Dos estudiantes de Ingeniería Informática de Unizar, de estancia en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas

Fotomontaje con Violeta Veras Ágreda y Alberto Francisco Solaz García, estudiantes de Ingeniería Informática de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura (EINA) de la Universidad de Zaragoza, de estancia en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas.
Fotomontaje con Violeta Veras Ágreda y Alberto Francisco Solaz García, estudiantes de Ingeniería Informática de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura (EINA) de la Universidad de Zaragoza, de estancia en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas. - UNIZAR
Europa Press Aragón
Publicado: lunes, 27 julio 2026 11:15

ZARAGOZA 27 Jul. (EUROPA PRESS) -

Violeta Veras Ágreda y Alberto Francisco Solaz García, dos estudiantes de Ingeniería Informática de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura (EINA) de la Universidad de Zaragoza, están realizando este verano una estancia en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), en Ginebra (Suiza), tras haber sido seleccionados para participar en el prestigioso Summer Student Programme 2026.

Este año, el programa recibió alrededor de 21.000 solicitudes de todo el mundo y únicamente nueve estudiantes españoles han obtenido plaza. Los dos universitarios zaragozanos son, además, los únicos representantes de Aragón y de la Universidad de Zaragoza.

Durante su estancia participan junto a investigadores e ingenieros del CERN en proyectos reales de desarrollo tecnológico vinculados al funcionamiento del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), el mayor acelerador de partículas del mundo.

Violeta Veras Ágreda desarrolla su actividad en el grupo TE-MPE-CB, encargado de los sistemas de protección de los imanes superconductores del acelerador.

El escenario de su trabajo es el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), una enorme instalación de 27 kilómetros en forma de anillo, enterrado bajo la frontera entre Suiza y Francia, donde se aceleran partículas a velocidades próximas a la de la luz y se hacen chocar entre sí para recrear las condiciones que existieron instantes después del Big Bang y ayudar a comprender cómo funciona el universo.

Para conseguirlo, el LHC utiliza miles de imanes superconductores que funcionan a temperaturas extremadamente bajas. En ocasiones puede producirse un fenómeno conocido como quench, en el que uno de esos imanes pierde de forma repentina su superconductividad y comienza a calentarse rápidamente. Si ese proceso no se detecta y detiene en milisegundos, el imán podría sufrir daños irreparables. El trabajo de Violeta consiste en desarrollar mejoras en el sistema de registro de eventos y alertas del Quench Protection System (QPS) para que los operarios puedan interpretar con mayor rapidez y claridad lo que está ocurriendo en la máquina.

Alberto Francisco Solaz trabaja en el grupo EP-SFT, responsable de desarrollar las herramientas de software con las que los físicos de todo el mundo analizan los datos obtenidos en el acelerador. Su proyecto se centra en RNTuple, el nuevo formato de almacenamiento de datos del conocido software ROOT, utilizado internacionalmente en física de altas energías.

El reto al que se enfrenta este software es de enormes dimensiones. Como en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) las partículas colisionan a velocidades cercanas a la de la luz, en distintos puntos del acelerador se encuentran gigantescos detectores que registran el resultado de esos choques. La cantidad de información generada es tan inmensa que resulta imposible almacenarla íntegramente, por lo que un primer sistema selecciona únicamente los eventos más interesantes para la investigación.

Incluso después de esa primera selección, el volumen de datos sigue siendo descomunal. Según el propio CERN, la preparación para la etapa actual del acelerador ha supuesto desarrollar sistemas capaces de almacenar y analizar más de 600 petabytes de información (600 millones de gigabytes), el equivalente a más de 20.000 años de vídeo en alta definición reproducido de forma ininterrumpida. Con la próxima fase del LHC esa cantidad crecerá todavía más, de ahí la importancia de desarrollar formatos como RNTuple, capaces de leer y escribir esos datos de forma mucho más rápida y eficiente.

Además del trabajo en sus respectivos equipos, el programa de verano del CERN ofrece a los participantes una experiencia formativa y científica de primer nivel a través de un amplio calendario de conferencias, cursos y seminarios impartidos por especialistas internacionales.

El acceso al programa exige presentar un expediente académico, currículum, carta de motivación y cartas de recomendación, además de acreditar un elevado nivel de inglés y conocimientos técnicos. En su caso, ambos estudiantes contaron con el apoyo de profesores de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza durante todo el proceso de candidatura.

Violeta Veras recibió cartas de recomendación de Joaquín Ezpeleta, Javier Resano, Enrique Torres y Unai Arronategui, mientras que Alberto Francisco Solaz contó con el respaldo del profesor Luis Riazuelo.

Los dos estudiantes coinciden en señalar que, además del expediente y la preparación técnica, fue determinante demostrar un interés real por el trabajo desarrollado en el CERN y adaptar su perfil a las necesidades de los grupos de investigación. En el caso de Violeta, su experiencia previa programando en Rust resultó especialmente relevante para el proyecto al que finalmente fue asignada.

Para ambos, la estancia supone también la oportunidad de convivir y trabajar con estudiantes e investigadores de decenas de países en uno de los principales centros científicos del mundo, donde ciencia, ingeniería e informática colaboran para afrontar algunos de los mayores retos tecnológicos y científicos actuales.

Contador

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado