Publicado 12/01/2015 15:10

Almería.-Sostenible.-Un estudio del campus CeiA3 revela altos niveles de Omega-3 en la grasa de bisontes prehistóricos

ALMERÍA 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Campus de Excelencia en Agroalimentación (CeiA3) y de la Academia de Ciencias Rusa de San Petesburgo han publicado un estudio que revela que la grasa subcutánea de los bisontes prehistóricos poseía unos altos niveles de ácidos grasos Omega-3 y Omega-6, lo que contribuyó a la nutrición de los cazadores humanos del Paleolítico y Mesolítico.

La hipótesis de partida planteada por los investigadores, liderados por el profesor José Luis Guil Guerrero, miembro del Campus de Excelencia en Agroalimentación en el Departamento de Agronomía (Área de Tecnología de Alimentos) de la Universidad de Almería, es que en Europa, durante la Edad del Hielo y tiempos inmediatos, la grasa subcutánea de los grandes mamíferos desempeñó una función primordial en la alimentación.

Según explica la UAL en una nota, los ácidos Omega-3 son precursores de hormonas y constituyentes de membranas celulares en el cerebro, además de desempeñar muchas otras funciones para la vida y la salud. Su ingesta deficiente conlleva la aparición de muchas patologías mentales, cardiovasculares, reproductoras, endocrinas o dérmicas, entre otras.

El conocimiento sobre la disponibilidad de ácidos grasos Omega-3 para los seres humanos en la prehistoria permitirá obtener conclusiones útiles sobre los hábitos alimentarios y las enfermedades de la época para poder establecer pautas de alimentación y así mejorar la nutrición de los humanos actuales.

Hasta hace poco tiempo se creía que el mamut y el rinoceronte lanudo se habían extinguido al final del Paleolítico, pero se han descubierto zonas de Siberia donde permanecieron hasta tiempos recientes. Estos animales y la fauna asociada a ellos continuaron nutriendo al hombre del Mesolítico en amplias zonas de Asia, lo que conllevó a la extinción del bisonte prehistórico.

En el presente trabajo, se ha analizado la grasa de tres bisontes congelados encontrados en el permafrost de Siberia (Rusia) procedentes del Holoceno temprano con 8.000, 8.200 y 9.300 años de antigüedad, de manera que en dos de ellos se localizaron zonas que contenían ácido a-linolénico en porcentajes muy elevados, además de otros grasos esenciales.

Según este hallazgo, la grasa subcutánea de bisontes consumidos por los cazadores del Mesolítico contenía ácidos grasos Omega-3 en cantidades cuatro veces mayores a las que se encuentran en la grasa subcutánea del bisonte actual. Por lo tanto, la grasa subcutánea del bisonte podría haber contribuido a satisfacer la ingesta diaria recomendada de ácidos grasos Omega-3 para mantener una buena salud en el Mesolítico en mucha mayor medida de lo que se pensaba.

El excepcional contenido de Omega-3 en los bisontes prehistóricos podría deberse al consumo de plantas criptógamas, musgos sobre todo. Así, mediante consumo de grasa de bisonte, los cazadores del Mesolítico podrían haber satisfecho sus necesidades de Omega-3 sin necesidad de recurrir a pescado o fuentes vegetales de los mismos, al mismo tiempo que cubrían sus necesidades de energía.

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