Publicado 08/02/2015 09:14

Fantoba, una de las pastelerías más antiguas de Zaragoza

Shilai Calvo, dependienta de Fantova
EUROPA PRESS

ZARAGOZA, 8 Feb. (EUROPA PRESS) -

El número 21 de la calle Don Jaime de Zaragoza esconde, tras un escaparate repleto de tartas, bombones y dulces, un comercio más que centenario, la Pastelería 'Fantoba'. Su equipo, formado por más de 10 trabajadores, apuesta por respetar las recetas originales que la han convertido en una de las más antiguas y populares de la capital aragonesa desde 1856, año en que comenzó su andadura. En la actualidad, sus productos llegan a puntos geográficos de todo el mundo gracias a la venta online.

Entrar a Fantoba es un viaje al pasado. El mobiliario de la tienda conserva todavía algunas de las piezas decorativas de época que el arquitecto zaragozano Ricardo Magdalena pensó para su diseño, de estilo 'neoegipcio'. Entre ellas, los azulejos de colores con dibujos vegetales, las estanterías de roble flanqueadas por columnas o las pinturas del Egipto cotidiano. También se conserva el instrumental de elaboración de dulces, como la piedra negra de Calatorao, con la que se sigue haciendo el guirlache en el obrador.

Aunque estas piezas son "únicas", lo más valioso de la pastelería, según ha reconocido una de las dependientas, Silai Calvo, es el recetario original de los hermanos Fantoba, una "joya" que todavía siguen utilizando para verificar muchos de los productos que allí se fabrican. "Lo tenemos bajo llave porque tiene un valor incalculable. Si los pasteles saben diferente aquí, es porque seguimos conservando cosas como estas", ha apostillado.

Son numerosas las personas que, diariamente, endulzan el paladar con las creaciones de esta pastelería. Entre los clientes, "hay muchos turistas", que acuden a comprar bien por recomendación de otros o bien por ser Fantoba un punto de tránsito peatonal. "Hay temporadas que vienen muchos franceses, otras, estadounidenses y rusos", ha afirmado la dependienta.

A su juicio, los productos "estrella" son el turrón de guirlache, las frutas de Aragón y los merengues. Sin embargo, su carta de dulces no se acaba ahí. "Tenemos una larga lista de productos, entre los que destacan las 'glorias', las trufas o los bombones", ha detallado.

A pesar de ello, no renuncian a crear nuevos dulces como "los panqueques o las trufas de pétalos de rosa y de curry con chocolate". Para su elaboración, "todo el equipo nos involucramos y aportamos ideas, si bien es Mari Luz Álvarez, la maestra pastelera que trabaja en Fantoba desde los 16 años, quien lleva la dirección".

El establecimiento, que cambió de propietarios en 1996 --de la familia Fantoba a la familia Molina--, ha seguido respetando la línea tradicional del comercio, a la que han añadido, eso sí, pequeñas innovaciones como la venta online de sus productos, que desde hace más de diez años realiza envíos nacionales e internacionales.

"Durante este tiempo hemos mandado nuestras creaciones a países como Francia, Inglaterra, Estados Unidos o incluso Australia", ha comentado la secretaria de Fantoba, María Ángeles. Este servicio, que supone entre un 5 y un 10 por ciento de la facturación, intenta crecer día a día gracias a la "implementación de nuevas fotografías" y la "actualización de los productos más recientes".

HISTORIA

Como reza el cartel de la entrada, la Pastelería 'Fantoba' fue creada en 1856 por los hermanos Fantoba, lo que la convierte en una de las más antiguas de la capital aragonesa. Por aquellos tiempos, el nombre original del comercio era 'La Flor de Almíbar', en alusión a un postre característico de la pastelería, que dejó de producirse.

En la actualidad, este nombre se conserva todavía en el toldo de la tienda y en los envoltorios de los productos, como homenaje a los orígenes del comercio. "De hecho, hay gente que viene preguntando directamente por 'La Flor de Almíbar', ha precisado Silai Calvo.

El arquitecto Ricardo Magdalena pensó, en el momento de su diseño, en una pastelería destinada a un tipo de clientela de clase social alta, ya que por entonces, "no todo el mundo podía permitirse comprar este tipo de productos", ha subrayado.

CRISIS

Para la dependienta de Fantoba, 2014 ha sido probablemente el año en el que más se ha notado la crisis en las ventas, un hecho que puede cambiar en 2015 puesto que "las Navidades han ido muy bien y eso marca cómo irá el año". Este periodo, gracias a la venta de turrones, aguinaldos y roscones, es el más "fuerte" en su calendario.

En este sentido, la secretaria de la pastelería, María Ángeles, ha esperado que 2015 "mejore las cifras de años anteriores" para poder "endulzar más bocas", aunque ha reconocido que el objetivo no es sencillo ya que "la crisis todavía se nota".

ROSCONES

Con la celebración de San Valero, el pasado día 29 de enero, el obrador de Fantoba ha elaborado más de 1.500 roscones, lo que supone un ligero descenso con respecto al día de Reyes, en el que se suelen hacer 2.000 unidades. "Al ser éste un día festivo nacional y haber más gente de fuera de la Comunidad, se venden más roscones, ha explicado Silai Calvo.

"Nuestra receta es lo más tradicional posible", ha indicado, para destacar que, por esa razón, utilizan harina, huevos, mantequilla, nata y esencias, como la de naranja o de azahar. "Lo que no ponemos es fruta, pero podemos cambiar de relleno si el cliente lo solicita", ha señalado.

Con el paso del tiempo, Fantoba ha ido añadiendo diferentes tamaños de roscones para adaptarse a las necesidades del consumidor. "Tenemos cinco tamaños, desde la boina, que es de una persona y no tiene agujero, hasta el roscón familiar, que tiene forma ovalada y pesa alrededor de un kilo", ha asegurado.

El roscón de San Blas, Santa Águeda, el corazón de San Valentín o el lanzón de San Jorge, son otros de los postres con los que Fantoba, al igual que muchas de las pastelerías de la ciudad, endulzan estas fechas señaladas.