Publicado 21/04/2015 16:50:40 +02:00CET

Maeztu expresa su "dolor" por la tragedia migratoria del Mediterráneo y pide respuesta "urgente" de los poderes públicos

El también Defensor del Menor andaluz reitera su preocupación por el "elevado" número de menores que exponen sus vidas en embarcaciones

SEVILLA, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Defensor del Pueblo Andaluz y Defensor del Menor de Andalucía, Jesús Maeztu, quiere expresar "su dolor y pesar" por el drama de los desplazamientos de inmigrantes, que en las últimas semanas se ha saldado con el fallecimiento de más de un millar de personas, entre ellos, decenas de niños, en su intento de llegar a las costas mediterráneas.

Ante esta reciente tragedia, el Defensor Andaluz se suma a través de un comunicado a las voces de quienes piden la respuesta "urgente y solidaria" de los poderes públicos de todos los países para poner fin a este drama humano, donde "cada día se ven afectados más niños".

Para el Defensor "urge" un plan conjunto que sea capaz de frenar la masiva muerte de personas inmigrantes en el mar que solo intentan buscar una vida mejor. También, por razones humanitarias, añade, "es necesario atender y organizar el rescate en el mar de estas personas y el acogimiento de quienes huyen de la explotación de las mafias, de condiciones de vida infrahumanas y del riesgo de sus vidas por los conflictos internos en sus países de origen".

En este sentido, el Defensor del Menor de Andalucía ha reiterado su preocupación por el "elevado" número de menores que, encontrándose en una situación de especial vulnerabilidad, exponen sus vidas en embarcaciones, con riesgo objetivo de su integridad física.

Maeztu ha vuelto a hacer un llamamiento para que los países miembros de la Unión Europea regulen esta situación, no solo en el control de fronteras sino también a través de los países de origen, evitando que "la gente tenga que emigrar buscando el pan y la subsistencia, poniendo en peligro sus vidas y siendo objeto de las mafias".

"Es necesario cambiar aquellas leyes y aquellas prácticas que suponen un riesgo cierto para la vida de personas que no han cometido mayor delito que desear un futuro mejor para ellos y sus familias o escapar de la persecución y la miseria, y donde se ven involucrados menores de edad", manifiesta.

Se trata de una tragedia de "gran magnitud" que demanda políticas que primen los derechos humanos frente a cualquier otra consideración, que "impida que se repitan estas dramáticas consecuencias", asegura Maeztu.

"Nos cuesta aceptar que no sea posible encontrar procedimientos de gestión de los flujos migratorios que no supongan poner en riesgo la vida o la integridad física de los inmigrantes. Y mientras no se trabaje en otra línea, seguiremos siendo todos testigos, y cómplices, de este tipo de episodios", concluye el Defensor.