La tecnofobia será la principal motivación del terrorismo del futuro, según un estudio de la UPO

Publicado 05/06/2019 14:55:43CET

SEVILLA, 5 Jun. (EUROPA PRESS) -

La tecnofobia será la principal motivación del terrorismo del futuro, según el artículo 'Five terrorist dystopias' que busca responde a la pregunta '¿Cuál será la causa predominante que motivará la conflicitividad terrorista en el año 2040?' del profesor de la Universidad Pablo de Olavide Manuel Ricardo Torres Soriano, del Área de Ciencia Política y de la Administración del Departamento de Derecho Público y director del diploma de especialización en Análisis del Terrorismo Yihadista, Insurgencias y Movimientos radicales, junto al profesor de la Universidad de Barcelona Mario Toboso Buezo.

El estudio, publicado en la revista científica The International Journal of Intelligence, Security and Public Affairs, plantea una metodología de análisis de escenarios a través de una descripción narrativa con cinco posibilidades, que han sido dibujadas a partir de la interacción de cinco tendencias: la evolución tecnológica en biomedicina, el surgimiento de nuevas ideologías, el cambio climático, el desempleo estructural asociado a la automatización y el crecimiento de las ciudades.

"A lo largo de los cinco escenarios desarrollados en este trabajo se puede percibir con claridad la posible emergencia de nuevas causas de insatisfacción, viejas y nuevas ideologías que legitimarán el empleo del terrorismo, nuevos instrumentos para hacer viable la existencia de organizaciones que operan en la clandestinidad y estructuras de oportunidad política que harán más atractivas este tipo de tácticas radicales", explica Manuel Ricardo Torres Soriano, que es también miembro del Consejo Asesor sobre Terrorismo y Propaganda del Centro Europeo de Lucha contra el Terrorismo (ECTC) perteneciente a Europol.

La construcción de los escenarios futuros se ha basado en una revisión bibliográfica exhaustiva a partir de los principales contextos apuntados por instituciones como agencias internacionales de inteligencia o servicio de estudios y universidades. Asimismo, se han tenido especialmente en cuenta estudios a largo plazo que contemplan el impacto de las tecnologías en un periodo de 20 años.

Entre las principales conclusiones del estudio destaca la importancia que puede adquirir la tecnofobia en las sociedades del futuro. "El carácter transversal de la tecnofobia en los cinco
escenarios planteados la señalan como gran fuerza movilizadora, pudiendo ser aceptada por cualquier substrato de las sociedades futuras, con independencia de la etnicidad, creencias, cultura
política o nivel de desarrollo material", sostiene el profesor de la Universidad Pablo de Olavide.

Además, según explica el investigador, la dificultad para concretar la responsabilidad última a la que se pretende combatir, lejos de suponer un problema, será un elemento facilitar de esta violencia:
"Los grupos terroristas existentes, y otros nuevos que aparezcan, podrán adaptar a sus respectivas agendas y prioridades el rechazo a la sociedad tecnológica, señalando como enemigos a batir a aquellos objetivos que mejor se adapten a sus propias características. Esto permitirá sinergias que hoy día nos parecen inverosímiles: yihadistas, anarquistas, anti-capitalistas, extremistas cristianos, animalistas, etc. alienados en la lucha contra un enemigo difuso".

El estudio expone la idea de que a medida que se acentúen los agravios sociales y políticos será inevitable que en el imaginario de los grupos se idealice un momento previo de la historia (antes de la ruptura tecnológica), por cuyo retorno estos grupos pugnarán de manera violenta. "Eso no significa que la violencia terrorista del mañana sea una reedición de las tácticas terroristas del presente, sino que, como viene siendo habitual en la historia del terrorismo, estos grupos harán uso de los instrumentos creados por la misma sociedad a la que pretendes destruir", añade Manuel Torres Soriano.

El artículo 'Five terrorist dystopias' se basa en la clasificación que realiza David Rapoport en 2001 y que divide la historia en 'olas' o periodos de terrorismo de aproximadamente 40 años. Los investigadores añaden la ola de la tecnofobia a la tradicional tipificación de Rapoport, que incluye: la ola nihilista anarquista, de finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial; la ola anticolonial, que terminó en los años 60; la ola de extrema izquierda, que finaliza a mediados de los 90; y la ola religiosa, que se vive en la actualidad.

Como explican los investigadores, al inicio del artículo, no son habituales estudios de terrorismo que planteen escenarios futuros "al ser uno de los campos más complicados para la predicción en el mundo académico". Sin embargo, como también se señala en la introducción del
mismo, "son necesarios trabajos de tipo prospectivo para prevenir y abordar el problema del terrorismo".

Contador

Para leer más