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La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca - EUROPA PRESS
ZARAGOZA 13 Jul. (EUROPA PRESS) -
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha anunciado que la capital aragonesa será pionera en el mundo en transformar, mediante procesos termoquímicos, la basura no reciclable en metanol, hidrógreno y otros combustibles de baja huella de carbono, que posibilitarán que la ciudad alcance el objetivo europeo en 2030 de residuo cero, además de reducir el impuesto de basura derivado de la Ley de residuos de 2022 que el Gobierno central repercute a los ayuntamientos.
Chueca ha informado de que el Gobierno de la ciudad sacará una licitación "pionera en el mundo, no solamente en Europa, que volverá a poner a Zaragoza a la vanguardia de la gestión municipal medioambiental".
En rueda de prensa ha explicado que este proyecto, sobre el que se trabaja desde 2023, "lleva mucho trabajo de I+D+i para poder eliminar toda la basura que no es reciclable y que va al vertedero". Con esta iniciativa se posibilitará que las alrededor de 150.000 toneladas anuales que hasta ahora se entierran en el Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos (CTRUZ) se transforme en energía y en distintos productos que son utilizables en la industria.
"Es un hito revolucionario y es algo novedoso que podamos transformar esa basura no reciclable en energía, que vuelve a colocar otra vez Zaragoza a la vanguardia de nuestros compromisos medioambientales en Europa para que en el año 2030 seamos una ciudad climáticamente neutra".
Además de las ventajas y beneficios medioambientales, que evitará enterrar la fracción de residuos no reciclables de la que no se obtiene ningún beneficio, se podrá ahorrar un mínimo 4,5 millones de euros anuales que es el coste de depósito y que se reinvertirá en su tratamiento para generar combustible", ha dicho.
Chueca también ha incidido en que repercutirá en la economía de los ciudadanos porque tras la aprobación de la Ley de gestión de residuos, aprobada por el Gobierno de España en 2022 y que el presidente, Pedro Sánchez, decidió que "se cobre un impuesto a las ciudades por toda aquella basura que no se ha reciclado y va al vertedero, si Zaragoza es capaz de transformar esta basura en energía y otras materias primas reutilizables, dejará también de pagar este impuesto al que nos ha condenado el gobierno socialista en los últimos años y que tanta reacción ha tenido", ha apostillado la alcaldesa.
INNOVADOR
Una de las características de este proyecto es la innovación al usar tecnología de última generación y que supondrá atraer una inversión de casi 200 millones de euros, que es el coste de la nueva planta pionera, que tendrá que construir la adjudicataria del contrato, pero podrá recuperar la inversión a lo largo de los 30 años de la concesión con la venta de esa materia prima que va a obtener de la basura inservible.
Ese es el modelo de negocio de quien se haga con el contrato para construir una planta de "vanguardia e innovadora", ha calificado Chueca, en las instalaciones del propio CTRUZ, donde se tratará toda la fracción de rechazo para que esa basura que no ha sido posible reciclar pueda reutilizarse y transformarse.
El proceso va a ser complejo y a través de distintos procesos termoquímicos y moleculares de última generación se transformará esa basura en un gas de síntesis limpio, cuyo nombre es 'syngas' y del que se producirá metanol, hidrógeno y otros combustibles que tienen una huella de carbono bajísima que permitirá sustituir los combustibles fósiles tradicionales por alternativas nacidas directamente de los residuos de los vecinos.
Esos son los productos que la empresa concesionaria que gane esta licitación podrá vender en el mercado y lo "revolucionario" de este proceso es que la basura inservible que no se puede reciclar y que se tiene que quedar hasta ahora enterrada en el vertedero "no solamente no va a costar dinero la gestión de esos vertederos como hasta ahora en todas las ciudades, sino que se va a poder transformar en productos que van a tener un valor en el mercado y que van a poder venderse 'syngas'", ha expuesto.
Este proceso es "vital" porque confluyen ventajas económicas para los zaragozanos porque de sus residuos se obtendrá un valor y, sobre todo, ventajas medioambientales al evitae tener que seguir construyendo vertederos que son muy costosos por las exigencias que marca Europa y, además, se ahorrarán emisiones de CO2 porque todo este tratamiento tendrá cero emisiones.
"Se trata de un proyecto de una grandísima ambición, de vanguardia, pionero, no a nivel nacional o europeo, sino mundial y permite seguir cumpliendo con nuestros compromisos adquiridos, con la Comisión Europea ya hace unos años para que en 2030 Zaragoza sea una ciudad climáticamente neutra y sigamos avanzando en esta dirección", ha enfatizado Chueca.
PROCEDIMIENTO
Al respecto, ha hecho saber que Zaragoza es de las pocas ciudades que sigue avanzando y cumpliendo con todos los compromisos firmados del contrato climático y con este proyecto que dará por concluido en 2030, será precisamente la terminación de la construcción de la planta y su entrada en funcionamiento para hacer posible este acuerdo.
Los plazos previstos que ha dado a conocer la alcaldesa pasan por llevar al Gobierno de la ciudad este proyectos para sacar la licitación entre septiembre y octubre, tras analizar las ofertas a lo largo de 2026 en febrero de 2027 se creará la mesa técnica que adjudicará el contrato en la primavera del 2027.
La licitación permitirá seleccionar la entidad encargada de desarrollar y explotar esta nueva infraestructura mediante un derecho de superficie sobre un terreno municipal vinculado al CTRUZ, donde se instalará la planta destinada a la valorización de los rechazos procedentes de dicha planta.
El procedimiento que aprobará el Gobierno establece un marco de concurrencia competitiva para elegir la propuesta tecnológica que mejor responda a los objetivos ambientales y técnicos fijados por el consistorio.
DESARROLLO ECONÓMICO
El proyecto contempla una inversión mínima de casi 200 millones de euros (176,5 millones más IVA), que asumirá la adjudicataria y cuyo modelo económico se basa en la comercialización del metanol y del resto de productos obtenidos durante el proceso industrial. De este modo, el aprovechamiento de los residuos se convierte también en un motor de desarrollo económico, demostrando que la protección del medio ambiente y la competitividad industrial pueden avanzar de manera conjunta.
Este modelo representa un "cambio de paradigma" en la gestión de residuos, ha incidido Chueca. Hasta ahora, las políticas ambientales se han centrado en maximizar la reutilización y el reciclaje convencional de materiales como papel, vidrio, metales o envases. Sin embargo, siempre ha existido una fracción residual compuesta por materiales complejos o mezclados cuya recuperación resultaba técnicamente inviable y que acababan depositándose en vertedero.
"Zaragoza Zero Residuos nace precisamente para actuar sobre esa última fracción, eliminando prácticamente la necesidad de vertido y cerrando definitivamente el círculo de la economía circular", ha expresado de forma gráfica.
"De esta forma nos preparamos antes que ninguna otra ciudad para poder optimizar y gestionar de la mejor forma todos los residuos que generamos en nuestra ciudad".