Mujeres de la comunidad andina de Huaraccopata, en la región de Apurímac (Perú), con la nueva producción agrícola de patatas, base de su alimentación y sustento económico, tras ser arrasados por heladas los cultivos. - FUNDACIÓN MADRE CORAJE
CÓRDOBA 25 Ene. (EUROPA PRESS) -
Unas 50 familias de la comunidad andina de Huaraccopata, en la región de Apurímac (Perú), han logrado asegurar de nuevo su producción agrícola, base de su alimentación y sustento económico, después de que la tierra vuelve a dar frutos y con ello las familias recuperan la esperanza tras meses marcados por el frío extremo y las lluvias intensas, todo ello gracias al proyecto 'Resistir y Florecer en Huaraccopata', financiado por el Ayuntamiento de Córdoba y ejecutado por Fundación Madre Coraje.
Según destacan desde la entidad, las heladas y las bajas temperaturas habían arrasado los cultivos, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de toda la comunidad formada por 104 mujeres y 96 hombres. Hoy, esa realidad empieza a cambiar. Las familias han culminado la siembra de semilla certificada de papa Huayro, una variedad adaptada al clima, que permitirá obtener mejores cosechas, aumentar los ingresos familiares y garantizar alimentos suficientes y saludables.
Antes de la siembra, mujeres y hombres de la comunidad han participado en sesiones de capacitación agrícola, donde han reforzado conocimientos clave sobre técnicas de siembra, uso de abonos orgánicos y cuidado del suelo. Estas formaciones, impulsadas junto a Cáritas Abancay, son esenciales para fortalecer la autonomía de las familias y su capacidad de adaptación frente al cambio climático.
El proyecto va más allá de la producción agrícola. Gracias al trabajo conjunto entre Cáritas Abancay, la Municipalidad Distrital de José María Arguedas y la directiva comunal, se brinda asistencia técnica continua para mitigar los impactos del clima extremo, propio de esta región andina. Además, la comunidad avanza en la gestión de riesgos, formando un equipo de brigadistas comunitarios que se capacita en prevención y respuesta ante emergencias, utilizando herramientas como el mapa comunitario de riesgos.
Desde Fundación Madre Coraje se subraya que "este proyecto demuestra cómo la solidaridad internacional impulsada desde Córdoba se traduce en impactos reales y duraderos: alimentos en la mesa, comunidades organizadas y familias preparadas para resistir y florecer frente a la adversidad climática".