MARCHENA (SEVILLA), 24 (EUROPA PRESS)
Los técnicos del Ayuntamiento de Marchena (Sevilla), gobernado por Juan Rodríguez Aguilera (PA), y los de la Delegación provincial de la Consejería de Cultura, dirigida por Bernardo Bueno, han encontrado algunos "puntos comunes" en cuanto a las alegaciones formuladas por la Administración local ante el procedimiento incoado para ampliar de 18 a 81 hectáreas del perímetro del Conjunto Histórico-Artístico, por lo que el primer edil espera concertar una entrevista con Bueno para resolver el conflicto.
El alcalde de Marchena informó a Europa Press de que los contactos entre los técnicos de ambas administraciones han supuesto la localización de "puntos comunes" acerca de este procedimiento impulsado bajo la premisa de que bajo el caserío marchenero "subyace" la trama urbana del siglo XVI. El procedimiento, en ese sentido, parte de la declaración formalizada en 1966 en cuanto al Conjunto Histórico-Artístico de Marchena y pretende ampliar la delimitación catalogada de 18 a 81 hectáreas.
Contra tal expectativa, el Ayuntamiento ha formulado alegaciones en forma de 200 páginas de datos, fotos, planos y documentos sobre las bases históricas y legales de la ampliación del conjunto histórico, entendiendo que el volumen de la ampliación es desmedido y "extraordinario".
De tal manera, Juan Rodríguez Aguilera explicó que en base a estos "puntos comunes", espera celebrar en los próximos días una reunión con Bernardo Bueno, al objeto de aclarar "hasta donde podemos acercar nuestras posturas".
La iniciativa de la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, como se recordará, parte de la declaración formalizada en 1966 en cuanto al Conjunto Histórico-Artístico de Marchena, entendiendo que al limitarse al recinto amurallado no quedaron protegidos "otros sectores que tuvieron su origen en el proceso de morfogénesis de la ciudad durante la conformación de los arrabales históricos", ámbitos que hoy día "conservan inalteradas las características tipológicas de la trama urbana y suficientes ejemplos del tipo edificatorio de su arquitectura tradicional".
Insertos en este parcelario de carácter histórico pero "no protegido" en la declaración de Bien de Interés Cultural de 1966, existen "inmuebles de interés histórico, arquitectónico y artístico, destacando las iglesias de San Pedro, San Agustín o la Encarnación, los centros conventuales y un numeroso conjunto de edificios de carácter monumental compuesto por las diferentes muestras de arquitectura palaciega", por lo que la Dirección General de Bienes Culturales resolvía imponer la protección a "un ámbito de mayor dimensión" a través de este procedimiento.