MÁLAGA 30 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga acoge 'La vida es como un viento' del artista gaditano José María Báez, una muestra que reúne casi 150 piezas del artista, agrupadas en 45 obras que buscan una fuente de completamiento estético, filosófico y pragmático al convertir el espacio expositivo en una gran instalación en la que transdorma los muros en parte viva de su experiencia.
En la muestra se observa la presencia de lo literario y lo narrativo mediante la utilización de citas poéticas que incorpora a sus pinturas mediante caracteres romanos-renacentistas. Báez realiza una reflexión conceptual y pictórica apoyándose en fuentes literarias, libretos musicales y en el apropiacionismo de obras y artistas admirados.
La edil de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Gemma del Corral; el director del CAC y comisario de la exposición, Fernando Francés; y el artista José María Báez, han presentado este sábado la muestra, que permanecerá en la pinacoteca hasta el 10 de febrero de 2019,
"Siempre procuré que las citas tuvieran capacidad de evocación, sin llegar a ser descriptivas. Que no fueran excesivamente explícitas ni convencionales, que tuvieran capacidad metafórica y referenciaran, con frecuencia, la propia especificidad de la pintura", ha explicado el artista.
Para el artista, no solo el arte contemporáneo necesita una revisión, sino también el clásico, y es que, "el arte siempre es un documento de nuestro tiempo".
En este sentido ha añadido que "en la selección de los textos intentaba eludir lo descriptivo y explícito y potenciar que tuvieran capacidad metafórica y algún voltaje de misterio".
Para Fernando Francés, "Báez ha conseguido materializar una instalación sobre la importancia de la palabra escrita. El color, las diferentes tipografías y los formatos, tienen un papel determinante junto al montaje expositivo. Las palabras se han apropiado del espacio en un juego de significados, idiomas, versos que irán guiando la mirada del espectador".
Vinculado a movimientos poéticos en su juventud, durante un largo periodo, su trabajo mantuvo una activa presencia de lo literario y lo narrativo mediante la utilización de citas poéticas que incorporaba a sus pinturas mediante caracteres romanos-renacentistas.
Ese carácter argumental de sus obras exigía una estrecha vinculación a la instalación. Comenzó con la figuración y acabó en un planteamiento más conceptual, donde el color, es el elemento imprescindible, la clave para revelar sus obras, ha explicado Francés.
Báez busca una fuente de completamiento estético, filosófico y pragmático: el montaje, la conversión del espacio expositivo en una gran instalación al transformar sus muros en parte viva de su experiencia y de la que compartirá el público.
La obra de José María Báez (Jerez de la Frontera,1949 y residente en Córdoba desde los años 60) se encuadra dentro de la corriente característica de la década de los 80 relacionada con la pintura figurativa expresionista, a la que se unieron otros jóvenes artistas andaluces.
Es a partir de mediados de los 80 cuando introduce sus grafías de diseño clásico y que son una constante en su obra hasta 2009. Es entonces cuando se hace frecuente el empleo de formatos más reducidos en altura, pero más alargados: la línea de escritura impone la forma y aporta un significado no explícito pero cargado de sentido.
La importancia de estos trabajos en la obra de Báez está relacionada con su trayectoria anterior, ya que inició su carrera como poeta. La escritura y la línea se asocian, por tanto, con uno de los periodos más importantes de su carrera.
Es a finales de los 80 y principios de los 90 cuando se puede apreciar una ausencia de color y un tono más bien apagado en sus citas, relacionados con la muerte y el sida, enfermedad que hizo mella en algunos de sus amigos y que implicó también cuestiones relacionadas con la exclusión y discriminación social.
La muestra expuesta en el CAC Málaga es un compendio, más que una retrospectiva, ya que es un segmento de su producción. El montaje es clave para entender la exposición, las cuatro paredes del espacio juegan con la continuidad de las frases, para darle un sentido continuo. No existen grandes espacios entre las obras y las esquinas, para lograr una continuidad contrastada.