo insuperable" y que éste ha perdido la razonalidad, por lo que solicita que su lugar no sea la cárcel sino una residencia en la que se le cuide, por lo que pide la absolución.