Procesión del Santo Entierro, con el Cristo de la Cama de la Hermandad de la Sangre de Cristo. - ALDO BRICEÑO
ZARAGOZA 4 Abr. (EUROPA PRESS) -
La alcaldesa Natalia Chueca ha encabezado este viernes la representación de la corporación municipal en la Procesión General del Santo Entierro de Zaragoza. Se trata de la de mayor trascendencia popular de todas los que se celebran durante la Semana Santa, estando íntimamente unida a las vicisitudes históricas de Zaragoza. Es un auténtico Vía Crucis esculturado que representa la totalidad de los misterios de la Pasión de Cristo. Su organización es competencia de la Muy Ilustre, Antiquísima y Real Hermandad de la Preciosísima Sange de Cristo y Madre de Dios de Misericordia y en ella participan todas las cofradías zaragozanas. Recorre 4 kilómetros, participan 25 cofradías y 44 pasos.
El encargado de coordinar todo el transcurso de la procesión es el Cetro General, cargo que es desempeñado por uno de los cincuenta hermanos receptores de la Sangre de Cristo siguiendo un riguroso orden de antigüedad, por lo que podemos asegurar que se ocupa este puesto una única vez en la vida.
La mayor espectacula ridad de la procesión radica en poder ver una tras otra las diferentes cofradías, cada una con su estilo y peculiaridades diferentes, portando sus pasos y tocando sus instrumentos con sus toques característicos. Nos encontramos ante la mayor concentración de tambores y bombos en una procesión que se da en toda España.
El corazón de la procesión es la carroza del Santo Sepulcro donde reposa el Santo Cristo de la Cama. Esta venerada imagen es la única que sobrevivió a Los Sitios. Posteriormente se han ido incorporando a la Semana Santa otras imágenes de mayor antigüedad pero que no fueron concebidas originalmente como procesionales. Se trata de una imagen articulada y de poco peso, ya que con ella se escenificó, hasta 1834, la ceremonia del Descendimiento de la Cruz.
La historia de esta pieza está marcada por pérdidas y reconstrucciones. La Hermandad poseía originalmente en el Convento de San Francisco una rica cama de plata que fue destruida durante los Sitios de Zaragoza. En su lugar se utilizó una estructura de madera que, con el paso del tiempo, quedó muy deteriorada. Por ello, en 1855 se encargó un nuevo diseño al escultor Antonio Palao Marco, quien realizó la talla en 1856 con la ayuda de su discípulo Manuel Albareda Cantavilla.
La actual cama presenta una cuidada iconografía: en cada uno de sus ángulos figuran los símbolos de los cuatro evangelistas, mientras que en el frontal se muestra el emblema de la Hermandad. Sobre la cabeza del Cristo, dos ángeles en actitud llorosa sostienen una corona imperial, aportando un profundo simbolismo al conjunto.
La colcha que cubre la imagen fue bordada en 1858 en el taller de Vicente Cormano, miembro de la Hermandad de la Sangre de Cristo, lo que añade un valor artesanal excepcional. A lo largo del tiempo, la pieza ha experimentado diversas modificaciones: en 1935 se le incorporaron ruedas para facilitar su traslado, y en 1942 fue restaurada por Mariano Aladrén. Un año después, los faroles originales fueron trasladados al paso de la Oración en el Huerto, siendo sustituidos por los actuales.
Hoy en día, la carroza es portada por una sección específica conocida como "De la Cama del Señor", cuyos integrantes se distinguen por llevar el rostro cubierto, manteniendo así una estética solemne y tradicional.
Tras su última restauración en 2009 y su posterior intervención en 2013, la "Cama del Señor" se presenta como uno de los símbolos más representativos de la Semana Santa zaragozana, uniendo historia, arte y devoción en cada una de sus salidas procesionales.