La campaña de la vendimia de la DOP Montilla-Moriles se estima en 44 millones de kilos, un 24% más que la anterior

VENDIMIA, UVA, VINO, UVAS
DO YECLA/Archivo
Publicado 28/10/2018 10:57:43CET

SEVILLA, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -

La campaña de la vendimia en el marco de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles se estima en torno a los 44 millones de kilos de uva, un 24 por ciento más que la producción de la campaña pasada, según los datos del Observatorio de Precios y Mercados de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural.

Sin embargo, según este informe, consultado por Europa Press, la producción destinada a pasera ha sido un 20 por ciento inferior que la del año pasado, debido a las condiciones meteorológicas que han complicado el secado. No obstante, la uva está "muy sana" y tiene "buena calidad", con unos niveles de maduración medios de 13,6 grados Baumé.

Las condiciones meteorológicas registradas durante el año agrícola han marcado la vendimia de 2018. Así, las lluvias primaverales y las suaves temperaturas estivales han favorecido el desarrollo de la vid
y la producción de uva, con "racimos compactos y muy sanos", dada la práctica ausencia de enfermedades y plagas.

Por su parte, la maduración se ha desarrollado lentamente, ya que las cepas estaban "muy cargadas" y las suaves temperaturas diurnas no han favorecido la acumulación de azúcares. La graduación alcohólica de la uva ha ido subiendo "muy poco a poco" y ha condicionado la velocidad de la vendimia, que sólo se aceleró con la subida de las temperaturas de septiembre.

Cabe señalar los efectos de las fuertes tormentas en algunos pagos, que han afectado a vides y frutos "de forma significativa", obligando a realizar una vendimia selectiva, tanto en el campo como en el lagar.

La incidencia de la meteorología también ha afectado al ritmo de las paseras, que este año se han desarrollado "más pausadamente" que en años anteriores. Mientras la pasada campaña apenas pasaban cuatro o cinco días entre que se tendían y se recogían, este año se han necesitado de 12 a 14 días para desecar al sol la uva, debido a las "poco habituales" bajas temperaturas y la humedad existente.

Además, la incidencia de algunas lluvias ha obligado al volteo continuado y selectivo para evitar la podredumbre, destinándose finalmente una menor producción de la prevista inicialmente, dada
la demanda del producto en el mercado.