La consejera municipal de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, participa en la colocación de estos tres polluelos en sus cajas nido en la azotea de Etopia. - DANI MARCOS
ZARAGOZA 26 May. (EUROPA PRESS) -
La azotea del edificio municipal Etopia acoge desde este lunes tres nuevos polluelos de halcón peregrino, que se llaman Electra, Flash y Gordon. En este espacio se les ha procurado un alojamiento seguro en una caja nido, hasta que puedan hacer su vida de manera autónoma.
Estos nuevos tres polluelos de halcón peregrino forman parte de un programa municipal para favorecer y consolidar la nidificación de esta especie en Zaragoza.
Hasta que sean independientes serán alimentados dos veces al día por personal del Servicio de Medio Ambiente, aunque no tendrán contacto directo con sus "asistentes" humanos. Se trata, así, de que desarrollen sus propias costumbres e instintos del mismo modo que si hubieran nacido en plena naturaleza.
La consejera municipal de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, ha participado en la colocación de estos tres polluelos en sus cajas nido.
"Aunque, a veces, --ha contado-- el índice de supervivencia de los halcones peregrinos no es tan alto como nos gustaría, como consecuencia, sobre todo, de la presencia de tendidos de alta tensión en las proximidades de la ciudad, consideramos interesante seguir con este programa de reintroducción, que forma parte -ha añadido- de la estrategia global de naturalización del entorno urbano, que lleva asociadas acciones que van desde la plantación de arbolado la reintroducción de especies animales autóctonas".
La terraza de Etopia se ha elegido, como en ocasiones anteriores, al ser un espacio seguro y tranquilo que permitirá a los polluelos ir avanzando en su crecimiento sin riesgo de caídas y protegidos de las inclemencias meteorológicas.
Además, al estar ubicada relativamente en las afueras de Zaragoza, se minimizan riesgos de accidentes con vehículos y tendrán espacio seguro para sus primeros vuelos, cuando éstos lleguen a producirse.
Los halcones ayudarán en el futuro a controlar de manera natural la presencia de otras especies que se han ido asentando en el casco urbano, como las palomas, que provocan molestias a la ciudadanía y también daños en edificios e infraestructuras.