SEVILLA, 16 May. (EUROPA PRESS) -
La representación jurídica de la Unión Temporal de Empresas (UTE) Metro de Sevilla ha denunciado ante los juzgados la acampada organizada por Los Verdes en el jardín botánico del restaurante Río Grande, un espacio privado enclavado en la célebre calle Betis sobre el que pesa un acta de ocupación temporal motivada por obras correspondientes al proyecto de la Línea 1 del Metro.
Fuentes de la Consejería de Obras Públicas y Transportes informaron a Europa Press de que la denuncia ha sido formulada en la mañana de hoy ante los juzgados de Sevilla, donde los representantes legales de la UTE han registrado una ampliación de la denuncia que ayer se presentó en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía ubicada en la calle Betis, justo a unos metros del lugar que ocupa el citado restaurante afectado por las obras del metropolitano.
La denuncia, según dichas fuentes, alude a la acampada que ayer protagonizaron miembros de Los Verdes en el jardín botánico del restaurante Río Grande, al objeto de paralizar los trabajos de 'jet grouting' que la UTE Metro de Sevilla estaba llevando a cabo en el subsuelo del jardín dentro del plan de seguridad previo al paso de la máquina tuneladora bajo el lecho del río Guadalquivir.
La UTE Metro de Sevilla ha complementado su denuncia con el acta de ocupación temporal dictada por la Consejería de Obras Públicas y Transportes sobre los terrenos del jardín y con un informe acerca de los perjuicios ocasionados por la acampada, que a día de hoy mantiene paralizados los trabajos de 'jet grouting' en la zona en espera de que la acampada se levante o sea disuelta mediante una intervención policial. Según la consejería, la denuncia hace especial hincapié en los perjuicios que esta protesta está ocasionando en el progreso de las obras del Metro.
Sobre las 14.00 horas de ayer, un grupo de activistas de Los Verdes accedió al jardín botánico del restaurante Río Grande e instaló una tienda de campaña para organizar turnos de vigilancia y, de tal forma, paralizar las inyecciones de hormigón que la UTE Metro de Sevilla estaba llevando a cabo en el subsuelo del jardín con el fin de preparar la zona para la perforación correspondiente al paso de la tuneladora bajo el río Guadalquivir.
Según la propietaria del negocio y la organización Los Verdes, las inyecciones de hormigón implicarán la destrucción de este espacio verde en el que destacan varias "rarezas botánicas" y algunos palmitos centenarios, aunque el jardín no goza de protección alguna por parte de la Consejería de Medio Ambiente.
ANTECEDENTES
En junio de 2005, la Consejería de Obras Públicas y Transportes abrió un expediente de ocupación temporal sobre los jardines del restaurante Río Grande con motivo de las obras del Metro, pero la dirección del establecimiento resolvió elevar el caso a los juzgados de lo Contencioso-Administrativo al entender que dicha ocupación no ofrecía las debidas garantías. Aunque la propiedad privada solicitó la paralización cautelar de las obras, la Autoridad judicial desestimó tal petición dando luz verde a las obras.
El pasado 18 de abril, y en virtud de una nueva acta de ocupación, la UTE Metro de Sevilla introdujo su maquinaria en el interior del jardín en contra de la voluntad de la dirección de Río Grande, lo que motivó una segunda denuncia ante el Juzgado de Instrucción número 18 de Sevilla al tiempo que los operarios iniciaban los trabajos de 'jet grouting'.
La propietaria del restaurante Río Grande, María del Carmen García, defiende que las inyecciones de hormigón supondrán la destrucción del jardín botánico y de sus palmitos centenarios, al tiempo que denuncia que se escogió el subsuelo de este restaurante para ubicar la entrada de los túneles proyectados bajo el lecho del Guadalquivir en función de los intereses del Real Círculo de Labradores y Propietarios, cuyos terrenos se emplazan en las proximidades del restaurante y que recientemente firmó un convenio urbanístico con el Ayuntamiento hispalense para remodelar la margen del río encuadrada en su propiedad.
La Consejería de Obras Públicas y Transportes, por su parte, admite que los trabajos de perforación proyectados en el entorno de la Plaza de Cuba para construir los túneles del Metro bajo el lecho del río Guadalquivir, fueron inicialmente dirigidos a la zona ocupada por el Real Círculo de Labradores y Propietarios, aunque esta ubicación fue modificada en función de "razones puramente técnicas" como la protección de los Jardines de María Cristina, declarados Bien de Interés Cultural, o la curva de salida de la máquina tuneladora.