CSIC nombra nuevo director del Instituto de la Grasa en Sevilla a Enrique Martínez Force

Enrique Martínez Force, en el centro
Enrique Martínez Force, en el centro - JUAN CARLOS OGAZÓN/CSIC
Europa Press Andalucía
Publicado: lunes, 19 octubre 2020 13:11

SEVILLA 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

La presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Rosa Menéndez, ha nombrado al doctor Enrique Martínez Force nuevo director del Instituto de la Grasa, instituto de investigación ubicado en Sevilla, en virtud de la norma reguladora de los institutos de investigación y demás estructuras organizativas vinculadas al desarrollo de la actividad investigadora de esta agencia estatal, aprobada en 2013.

Martínez Force releva así en el cargo al doctor Luis Carlos Sanz Martínez, que ha desempeñado la función en los últimos cuatro años. El nombramiento ha sido a propuesta de la junta del centro, oído el Claustro Científico, y previo informe favorable del Comité Científico Asesor del CSIC en su sesión de 16 de septiembre de 2020, tal como informa el CSIC en un comunicado.

Investigador Científico del CSIC, Martínez Force es licenciado y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Sevilla. Realizó su tesis doctoral en el Departamento de Genética bajo la dirección de la profesora Tahía Benítez sobre la obtención de levaduras industriales superproductoras de aminoácidos recibiendo a su finalización el Premio Extraordinario de Doctorado.

Tras estancias postdoctorales en EEUU en el Departamento de Bioquímica de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y el de Microbiología y Biología Molecular de la Case Western Reserve University de Cleveland, donde trabajó en la caracterización del complejo de reconocimiento de señal de la levadura de fisión Schizosaccharomyces pombe, se incorporó al Grupo de Genética y Bioquímica de Lípidos de Semillas del Instituto de la Grasa en el año 1995.

En el 2000, por oposición, pasó a ser científico titular del CSIC y en el 2008, por promoción, a investigador científico del CSIC, y en la actualidad se encuentra a la espera de su nombramiento como profesor de investigación.

DELEGACIÓN DEL CSIC EN ANDALUCÍA y EXTREMADURA

Desde 1995 ha desarrollado investigaciones en el campo del metabolismo de lípidos de plantas, y más concretamente en la caracterización genética, bioquímica y molecular de la ruta biosintética de ácidos grasos y lípidos del girasol y otras oleaginosas, que le han llevado a publicar más de 100 artículos de investigación y diez capítulos de libros, a la presentación de más de 150 comunicaciones a congresos, a participar en el desarrollo de 10 patentes internacionales licenciadas y a la dirección de 15 Tesis Doctorales sobre el tema.

Su reconocimiento internacional en el campo de los lípidos de plantas, así como la estrecha relación mantenida con laboratorios punteros en el campo, le ha llevado a la organización directa de tres congresos internacionales, a la participación en numerosos comités científicos y a la reciente edición de un libro monográfico sobre el girasol para la American Oil Chemists' Society (AOCS).

Además, cabe destacar su participación en el desarrollo del girasol alto esteárico-alto oleico, fuente de grasa vegetal saludable y alternativa real al uso de grasas animales, aceites vegetales parcialmente hidrogenados, grasas laúricas (palmiste o coco) o basadas en el palmítico (aceite de palma) en la industria alimentaria.

RETOS DE FUTURO

"Mi reto principal es potenciar la investigación científica de excelencia, interdisciplinar y de alto impacto socio-económico en el Instituto de la Grasa", afirma el nuevo director. Para ello, cuenta con un equipo directivo formado por las doctoras Beatriz Gandul Rojas y Concepción Romero Barranco, respectivamente, como vicedirectoras de Investigación y Transferencia del conocimiento.

Éstas a su vez contarán con la ayuda de la doctora María del Carmen Pérez Camino como responsable científica de la Unidad de Análisis al Exterior y con la doctora María Victoria Ruiz Méndez como coordinadora de la Unidad de Procesos Industriales y Medio Ambiente.

Como retos más concretos, Martínez-Force apunta "la creación de una Unidad de Cultura Científica en el IG, así como desde el punto de vista de la gestión, ofrecer un entorno más amigable para el investigador facilitando la tramitación de la creciente burocracia que representa la ejecución de proyectos y contratos de investigación".

Asimismo, destaca su objetivo de "rentabilizar las instalaciones disponibles no utilizadas en el IG". "Esta rentabilización incluye el apoyo y optimización de las actividades de la Unidad de Análisis al Exterior y la Almazara Experimental --incluida en la Unidad de Procesos Industriales y Medio Ambiente-- como fuente de ingresos adicionales y visibilidad del Instituto", agrega. Por último, señala el "promocionar adecuadamente a los funcionarios de la escala técnica, evitar la pérdida de puestos de la RPT e intentar incorporar nuevo personal procedente de otras instituciones".

UN INSTITUTO DE REFERENCIA EN ANDALUCÍA

El Instituto de la Grasa es un Centro de Investigación encuadrado en el Área de Ciencia y Tecnología de los Alimentos. En la actualidad el Instituto tiene su sede en el Campus Universitario Pablo de Olavide (UPO). El instituto se creó en 1947 con la finalidad de contribuir a la mejora y al desarrollo de los sectores industriales relacionados con las materias grasas.

Desde su fundación ha dedicado una atención preferente al sector del aceite de oliva y la aceituna de mesa, de gran importancia económica y social en Andalucía, contribuyendo de manera decisiva a mejorar el nivel científico y tecnológico de ambos sectores mediante el desarrollo de tecnología de la elaboración del aceite de oliva, tecnología de la extracción y refinación de aceites de semillas, conservación y envasado, alteraciones oxidativas, biotecnología de la elaboración de aceitunas de mesa, preparación de criterios y métodos analíticos, bases para la elaboración de normas de calidad, entre otros.

La propia dinámica de los grupos de investigación, y la aparición de nuevas demandas y necesidades en el entorno productivo han propiciado la ampliación de sus objetivos científicos iniciales y la incorporación, junto a las líneas tradicionales, de nuevas líneas de investigación.

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