Sevilla.- El museo Thyssen que se ubicaría en Sevilla recorrería del Romanticismo al Regionalismo andaluz del XIX al XX

El Bellas Artes ya mostró algunas de sus obras con Romero de Torres, Sánchez Perrier, Gonzalo Bilbao, Manuel Barrón o Jiménez Aranda

Europa Press Andalucía
Actualizado: viernes, 30 marzo 2007 16:17

SEVILLA, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Colección Thyssen-Bornemisza de Pintura Andaluza que el Ayuntamiento de Sevilla y la baronesa Carmen Cervera negocian ubicar en un nuevo museo en la capital hispalense recorre a través de sus 133 obras desde el Romanticismo al Regionalismo andaluz del periodo comprendido entre los siglos XIX y XX.

El Museo de Bellas Artes de Sevilla acogió a finales de 2004 la muestra 'Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza', la primera dedicada monográficamente a las colecciones de pintura andaluza, que estuvo expuesta en Madrid y también posteriormente viajó al Palacio Episcopal de Málaga.

Aquella exposición reunía 90 de las 133 obras que podrían acabar instaladas en Sevilla y que daban cuenta de la relevancia de dicha colección. La baronesa Carmen Thyssen explicó en la inauguración de aquel evento que aquella era una de sus exposiciones "más queridas porque fue su madre quien le inculcó el amor por la pintura andaluza".

Precisamente, según fuentes institucionales consultadas por Europa Press, fue el comisario de aquella exposición, Tomás Lloren, quien estableció los primeros contactos con el Ayuntamiento para estudiar la posible creación de un museo Thyssen-Bornemisza en Sevilla.

El siglo XIX fue no de los períodos más fecundos del arte andaluz tras la decadencia que siguió a la muerte de Murillo y el predominio de pintores extranjeros en la corte de los primeros Borbones. Resultó importante para este resurgir artístico la llegada a Andalucía de viajeros provenientes de Inglaterra y de otras partes de Europa.

Andalucía protagonizó, como ninguna otra región, el mito romántico de España. Así, Sevilla y Granada principalmente, acogieron a escritores y pintores como Washington Irving, Richard Ford, Théophile Gautier, Alexandre Dumas, David Roberts, John Frederick Lewis, Alfred Dehodencq, Gustave Doré, etcétera, quienes fijaron la imagen de lo español, influyendo en los primeros pintores románticos andaluces. Paralelamente, en el extranjero creció la demanda de obras que recogían los paisajes, monumentos y costumbres del sur de España.

La colección, según se comprobó en la exposición de 2004, se estructura en varios apartados, siguiendo los patrones historiográficos más comúnmente aceptados para el arte andaluz de la época. El primero, dedicado al Paisajismo romántico, está protagonizado por Manuel Barrón, padre del paisajismo andaluz, quien llevó a cabo obras de un paisajismo escenográfico, poblado por pequeñas escenas de género o costumbres.

Andrés Cortés, por otra parte, estudió la obra de los pintores holandeses del siglo XVII, haciendo hincapié en el pintoresquismo del paisaje.

El siguiente apartado se centra en el Costumbrismo romántico, sin duda la principal aportación de la pintura andaluza del siglo XIX. Se inicia con la figura de José Domínguez Bécquer, artista que desarrolló de forma casi industrial, y casi siempre con vistas al mercado inglés, pequeños cuadros dotados de una visión complaciente de la vida y las costumbres andaluzas.

Fallecido prematuramente, su labor fue continuada por su primo, Joaquín Domínguez Bécquer, quien llegó a ser pintor de cámara de Isabel II. Completan este grupo otros importantes pintores costumbristas andaluces como Manuel Cabral Aguado Bejarano --representado por un grueso número de obras--, Manuel Rodríguez de Guzmán y Ángel María Cortellini.

El costumbrismo perduró en Andalucía hasta finales del siglo XIX, ya para entonces plenamente asentado en el gusto de la pequeña burguesía local, tal como se aprecia en el apartado dedicado al Costumbrismo tardío.

En las obras expuestas de José Jiménez Aranda, José García Ramos, Manuel Wssel de Guimbarda, Joaquín Turina y José Rico Cejudo se conjuga el tipismo anterior con una observación más pormenorizada de las figuras y del entorno urbano, avivada por los ecos del naturalismo francés.

El apartado de Pintura Preciosista recoge la influencia de Mariano Fortuny y su discípulo Martín Rico --visitantes ambos de Sevilla y Granada en 1871-- sobre las nuevas generaciones de pintores andaluces. Esta influencia es patente en los ya mencionados Jiménez Aranda y García Ramos, así como en José Moreno Carbonero, Salvador Sánchez Barbudo y Antonio Reyna, quienes se sintieron atraídos por la minuciosidad técnica y el nuevo sentido lumínico del pintor de Reus.

Otro artista vinculado a Fortuny en sus primeros años fue el sevillano Emilio Sánchez Perrier. A comienzos de los años ochenta, Sánchez Perrier conoció en París la obra de Corot y de los pintores de la Escuela de Barbizon, lo que provocó un fuerte giro naturalista en su pintura.

De nuevo en España, fundó una colonia de paisajistas en Alcalá de Guadaíra, en las proximidades de Sevilla, a la que también se unieron Jiménez Aranda y Manuel García Rodríguez.

CAMBIO DE SIGLO

El Paisajismo tardío andaluz se nutrió, asimismo, de las enseñanzas de Carlos de Haes a través de la figura de Emilio Ocón. Formado en Madrid junto al pintor belga, Ocón se convirtió a su vez en la cabeza de toda una generación de pintores malagueños dedicados a la pintura de marinas, entre los que destacan Guillermo Gómez Gil y Ricardo Verdugo Landi.

El último apartado, dedicado al 'Cambio de siglo y modernidad', engloba a artistas como José María López Mezquita, Gonzalo Bilbao, Gustavo Bacarisas y Julio Romero de Torres, quienes protagonizaron el replanteamiento de los rasgos peculiares del arte andaluz a partir de nuevas corrientes plásticas como el Impresionismo, el Simbolismo o el Fauvismo, en lo que se conoce como el Regionalismo.

El Ayuntamiento de Sevilla y la baronesa Carmen Cervera llevan "meses" negociando la posible ubicación en la capital hispalense de la Colección Thyssen-Bornemisza de Pintura Andaluza, compuesta por unas 133 obras de arte.

En declaraciones a Europa Press, Marset informó de que "existen negociaciones con la baronesa Thyssen para ubicar en Sevilla su colección de pintura andaluza", lo que supondría "una doble apuesta por Andalucía, al estar en conversaciones también con Málaga, para instalar en aquella ciudad su Colección Española.

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