Publicado 25/06/2020 17:02:36 +02:00CET

Los dermatólogos aconsejan cómo evitar daños en la piel por el mal uso de mascarillas y geles hidroalcohólicos

Una mujer con mascarilla
Una mujer con mascarilla - QUIRONSALUD

MÁLAGA, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

El uso de geles hidroalcohólicos y mascarillas es una parte fundamental de nuestro día a día en esta nueva normalidad, pero su uso prolongado está ocasionando en la piel reacciones irritativas como acné, rosácea, eccemas o dermatitis, advierte el doctor Javier Romero, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Málaga.

"Desde el principio, antes incluso de la alarma social y estatal, las autoridades y los medios de comunicación han difundido la importancia del uso de mascarillas y lavado de manos, pero estas medidas, número uno en importancia, están generando un daño colateral en la piel, sobre todo si no se hace uso de ellas del modo correcto", ha señalado el dermatólogo Javier Romero.

En el caso de la higiene de manos, cabe tener en cuenta que los detergentes de los jabones y los alcoholes de los geles antisépticos barren el manto ácido-graso de la piel, creando rojeces, picor o grietas en las manos.

"Usar geles syndet (geles sin jabón), que desnaturalizan el virus sin dañar la piel; secar la piel con papel secante, evitando frotar las manos con toallas u otros materiales irritativos; aplicar una crema de manos absorbente justo después de la limpieza; y decidir en cada situación si es necesario volver a lavarse las manos, son medidas imprescindibles para restaurar la integridad de la piel de las manos, que también son importantes para defendernos del coronavirus y de otros virus y bacterias", ha recomendado Javier Romero.

Asimismo, los expertos aconsejan "realizar la higiene de manos antes de cada comida y después de haber tocado cualquier fómite que alguien haya tocado antes, como pomos de puertas, botones del ascensor, barra del autobús..." Si no se puede en ese momento --ha advertido el doctor-- la única precaución es no tocarse la cara hasta poder hacerlo".

"El virus no atraviesa la piel sana, por lo que tampoco se recomienda el uso de guantes de forma continua. Empeoran la integridad de la piel de la mano y no evitan la transmisión desde el objeto en cuestión hasta las mucosas de la cara a través de la superficie del guante", ha señalado.

Tanto el lavado habitual con agua y jabón como la desinfección con gel son opciones válidas, siempre que el gel tenga una proporción adecuada y no usar solución hidroalcohólica si se va a tomar el sol porque puede producir dermatitis irritativa, con síntomas como inflamación, picor, eccemas en la piel e incluso quemaduras. Y es que "un buen gel hidroalcohólico proporciona protección y un efecto emoliente; sin embargo, un gel con exceso de alcohol disuelve el manto acido-graso natural en un instante, provocando irritaciones", ha incidido Javier Romero.

CONSECUENCIAS DEL USO DE LAS MASCARILLAS EN LA PIEL

"Además de los geles, las mascarillas son nuestras grandes protectoras, pero también están saturando nuestra piel. La rosácea, la dermatitis perioral y el acné son las principales consecuencias del estrés y el uso de las mascarillas; pero ¿qué podemos hacer?, desde luego no quitarnos la mascarilla en entornos cerrados, pero sí cuando estemos en el exterior con posibilidad de estar a más de dos metros del resto de viandantes o en el coche, cuando viajamos solos o con familiares", ha propuesto el doctor.

Otro apunte importante sobre la protección de la piel ante el uso de la mascarilla es "no utilizar maquillaje bajo la máscara, ya que genera un efecto oclusivo y contaminante en la piel; se debe colocar siempre con la cara recién lavada, utilizar una nueva con frecuencia y usar un jabón suave o un agua micelar e hidratar adecuadamente al llegar a casa".

Cada tipo de piel puede ser más susceptible a algún tipo de mascarilla. Según Romero, "las pieles atópicas son muy sensibles a los tejidos sintéticos, como una mascarilla hecha con poliéster; las pieles con rosácea se verán muy afectadas por aquellos modelos que generen más roce en el área de las mejillas; y las pieles con acné empeoraran si la mascarilla está sucia o contiene restos de material graso, uno de los motivos por los que hay cambiar la mascarilla o lavarla con frecuencia".

CREMAS Y PROTECCIÓN SOLAR

La mascarilla ejerce un efecto de pantalla sobre nuestra cara, similar al de una sauna o spa, que concluye en unas condiciones ambientales adversas: menor cantidad de oxígeno, mayor de CO2 y mayor nivel de humedad y temperatura, estas dos últimas generando un empeoramiento en las pieles con rosácea.

De la misma manera, el uso de cremas faciales puede verse afectado. "Hay cremas que pueden ver potenciado su efecto por la oclusión de la mascarilla generando irritación en la piel, como los retinoides". Aunque otras pueden ser inocuas, lo ideal es usar la mascarilla con la piel completamente limpia; "sólo algunas pieles especialmente vulnerables, como los pacientes con epidermólisis ampollosa o piel de mariposa, se beneficiarían de elementos lubricantes que disminuyesen el rozamiento".

En el caso de la crema protectora, sí que será necesaria para casos en los que se utiliza la mascarilla de forma intermitente; preferiblemente una que sea fluida y de fácil absorción.

Por otro lado, han señalado que la playa es probablemente el entorno más seguro para evitar el contagio del coronavirus, siempre que se respeten los dos metros de separación.

"La radiación ultravioleta y la elevada temperatura que adquieren los fómites al exponerse al sol son deletéreos para el virus. Lo ideal, por tanto, es elegir una ubicación lo más separada posible del resto de personas y no usar mascarillas; la arena y el sudor las hace inservibles, además de que su uso con extremo calor puede ser perjudicial".

"Una de las funciones de la piel es regular la temperatura. Cuando se detecta un aumento de esta, el cuerpo desvía la sangre a los capilares de esa zona para intentar liberar calor, lo que se llama vasodilatación; eso es lo que produce la rojez en la piel caliente", ha argumentado el jefe de Servicio de Dermatología de Quirónsalud Málaga.

Esto también genera un aumento del metabolismo en esa zona, a veces activando una cascada inflamatoria y un aumento de la replicación de gérmenes. La rosácea, acné o infecciones como el impétigo o foliculitis se pueden ver favorecidos por ello.

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