BAEZA (JAÉN), 22 Ago. (EUROPA PRESS) -
El profesor de Economía del Turismo de la Universidad de Jaén Juan Ignacio Pulido Fernández ha abogado este martes por acercar el entorno rural y el turismo a través del aceite de oliva como hilo conductor, lo que se viene denominando oleoturismo y que es una modalidad turística en desarrollo.
El experto, que dirige el encuentro 'Oleoturismo y diversificación de las almazaras como una nueva oportunidad para el desarrollo rural' de los cursos de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Baeza (Jaén), ha puesto el foco en la ocasión de ampliar las posibilidades de negocio de la almazara "introduciendo el turismo entre abril y septiembre", que es cuando la actividad oleícola cesa.
De esta manera, durante ese periodo se pueden desarrollar actividades turísticas de "concienciación sobre el mundo del aceite y del olivar, para qué sirve el aceite y por qué hay que consumirlo y explorar sus diferentes modalidades para explotar al máximo las distintas características".
"Lo que subyace --añade Pulido Fernández-- es la capacidad de generar una dinámica entre el oleoturismo y el resto de actividades del mundo rural", entre las que se encuentran "el consumo de productos tradicionales y las visitas no sólo a almazaras o bodegas sino que también al propio pueblo".
El profesor ha destacado la adaptación del sector a esta nueva modalidad a través "de la construcción de almazaras concebidas con el objetivo de producir aceite pero también para servir como lugar de visita para el turista". Asimismo, ha valorado el impacto de las nuevas tecnologías con la incorporación de la realidad virtual que "permite recoger aceitunas, conducir en tractor, cargarlo y llevarlo a la almazara virtualmente".
Entre los casos concretos destaca Picualia, en Bailén, cuya almazara "fue diseñada con posibilidades de visitas turísticas y con un restaurante dentro de las instalaciones". También destaca en Begíjar la oleícola San Francisco, "muy vinculada al turismo de Baeza y Úbeda" y que llama la atención por actividades como "la recogida de la aceituna de la mano de turistas y sesiones en las que se explica cómo aprovechar el aceite para cocinar y las propiedades del virgen extra".
También ha señalado el 'Centro de Interpretación Olivar y Aceite' en Úbeda, constituyéndose como "centro neurálgico del oleoturismo en la zona gracias a ofertas turísticas como catas de aceite, actividades con niños y cuestiones se sensibilización acerca de la importancia del aceite en la dieta mediterránea".
El especialista también ha hecho referencia a las posibilidades de empleo del sector, destacando "la necesidad de profesionales del turismo" puesto que hay que "unir dos mundos como el del olivar, que tiene a sus expertos y al del turismo, que es un sector complejo".
Pulido Fernández lo entiende como "un nicho de mercado que se irá llenando a medida que las fábricas vayan incorporando trabajadores del turismo". En este sentido, se ha referido a Picualia, la cual cuenta con dos profesionales del turismo y la Oleicola San Francisco, cuyo gerente proviene de dicho sector.
No obstante, es consciente de lo limitado de esta modalidad pues "no se está hablando de un turismo de sol y playa" sino de uno que "se adapta al desarrollo rural", por lo que no espera "incorporaciones de personal masivas a corto plazo".