HUESCA 16 Dic. (EUROPA PRESS) -
Revisar las calderas de gas una vez al año y las instalaciones cada cinco, comprobar que la llama de la combustión sea azul y no tapar la rejilla de ventilación son sólo tres de los consejos en los que hace hincapié la Asociación de Empresarios Instaladores de Fontanería, Calefacción y Afines de la provincia de Huesca, para evitar graves accidentes.
Con el fin de que no se registren más accidentes como el registrado este fin de semana en Huesca, donde una familia resultó intoxicada por el monóxido de carbono de la chimenea de su caldera revocaba en la vivienda o el registrado en Gavà (Barcelona), la cita asociación ha creído conveniente recordar algunas de las principales recomendaciones.
Su presidente, Manuel Rodríguez Chesa insistió en que las instalaciones siempre deben estar en manos de instaladores autorizados y que su revisión debe hacerse cada cinco años y la de las calderas cada año. De proceder así, aseguró "es difícil que surjan problemas de combustión".
Agregó que "ante cualquier anomalía o cualquier olor, sabemos que lo que está ocurriendo es una combustión incorrecta. Las calderas deben revisarse como mínimo una vez al año, al inicio de temporada, y si se hace una buena limpieza y se deja regulada es difícil que haya un problema de mala combustión", confirmó.
Se recomienda además ir observando la combustión del gas, que será correcta si se aprecia una llama color azul, si es amarillenta hay que avisar al servicio técnico. Es imprescindible no tapar la rejilla de ventilación y si existe olor a gas, hay que cerrar la llave de paso y no tocar nada ni como enchufes, cocinillas o mecheros.
En caso de ausencia prolongada, es aconsejable cerrar la llave general de paso. Rodríguez Chesa dijo que hoy en día "lo correcto es ir a calderas estancas, porque toman el oxígeno del exterior y olvidarnos de las atmosféricas porque lo toman del habitáculo en el que están instaladas".